La buena salud de TVE
No podía ser de otra manera: Arrecian las críticas contra TVE, pero el partido del gobierno sigue encantado y afirma la buena salud del ente ... público, algo que presume como evidente por los buenos índices de audiencia de los llamados programas de actualidad, producciones encargadas y externalizadas que no se distinguen precisamente por su antipatía en relación con las tesis gubernamentales. Es decir, al gobierno y a los responsables de RTVE les importan más las audiencias que la pluralidad o la neutralidad de un servicio público que pagan todos los españoles. Naturalmente, sería un buen síntoma de independencia que el gobierno se sintiera reprobado, al menos de vez en cuando, por los contenidos de esos programas matinales y diurnos de noticias y actualidad que hoy no les suscitan queja alguna. Pero no, porque el embozo de un respaldo parlamentario en el gobierno del ente lo justifica todo. Si el Congreso da con mayoría su 'plácet' en el nombramiento de un consejo y un presidente de RTVE que lo vincula inexorablemente con el gobierno de turno, pues entonces aquí paz y mañana gloria. Por contra, el presidente del Consejo de Informativos de TVE, alguien que no es sospechoso de secundar las tesis de la oposición, acaba de denunciar en el Parlamento Europeo la falta de independencia, neutralidad y pluralismo de la corporación pública. Se dirá que lo suyo es una queja sindical ante tanto encargo y externalización de informativos, pero en el fondo resulta imposible desconocer que TVE está ya lejos de los principios deontológicos que deben regir cualquier servicio público de televisión. Nos dirán entonces que acechan con sus críticas los enemigos del modelo público, pero el problema no es otro que el descrédito ocasionado por la manipulación y adulteración de un servicio público que ya no es de todos.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión