«Ha sido un infierno»: el lamento de Maritxalar en 'El Conquistador'

Imagen de la dura prueba del último programa en 'El Conquistador'. /ETB
Imagen de la dura prueba del último programa en 'El Conquistador'. / ETB

El juego de inmunidad volvió a condenar a los rojos, que cargaron contra su capitán, y Arrate sufrió las consecuencias al ser la expulsada tras perder el duelo final

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

El calvario del equipo rojo continua en 'El Conquistador'. Los piques y el mal rollo están instalados en el grupo, que no da pie con bola y se empeña en tirar balones fuera y no aceptar su responsabilidad en las derrotas. El juego de inmunidad comenzaba con decisiones vitales. Los equipos debían elegir quién capitaneaba a sus contrarios. Eneko, Manu y Patri fueron los escogidos y el trío debía emular a un hamster metidos en una jaula redonda dentro de la cual debían cruzar la isla de lado a lado. Lo malo era que quienes debían empujar el armazón eran sus compañeros y todos iban con los ojos vendados. Eran los 'presos' los encargados de guiarlos, mientras daban vueltas sobre sí mismos.

Cruzar el circuito marcado por banderines pasando las postas correctamente fue un martirio, sobre todo para Maritxalar, cuya silla se rompió a las primeras de cambio y se pasó el camino golpeándose una y otra vez. «Ha sido un infierno», se lamentaba el boxeador. Las ventajas fueron cambiando y al final fueron los verdes los que casi alcanzan la meta. Y es que ninguno pudo acabar el desafio porque subió la marea y era imposible llegar a la atalaya final.

Con todo, Julian Iantzi coronó a los Je, que iban los primeros, dejando a los Angoso en el campamento pobre y a los Beda en el paupérrimo. Y la decisión no sentó bien a los de Seleta, que volvieron a cargar contra la organización y, sobre todo, contra Manu, al que hicieron responsable de sus últimos fracasos. Maritxalar, resignado, torcía el gesto manteniendo la compostura.

En la asamblea, una vez sabida la inmunidad que los esmeralda concedieron a Leire, fue Arrate la condenada por sus compañeros que volvieron a nominarla. La muchacha rompió a llorar: «Desde el principio me han tomado por débil y ninguna de las otras chicas ha demostrado ni más ni menos que yo», se quejaba. Los capitanes seleccionaron a Asier como segundo nominado. Y los azules, mientras tanto, se decantaban una vez más por Andoni, que afrontaba el reto con gallardía. «Es el participante que más nos lastra en algunas pruebas», argumentaba David Seco, aludiendo al miedo que el de Mendaro le tiene al agua.

Duelo final

El duelo final consistía en atravesar una enmarañada red que separaba dos torretas a las que debían llegar los aventureros para coger los ansiados banderines. Andoni escogió batirse con Arrate y el terrible laberinto fue su sentencia. La gasteiztarra lo intentó, pero su contrincante fue más avispado cogiendo una importante ventaja que le dio la victoria.

Los rojos vuelven a perder a uno de sus miembros, que antes de despedirse quiso dejar un 'recadito' a su compañero Ibon y a su capitán Seleta. Al primero le acusó de ir de líder manipulador de una gran parte de la banda y del segundo, por el contrario, dijo que era «más participante que capitán».

La merma de los colorados no cesa y el ambiente que se vive en el equipo no ayuda a que se centren. Habrá que ver si sus jefes son capaces de apartar de una vez sus diferencias y guíar con cabeza al grupo. Maritxalar lo intenta, pero el carácter y el ímpetu de Seleta son indomables.