Luisito se atraganta con un cerdo crudo en 'El Conquistador'

Los concursantes debían coger la mayor cantidad de carne posible de un cerdo crudo abierto en canal/EITB
Los concursantes debían coger la mayor cantidad de carne posible de un cerdo crudo abierto en canal / EITB

Los aventureros celebraron la unificación con un festín 'canibal' y demostraron que la fusión tiene fisuras porque aún hay distancias entre rojos y verdes

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Ya no hay colores, se pelea en solitario. Julian Iantzi anunció la ansiada unificación y qué mejor que una fiesta para celebrarla. Lo malo es que en 'El Conquistador del Pacífico' hasta las juergas son a lo bestia y la jarana que propusieron a los aventureros fue canibal. Con las manos atadas a la espalda, los concursantes debían coger la mayor cantidad de carne posible de un cerdo crudo abierto en canal. Una vez logrado el botín, debían pasar por debajo de una red con la chicha en la boca hasta depositar cada trozo en su correspondiente bandeja. El que más peso lograra, ganaba el sangriento torneo.

«¡Hasta vomitar!», animaron los más valientes antes de comenzar el desafío. Y es que el primer gran objetivo está alcanzado, pero aún queda mucho por sufrir y cada uno debe calcular sus estrategias porque la siguiente meta es la gran final. Y nada está dicho, pero el primer juego de todos contra todos se le atragantó, nunca mejor dicho, a más de uno. Está claro que las cosas pueden cambiar, pero la prueba dio bastantes pistas de lo que puede suceder en el futuro, sobre todo pensando en nombres como Caballo, que venía de demostrar su valía en el duelo contra Gorka y, sin embargo, no fue capaz de recoger más que 75 gramos de cerdo. Al terminar el último en la competición quedó automáticamente nominado para el duelo.

Lekue fue el más avispado y el segundo que llegó a la pieza gorrina y arrancó el pedazo más importante. Tan grande fue que su plato superó los tres kilos y se convirtió en el ganador. Su triunfo le valió, además de la inmunidad, una estancia en el campamento rico con numerosas comodidades. Otro de sus privilegios fue elegir con quién compartía su regalo y optó por Lopa. El de Legutio admitió que dudó entre su amigo y Luna, la compañera gracias a la que lograron ganar la prueba de la semana pasada, pero prevaleció la amistad. Luisito, por el contrario, perdió la posibilidad de llevarse el bocado más hermosopese a que llegó primero al puerco y el fallo hizo que se agarrara un cabreo importante.

Una de las nuevas normas que afectará a los aventureros es que el ganador podrá nominar directamente a quien él quiera. Lekue, a sabiendas de que Caballo ya está condenado, avisó de que tenía que meter «otro gallo allí». Habrá que esperar a la próxima entrega para saber por quién se decanta el alavés y quién es el nominado del resto. Mientras tanto, los aventureros que pernoctaban en el campamento pobre pasaron una noche toledana al soportar, sin refugio alguno, una tormenta de las gordas. Y lo hicieron separados porque rojos y azules, pese a que ya no hay colores, mostraron su distancia durmiendo separados y preparando estrategias de cara a las futuras nominaciones. Veremos cuál es la que triunfa, pero está claro que la unión tiene grietas.