David Broncano, un mastodonte en la tele

David Broncano, un mastodonte en la tele
Movistar+

El presentador de 'La resistencia' se ha convertido en todo un fenómeno que levanta pasiones y aversiones con su humor ocurrente, rebelde y sin complejos

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Ha sabido hacer un arte del despiste, forjar su éxito a base de naturalidad. David Broncano enarbola la comedia en la radio, en la tele y en los teatros. Comenzó haciendo monólogos en los bares, pero dejó esos 'bolos' hace tiempo. Un guión que envió a Paramount Comedy le abrió las puertas de la pequeña pantalla y, desde entonces, no ha dejado de colaborar en programas como 'Estas son las noticias', 'Tentaciones', 'Alguien tenía que decirlo', 'Sopa de gansos' o 'Late motiv'. En una de sus apariciones en 'Uau!', un espacio de humor presentado por Santi Millán, la lió parda protagonizando un sketch en el que encarnaba a una niña paraguaya que pedía que su equipo ganara a la Selección Española en el Mundial de Sudáfrica. Su actuación provocó un conflicto diplomático. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tocó el tema y en el Parlamento de Paraguay hicieron una proposición para que el Gobierno español les pidiera disculpas. Un embolado categórico de gente sin altura de miras.

Irreverente, fresco y sin complejos, su humor ofende a quien carece de ese sentido porque este cómico se ríe hasta de su sombra y el 'troleo' es su arma de destrucción masiva. Nacido en Santiago de Compostela, se crió en Orcera (Jaen), pueblo del que presume a menudo. Broncano tiene el don de chulear a la cámara (lo de enamorar no encajaría en su jerga). Carismático y divertido, este comunicador altera el orden de cualquier ley catódica desvelando los entresijos de su programa y contando sin pudor si ha llegado tarde, si ha pasado del ensayo o si desconoce la identidad del entrevistado de turno. Iba para diseñador gráfico, pero la comedia llamó a su puerta. Con 'La vida moderna', un espacio de la Cadena SER que empezó en verano de 2014 para cubrir el periodo vacacional, logró encumbrarse a lo más alto. Quequé e Ignatius son sus compañeros en un espacio desordenado y salvaje en el que reina la anarquía más absoluta y con el que el genial trío ha conquistado a la audiencia más joven. Sus mastodónticas ocurrencias han llegado a recibir un merecido Ondas después de cuatro años en antena.

Su primera oportunidad como presentador en la tele (tras cubrir una ausencia de Buenafuente en 'Late motiv' y demostrar así su valía) le llegó con 'Loco mundo', en Movistar+. Y la misma cadena le confió, hace ya un año, un late night alternativo, agreste y sinvergüenza que bautizó 'La resistencia'. Allí hace de las suyas con la ayuda de Ricardo Castella y Jorge Ponce. Sus entrevistas con la trapera madrileña La Zowi o el conocido youtuber Wismichu son solo un pequeño ejemplo de las distraídas charlas que conectan con el público y, a veces, descolocan a los invitados. Broncano es como un gremlin empapado y empachado después de medianoche. Solo hay que ver lo bien que se lo pasa Antonio Resines cada vez que participa en el espacio. Y la declaración de intenciones llega desde el primer minuto, cuando la audiencia le llama de todo al recibirlo. Titán, majadero, diplodocus, tuercebotas, miura o máquina son solo algunos de los 'piropos' con los que el respetable recibe al presentador.

Sabemos que le sudan mucho las manos, que le encantan los deportes (la montaña es una de sus grandes pasiones), no fuma ni bebe alcohol (solo bebe agua, zumos o bebidas energéticas), le pierden los torreznos, el cine no es su fuerte, no ha probado el café en su vida, es del Atlético de Madrid y el fan número uno de Roger Federer, pasa de marcas y prefiere la ropa low-cost. Alguien dijo alguna vez que, para bien o para mal, nunca dejes a nadie indiferente en la tele. Este mastodonte mordaz y deslenguado ha hecho bandera de la máxima y la estrategia (buscada o no) le está saliendo redonda.