El 'exilio' de las obras y su destino final sigue sin aclararse

Una representante de la familia propietaria, Bibiñe Belausteguigoitia junto al director del Bellas Artes, Miguel Zugaza, y el diputado general, Unai Rementeria./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Una representante de la familia propietaria, Bibiñe Belausteguigoitia junto al director del Bellas Artes, Miguel Zugaza, y el diputado general, Unai Rementeria. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El director del Museo de Bellas Artes alberga «esperanzas» de que las pinturas puedan permanecer «largo rato» en la pinacoteca

Josu García
JOSU GARCÍA

. ¿Dónde estuvieron los Goya de Zubieta desde que en 1936 salieran de Ispaster y se trasladaran a Francia para alejarlos de la Guerra Civil? ¿Quién los custodió en el exilio? ¿Por qué los propietarios han querido ahora que salieran a la luz? ¿Cuál es su valor de mercado? ¿Cuánto ha costado su restauración? ¿Cuál es su futuro? Estos son algunos de los interrogantes que flotaban estas semanas alrededor de las pinturas recuperadas del maestro aragonés y que ayer se esperaba que tuvieran al fin respuesta. Sin embargo, el acto de presentación, que se prolongó dos horas y media, no ayudó a resolver casi ninguna de las incógnitas. La secreto sobre el pasado de las obras y su futuro sigue planeando en el ambiente, dotando a esta singular operación de rescate de un sugerente halo de misterio.

Ni el director del Museo de Bellas Artes, Miguel Zugaza, ni la prestigiosa experta en arte Juliet Wilson-Bareau soltaron prenda cuando se les plantearon las cuestiones que aún siguen abiertas. Tampoco aportaron luz ni el diputado general, Unai Rementeria, ni la representante de la familia propietaria, Bibiñe Belausteguigoitia, ya que ambos no comparecieron ante los periodistas y se limitaron a posar para los fotógrafos en un medido acto de agradecimiento mutuo.

Por partes. Lo primero quizás sea preguntarse dónde han permanecido los cuadros en estos 80 años. Zugaza se limitó a señalar que entre 1937 y 1947 estuvieron en manos de María Adán de Yarza, que murió en esa fecha después de haberse exiliado en Biarritz. A partir de aquí, se mantiene el gran misterio. «Han estado en un lugar seguro, en el extranjero, en el anonimato y en un estado de conservación magnífico, ningún restaurador las ha tocado; están vírgenes». Estas palabras hacen pensar que pudieron permanecer en otro país, además de en Francia. Posiblemente en alguna consigna o cámara acorazada. Y también desveló que en su custodia se puso mucha cautela, ya que se ocultaron, incluso, algunos de los datos de la caja para evitar revelar su identidad y procedencia. Algo que se supo el pasado jueves al percatarse los técnicos del museo de que el embalaje no encajaba y había sido manipulado con esta finalidad.

Informe jurídico del Estado

Se sabe también que la experta Wilson-Bareau tuvo acceso a los cuadros para su estudio entre 1990 y 1992. Es precisamente ella y el profesor William Jordan los que acreditaron en origen, con su peritaje, que eran obras de Goya. Este erudito murió en enero de 2018 y, entonces, según Zugaza, ya conocía la noticia de que los cuadros iban a regresar a Bizkaia. Ayer Wilson-Bareau no desveló dónde pudo estudiar las pinturas hace 27 años.

La caja en la que fueron trasladados a Francia los cuadros.
La caja en la que fueron trasladados a Francia los cuadros.

¿Por qué han salido ahora a la luz? El director del Bellas Artes asegura que ha sido un proceso largo y que en todo ello ha primado «la voluntad de una familia muy unida a nuestra tierra». Una de las pocas certezas que aportó Zugaza, que conoció su existencia en el 2000, es que su mediación fue vital para la introducción en España «de manera legal» de un patrimonio que había permanecido oculto a los ojos de las autoridades durante décadas. La familia se dirigió directamente a él para sondearle. Sucedió antes de diciembre de 2017, cuando ya empezó la restauración. Para ingresar en el territorio nacional fue necesaria la obtención del visto bueno del Ministerio de Cultura y de la Abogacía del Estado. La documentación previa se preparó en el Museo del Prado, coincidiendo seguramente con la etapa final de Zugaza como director.

¿Cuál es el futuro de los tres retratos? Hasta mediados de septiembre estarán expuestos en Bilbao gracias a un acuerdo de depósito con la familia. El Bellas Artes asume todas las labores de mantenimiento, autentificación y documentación a cambio de disfrutar de las obras durante unos meses. ¿Y a partir de aquí? Zugaza afirma que «no están en venta». Podrían ir a The Wallace Collection, en Londres, si obtienen los permisos pertinentes. Luego, el director del Bellas Artes alberga «esperanzas» de que este patrimonio pueda permanecer «más rato» en la pinacoteca bilbaína, «lo que hay que destacar es que ya nunca podrán esconderse y que hemos puesto en valor este conocimiento para siempre».