«Soy una actriz que presenta»

Elisa Mouliaá./RTVE
Elisa Mouliaá. / RTVE

Es la presentadora de 'Tvemos', el programa que ha sustituido a 'Lo siguiente', y que emite esta noche La 1. «Creo que a la gente le gusta un programa tan blanco para compartir con toda la familia»

JULIÁN ALÍAMadrid

Tercer día para 'Tvemos', el formato que ha relevado a 'Lo siguiente' en el 'access' del 'prime time' de La 1 de TVE. Como cada noche, de lunes a jueves, el espacio intentará hoy, a partir de las 22.05 horas, que «la gente se vaya a la cama con un buen sabor de boca» tras degustar «imágenes sorprendentes, impactantes y conmovedoras de la actualidad», según comenta su presentadora, la actriz Elisa Mouliaá (Madrid, 30 años). Como ya hizo durante el verano de 2015, la intérprete ha vuelto a ponerse al frente de un programa que juzga «original», «que no se puede ver en el resto de cadenas» y que «no es de 'zapping', como algunos piensan».

-¿Por qué vuelve a la parrilla?

-No sabría decir. El programa tuvo éxito en 2015; llegamos a conseguir un 11% de audiencia, pienso que por la originalidad del contenido. Al final, no dejan de ser vídeos de actualidad que la gente quiere compartir, algo que se puede volver muy viral. Yo creo que, con el uso creciente de las redes sociales, el impacto va a ser todavía mayor. Lo que intentamos es transmitir buen rollo a la casas, que la gente se lo pase bien, algo muy necesario hoy en día, cuando parece que las noticias son cada vez más negativas.

-¿Cómo recuerda la anterior etapa televisiva?

-Era la primera vez que me enfrentaba a un programa como presentadora y decidí disfrutar, pasármelo bien e intentar contagiar ese clima a los televidentes. Creo que la gente lo agradeció, porque tuvimos críticas muy positivas.

-¿Veía posible repetir con el mismo formato?

-Bueno, por aquel entonces se quiso adelantar el 'prime time' y hubo que quitar nuestro espacio. Más adelante se volvió a retrasar y la cadena apostó por el programa de Javier Cárdenas ('Hora punta'), y después por el de Raquel Sánchez Silva ('Lo siguiente'). Yo ya lo tenía un poco olvidado. Estos dos últimos años he estado grabando casi todos los días de seis de la mañana a seis de la tarde. Ahora retorna a la parrilla, y confieso que es algo que me refresca de energía. La verdad es que tenía ganas de volver a presentarlo; no deja de ser un reto para un actor.

-¿Es más complicado para estos programas de media hora en el 'access' hacerse un hueco?

-Yo creo que con este pasa al revés. Tuvo éxito precisamente por mostrar imágenes superbonitas, tiernas. Al final, hay tertulias en todas partes y a la gente le gusta compartir con la familia contenidos tan blancos. Es necesario un programa así.

-Y justo le llega en un parón profesional...

-Sí. Acabo de dejar 'Servir y proteger' y me he dado un respiro tras diez años encadenando trabajos. Estuve siete en 'Águila Roja', después en 'Olmos y Robles', 'Buscando el norte', 'Rabia'... Paré en noviembre y lo he agradecido muchísimo. Ahora ha llegado 'Tvemos' y lo cojo con mucha fuerza, pero sigo haciendo 'castings', porque mi prioridad es siempre la interpretación. No quiero dejar de ser actriz. Soy una actriz que presenta. Me gusta variar y no quedarme estancada o anquilosada en algo.

-¿Cómo fue el cambio a hacer una serie diaria como 'Servir y proteger?

-Es muy diferente. Cada capítulo de 'Águila Roja' se grababa en dos semanas, y en 'Servir y proteger' hacíamos seis a la semana. En una teníamos a lo mejor tres horas para una escena, y en la otra tres cuartos de hora por secuencia. Requiere una exigencia a nivel actoral y una capacidad para resolver que yo, con la edad que tenía, no hubiera sido capaz de hacer en 'Águila Roja'. Una diaria puede requerir incluso más nivel.

La vía de escape

-¿Qué personaje recuerda con más cariño?

-Amo el personaje de Irene ('Águila Roja'), pero acabé harta de representar esa sumisión tan contraria a mí. Me gusta considerarme una mujer luchadora y valiente, y representar a una niña tan sumisa me acababa costando. Agradecí muchísimo el trabajo que me vino después: Lola, en 'Rabia', una chica punki, rebelde, con el pelo teñido, que no se callaba por nada. Fue un poco mi vía de escape a siete años metida en un palacio, en una bañera.

-¿Qué opina de reducir la duración de las ficciones españolas?

-Me gusta muchísimo el formato americano, y creo que las series españolas crecen en calidad cuando las acortan un poco. Para mí, es siempre positivo acercarnos a esa estrategia y que el formato de series tan largas, incluso de dos horas, se vaya dejando atrás. Alargar los proyectos como si fuesen un churro de pastelería no deja de empobrecerlos un poco. Y eso el espectador lo valora, porque de tonto no tiene un pelo.