Un vestidor para Tamara Falcó en 'Masters de la reforma'

Tamara Falcó, clienta de lujo en 'Masters de la reforma'./Atresmedia
Tamara Falcó, clienta de lujo en 'Masters de la reforma'. / Atresmedia

Los murcianos se pelearon con Iván en la prueba de exteriores y no supieron crear bien un vestidor que les había encargado Tamara Falcó

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Ya solo quedan cinco parejas en 'Masters de la reforma' y los vascos José e Iratxe parten como favoritos. Construir, instalar y decorar una puerta corredera a partir de elementos reciclados era el primer reto al que se sometían los peones, que esta vez se jugaban mucho más que la capitanía de las cuadrillas: el privilegio de la inmunidad. Y fueron los gemelos, Albert e Iván, los que más sedujeron al jurado con su trabajo. «Muy luminoso», valoraron. El triunfo les valió, además, la capitanía de una de las cuadrillas. Iván fue el elegido como líder.

Sanlúcar de Barrameda era el escenario de la prueba por equipos. Los aspirantes debían reformar una casa de vacaciones familiar para que sus propietarios pudieran seguir disfrutándola muchos años. El equipo interior, formado por José (jefe del grupo) e Iratxe y Antonio y Elisa, vestía de azul y se encargaba de acondicionar el comedor, el dormitorio y el salón, donde tenían que instalar una chimenea y arreglar las carpinterías. Sus compañeros, los gemelos, Paco y Jessica y Alex y Naomí, trabajaron en el exterior, habilitando una zona para construir una barbacoa con barra, además de instalar pérgolas, un banco de obra y una tarima. También debían mejorar las plantas y acondicionar un lugar para tomar el sol. 

Los roces surgieron en ambos equipos, siendo Iván el protagonista de las disputas más agrias con Jessica y Paco, mientras en el grupo contrario eran los vizcaínos los que más alzaron la voz. El reconocido interiorista Ricardo de la Torre visitó el programa y derrochó consejos que más de uno se pasó por el forro de los pantalones. Tomás Alía, Pepe Leal y Carolina Castedo se pusieron firmes a la hora de valorar el trabajo de ambos equipos. «A pesar de tener una pareja más –dictaminaron sobre los azules-, vuestro rendimiento ha dejado mucho que desear». Y por eso los condenaron a la eliminación.

Ya en plató, y jugándose una de las últimas expulsiones del formato, los concursantes malditos debían crear un vestidor para una clienta muy especial: ni más ni menos que Tamara Falcó. Pero para demostrar lo aprendido en estas semanas, cada módulo de trabajo era diferente, pudiendo tener una ventana, una esquina en chaflán o un tabique central. Los gemelos partían con la ventaja de ser inmunes, hecho que les vino al pelo porque su labor no gustó nada a los expertos. Con todo, Alex y Noemí y Paco y Jessica eran los que estaban en la cuerda floja y «por no haber entendido el concepto que os pedimos y por una mala ejecución», según los jueces, fueron los murcianos los obligados a abandonar el formato. Eso sí, el tribunal quiso dejar constancia de la gran evolución que habían apreciado en ella y la magnífica labor que ha realizado a lo largo de estas semanas.