Fabiola Martínez: «Kike está muy trasto»

Anfitriona. Ha desempeñado con soltura este papel en 'Mi casa es la tuya'. /R. C.
Anfitriona. Ha desempeñado con soltura este papel en 'Mi casa es la tuya'. / R. C.

La mujer de Bertín Osborne explica con su entereza habitual la situación de su hijo mayor, que ha estado ingresado en la UVI

ARANTZA FURUNDARENA

Hace tiempo que la felina mirada de Bertín Osborne se diluye en la serena sonrisa de su mujer, Fabiola Martínez. Esta venezolana de aspecto dulce, pero firme y disciplinada como un general prusiano, fue en su juventud aspirante a Miss Venezuela, modelo y actriz secundaria de culebrones... Sin embargo, la vida le tenía reservado un papel protagonista, digno de Oscar, como madre de Kike, su hijo mayor, que nació con una lesión cerebral y cuyo cuidado y educación absorbe gran parte de su tiempo y energía. Sin darse la menor importancia, quizás porque en la Fundación Bertín Osborne, que ella dirige, convive con casos mucho más dramáticos, Fabiola ha asumido con naturalidad su papel de madre coraje y estos días ha compartido en las redes sociales el estado de salud de su hijo con el optimismo de siempre.

«Como algunos ya sabéis, Kike ha estado malito, pero ya está mejor, en casa y recuperándose poco a poco. Está muy trasto, se ve que le molesta menos y mantenerle quieto por las escayolas es misión imposible. Es un campeón. Gracias a todos por escribir. Un abrazo muy fuerte». El mensaje de Fabiola pone fin a unos días de incertidumbre. Su hijo mayor, de 11 años, tuvo que ingresar hace unos días en la UVI y someterse a dos operaciones en una semana por una complicación relacionada con la intervención que le realizaron en las piernas el pasado mes de septiembre para mejorar su movilidad.

«Bertín y yo nos picamos a menudo y nos damos mucha leña», confiesa la venezolana

El cantante y su mujer siempre han optado por no ocultar los problemas de salud de su primogénito, que nació de forma prematura, a las 29 semanas de gestación, por culpa de una infección intrauterina por listeria que le provocó una lesión cerebral. Con la misma naturalidad con que han posado con él -y con su segundo hijo, Carlos- en la portada de '¡Hola!' durante varias navidades seguidas, Fabiola relataba recientemente a la citada revista la razón por la que decidieron que Kike se sometiera a una doble operación en las piernas. «Tenía ambos pies luxados. Los rotaba hacia dentro y eso impedía que se pudiera apoyar sobre la planta del pie, que es lo normal. Era algo muy doloroso», explicó la modelo.

La intervención tuvo lugar en septiembre. Sin embargo, a principios de este año llegaron las complicaciones. Tras abrir los regalos del día de Reyes, el niño tuvo que ingresar en el hospital de urgencia y ser operado dos veces en una semana. Al parecer, una leve osteoporosis había disminuido la masa ósea de sus huesos haciéndolos más frágiles y causándole fracturas.

Un avance «brutal»

«Estas madres son como los GEO de la maternidad», suele comentar Bertín con respecto a su esposa, a la que admira rendidamente por la entrega y fortaleza con las que se enfrentó desde el primer momento a las especiales circunstancias de su hijo mayor. Fabiola Martínez Benavides es esa mujer que escuchó de boca de un doctor «tu hijo será un vegetal, no se moverá, no verá, no oirá y no hablará»... Y en lugar de retirarse a llorar, se puso una armadura y emprendió una tenaz batalla. Su objetivo: estimular a su pequeño al máximo para que alcance todo su potencial. Hoy, declara orgullosa, «el avance cognitivo de Kike es brutal. Está superconectado, pendiente de todo; se mete en las conversaciones, sabe de lo que todo el mundo habla en cada momento». Hasta el médico que en su día emitió tan desalentador diagnóstico colabora hoy en la Fundación que ella encabeza y no puede ocultar su asombro.

«Todavía queda mucho por conocer de mí», le advertía Fabiola a esta periodista cuando su presencia en las primeras emisiones de 'Mi casa es la tuya' la revelaban como una gran anfitriona. Nieta de una abuela chavista «capaz de defender lo indefendible», esta venezolana simpática, risueña, pero también peleona y competitiva («Bertín y yo nos picamos a menudo y nos damos mucha leña», reconoce), tiene claro a sus 46 años que el secreto de una buena relación matrimonial «se basa en la confianza absoluta». No es celosa. «Pero tampoco tonta. Y si hay pruebas fehacientes le monto el pollo a mi marido», dice riendo... Con la misma sonrisa se refiere a su «príncipe», su hijo Kike. «Mostrarlo es una forma de decirle a la sociedad que no pasa nada, que durante años estos niños han estado escondidos por prejuicios o vergüenza, pero que esta es nuestra circunstancia y que es maravilloso tenerle».