Suenan campanas de boda en 'Masters de la reforma'

Suenan campanas de boda en 'Masters de la reforma'
Atresmedia

Las 'Nastys' no convencieron al jurado en una gala en la que los gemelos ganaron la 'repesca' y hasta hubo un 'sí' a una propuesta de matrimonio

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Tapizar unas sillas era el reto que los jueces impusieron a sus pupilos en 'Masters de la reforma'. Tomás Alía, Carolina Castedo y Pepe Leal querían inculcar a sus aprendices la necesidad de dar una segunda vida a todos los muebles. Un desafío con sorpresa porque, llegados al ecuador del programa, la prueba significaba también una plaza en la repesca. Y fueron los gemelos, Albert e Iván, expulsados la semana pasada por una actitud cuando menos criticable, los que consiguieron el billete de vuelta al concurso. Silvia y Maite hicieron un trabajo encomiable en el juego y los expertos les otorgaron la victoria, convirtiéndose así en capitanas de una de las cuadrillas.

Restaurar la Asociación Vecinal de la Colonia Obrera de Chamartín, algo deteriorada por el paso del tiempo, era la misión que los peones tenían en la prueba de exteriores. En esta ocasión, a pesar de abordar las tareas divididos en dos grupos, la valoración del tribunal iba a ser por parejas, de modo que todos estaban en pie de guerra. Iratxe, la concursante vasca, lideró el grupo que se encargaba del exterior de la lonja y, una vez más, tuvo problemas con sus compañeros por su mano dura. Sobre todo con Antonio, que se sintió poco valorado y apoyado por el esfuerzo que estaba haciendo levantando el solo un escenario.

Los que abordaron el interior del recinto no dieron en la diana con sus arreglos. Paco recibió el título de 'chapuzas del año' por el desastroso gresite de las paredes y el murciano se rompió echándose a llorar tras conocer el veredicto. «Habéis hecho buenos a Manolo y Benito», decretaron los expertos sobre el trabajo de los peones en el interior del lugar. Y la comparación con los de 'Manos a la obra' no gustó nada a los perdedores. Con todo, Paco y Jessica, los vascos José e Iratxe, las 'Nastys' Silvia y Maite y Albert e Iván fueron los nominados para la prueba de expulsión.

Alaska y Mario, al ritmo del 'A quién le importa', pusieron banda sonora al comienzo del juego final. Un duelo que empezaba con más sorpresas. Era el cumpleaños de los gemelos y Manel Fuentes tenía reservado un regalo para ellos. «Hace tres semanas lanzaste un órdago a tu chica y aquí tienes la respuesta», decía el presentador entregándole una carta a Albert en la que la joven aceptaba su propuesta de matrimonio. Y las lágrimas volvieron a aparecer, aunque esta vez de emoción.

A Mario y Alaska les gustó el comedor que habían diseñado los bilbaínos y al jurado, también. «Hay una mezcla y una lección de decoración ahí que merece nuestra enhorabuena. Era el color más complicado y habéis sabido trabajar con él», dictaminaron antes de conceder la salvación a los vascos. Sin embargo, la propuesta de las 'Nastys' no sedujo a los expertos y sus críticas no convencieron a las chicas. «¿A qué habéis venido a escuchar y aprender o a dar clases?», preguntaron con ironía los jueces. «Quizá no es lo más ortodoxo que hemos hecho en el programa, pero el que no arriesga…», se justificaban Silvia y Maite. De poco les valieron sus explicaciones porque la sentencia fue clara y la arquitecta y la ingeniera tuvieron que abandonar el concurso.