La herencia de la duquesa rompe a los Alba

La duquesa de Alba./
La duquesa de Alba.

«Ni en el peor de los sueños imaginaba algo así», desvelaba Cayetano Martínez de Irujo en el nuevo programa de TVE 'Lazos de sangre'

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

«El año de la repartición fue muy duro, ni el el peor de los sueños me imaginaba que iba a suceder algo así», confesaba Cayetano Martínez de Irujo acerca de la herencia de los Alba. TVE estrenó el nuevo programa 'Lazos de sangre' -una suerte de 'Hormigas blancas', pero con factura del 'Hola'- y diseccionó la vida de la duquesa de Alba. Dos de sus hijos, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo y el citado Cayetano, dieron la cara junto al último marido de la noble, Alfonso Díez. Y mientras el funcionario de la Seguridad Social alabó a su amada sin paliativos y el mayor de sus hijos ponderó su carácter, desvelando algún que otro reproche («Nunca me dijo que me quería, aunque yo ya lo sabía», reveló acerca del carácter autoritario de su madre), fue Cayetano el que más se sinceró ante las cámaras y no tuvo reparos en reconocer que el legado de la 14 veces Grande de España ha separado a los hermanos.

La fórmula del mayorazgo, que consiste en que el mayor de los hijos varones adquiere el patrimonio de su progenitor a fin de evitar que los bienes se dispersen y se perpetúe la potestad de una familia sobre sus propiedades, se aplicó a rajatabla en este caso, cosa que parece que no ha sentado bien a los hermanos. «Más o menos te sientes excluido de lo que ha sido tu casa. El mayor se lleva el sesenta por ciento de todo y eso es injusto porque todos somos hijos de la misma madre y del mismo padre», reclamaba el experto jinete afirmando que había sufrido mucho, «pero ya lo he superado».

«No te escogen por ser el más listo o el más guapo, te eligen por ser el primero. Y eso, en el siglo XXI, debería conllevar una generosidad por su parte, pero no ha sido así… y es una pena», expresaba Cayetano, que fue el gestor del patrimonio de su madre en los últimos días, elegido por ella misma. «Yo lo gestioné todo… y todo ha sido para él», se quejaba admitiendo que ya ha asumido el gesto. Y no fue la única confesión dura del caballista. «Me ha costado 40 años recuperarme de mi destrozo emocional», explicaba aludiendo a la dureza de su infancia, que le llevó a rebelarse con 15 años. El primogénito también aludió al tema: «Cuando era pequeño era cariñosa, pero luego empezó a ser dura, muy exigente. Con mis hermanos era muchísimo más permisiva. A mi me puso una institutriz que me pegaba con una vara».

Los divorcios de sus seis hijos fueron auténticos puñales para la duquesa. «Eso la tenía bien jodida», ilustraba Cayetano. Y al parecer Cayetana no perdió nunca la esperanza. «Estaba empeñada en que volviéramos a juntarnos. Para ella fue un palo, todo fracasos. Si vive veinte años más nos une a todos con nuestras ex», ironizaba el aristócrata, que admitió que durante sus últimos años de vida logró un gran acercamiento con su madre: «Tuvimos conversaciones muy largas y reveladoras y me quedé muy en paz con ella».

El último esposo de la duquesa, Alfonso Díez, relató sus tardes de cine con ella, anécdotas de sus viajes y, sobre todo, ensalzó su generosidad. «Nos llevábamos algunos años, pero yo no lo notaba porque era muy divertida e inquieta. Ella quería saberlo todo y verlo todo. Yo me lo he pasado con ella como con nadie. Ha sido un placer y un honor estar a su lado», contó agradeciendo públicamente su compañía.

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