Expulsado de 'Masterchef' por un bocadillo y el destino de las dos concursantes vizcaínas

Jeancha, el primer concursante eliminado de la nueva edición de 'MasterChef'/. TVE
Jeancha, el primer concursante eliminado de la nueva edición de 'MasterChef' / . TVE

El concurso inauguró su séptima edición en TVE con la presentación de los quince aspirantes

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Una de las claves de 'Masterchef' está en empatizar con los aspirantes, emocionándote con ellos cuando consiguen el delantal o disgustarte cuando no les llega al alma. La primera parte del concurso comenzaba apelando a esta afinidad y mostrando al respetable a cincuenta de los 25.000 valientes que lograron llegar hasta el plató. Pero otra de las claves del programa es la calidad de sus participantes. Aquí no prima el carácter de la persona o el juego que pueda dar, si su plato no es bueno… ¡a la calle!

Y entre los candidatos había de todo, desde unos gemelos modelos y cineastas que se quedaron en el chasis a un maestro del kung-fu, un gay al que su abuela manda a misa todos los domingos para purgar su 'pecado', una mujer que hace solo cuatro meses que ha salido de un coma tras ser víctima de un incendio o una vasca que se ha convertido al islam tras leer el Corán. Pese a su carisma catódico, ninguno de ellos paso la prueba.

Una de las novedades de esta edición era la ausencia de Eva González, a quien no se echó en falta en ningún momento. Jordi Cruz, Samantha Vallejo-Nájera y Pepe Rodríguez asumieron su rol y los engranajes funcionaron sin defectos. Otra innovación es que ahora los jueces también compiten. Cada uno tiene su equipo. Y así, Samantha –cuyos pupilos visten de rojo- cuenta con Carmen, una dependienta cacereña de 29 años; Laly, una argentina amiga de José Bono; Jeancha, un francés de origen asiático; Teresa, una fotógrafa de 45 años amante de las canas; y Carlos, un empresario sevillano.

Una vizcaína con Jordi

Jordi, por su parte, escogió a Aleix, un pescadero catalán; Marcos, que piensa luchar duro por la victoria; Gloria, una valiente que lucha a diario por sacar adelante a su marido y a sus hijos; Aitana, una vizcaína de 32 años que trabaja en Recursos Humanos; y Valentín, un emprendedor madrileño simpatizante de Ciudadanos. Estos eran los blancos. Y Pepe jugará de azul con la compañía de Josecho, el más veterano del grupo, un economista jubilado de 73 años; Osiris, un enorme camarero de la República Dominicana; Sara, una ingeniera amante del buen yantar; Natalia, una diseñadora de lápidas asturiana; y Alicia.

En la primera prueba grupal, celebrada en el monasterio de San Pedro de Cardeña, en Burgos, los aspirantes debían cocinar con la cerveza como ingrediente principal. Natalia, Carlos y Aitana fueron los capitanes de sus respectivos equipos y el debut no fue del todo bien. «Después de seis años no me esperaba este desastre», admitía Samantha al comprobar que, por ejemplo, los rojos no fueron capaces de sacar el postre porque las trufas que elaboraron estaban demasiado duras. Los azules ganaron el desafío condenando con ello a todos sus contrarios. Bueno, a todos menos a una. Natalia, líder de los azules, tenía el privilegio de salvar a alguien y rescató a Natalia.

En la prueba final los bocadillos fueron los protagonistas. Dani García era el chef invitado y más de uno eludió sus sabios consejos. Al final, Valentín, Carmen y Jeancha fueron los tres que peores bocatas elaboraron y los jueces optaron por eliminar al francés, que se lió bastante en el juego. «Has estado perdido y superado durante todo el cocinado y todos tus bocadillos estaban secos y nada sabrosos», valoró Pepe antes de expulsarle. «Me he enredado mentalmente», reconocía Jeancha cariacontecido. De este modo la competición sigue, pero Samantha cuenta ya con una baja en su equipo.

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