La debacle de Carlos Alcántara

Ricardo Gómez es Carlos Alcántara en 'Cuéntame'./TVE
Ricardo Gómez es Carlos Alcántara en 'Cuéntame'. / TVE

Ricardo Gómez cosecha elogios gracias a su interpretación en la última temporada de 'Cuéntame cómo pasó', que acabó a golpes con su hermano en el último capítulo

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Poca veces se inmola a un personaje (y menos si es el protagonista) a favor del actor que le da vida. Ignoro si hacerlo era la pretensión de los guionistas de 'Cuéntame cómo pasó' o si las circunstancias han marcado el terreno, pero lo cierto es que la debacle de Carlos Alcántara ha puesto en un pedestal a Ricardo Gómez. El joven actor está dando una lección magistral de interpretación en los últimos capítulos de la serie, y lo está haciendo, precisamente, despedazando al 'heredero'.

Hace tiempo que Carlitos perdió el diminutivo, pero para los seguidores de la ficción seguía siendo ese niño al que hemos visto crecer y hemos escuchado narrarnos la historia de su familia. Le hemos visto pasarlas canutas, ¡hasta en la cárcel! Y pese a todo seguía conservando ese aroma infantil con el que nos había impregnado. Ha sido la droga lo que nos ha abofeteado más a nosotros que a él. «En abril de 1988 mi descenso a los infiernos tomaba velocidad», comenzaba el último episodio, en el que (gracias a los trailers) sabíamos que iba a traspasar una barrera que pensábamos infranqueable.

Poco o nada tiene de bueno la cocaína, salvo en esta ocasión, cuyos efectos nos han mostrado a un actor como la copa de un pino que ha sabido golpear al espectador mostrándole una cara amarga, pero real. Porque era fácil caer en sobreactuaciones, y más conociendo como conocemos tan bien al sujeto, pero Ricardo ha bordado una interpretación cruda y absolutamente creíble (¡ese baile en la discoteca!) que nos ha helado la sangre. La farlopa ha ido haciendo mella en Carlos pasito a pasito. La primera raya asustó, pero el enfrentamiento con su hermano supuso la ruptura absoluta con esa recordada infancia.

La secuencia de la pelea entre Carlos y Toni nos rompió el corazón. Si los televidentes protestaron por la infidelidad de Antonio a Merche, los golpes de Carlos a su hermano mayor dolieron aún más. Porque ahí se quebró definitivamente Carlitos, ese niño al que acompañamos en su crecimiento, en su madurez y, ahora, en su ruina. La contienda borró de golpe al pequeño. Mató al personaje y encumbró al actor que lo encarna. El trabajo de Gómez es de Goya, Emmy o, ¿por qué no?, Oscar. Quizá si no hubiésemos seguido su evolución y lo conociésemos solo de esta trama alabaríamos al artista, pero no doblarían campanas; lo curioso (y realmente complicado) es que hemos seguido de cerca el proceso, su crecimiento… y su transformación, y el mérito es encomiable.

Dijo en cierta ocasión el gran Paco Rabal que la generosidad entre compañeros es imprescindible para que un actor brille. Y cabe señalar que, en este caso, la estrella es Ricardo, pero los que le rodean son parte de su trampolín. «La vida no es una carrera, es un viaje y hay que disfrutarlo», decían en la serie. Y ese periplo no parece llevar a buen puerto al protagonista de 'Cuéntame'. Insisto en alabar a Gómez, pero para llegar donde ha llegado, además de un innegable talento, ha necesitado una buena historia. Esas sentencias, esas situaciones y esas tramas responden al ingenio de unos guionistas que, después de casi veinte años, siguen sorprendiendo a la audiencia; aunque a veces sea para quitarnos la venda de los ojos y mostrarnos que aquel pequeño al que adorábamos se ha trocado en un ser desconocido. Puta droga.

 

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