Escenarios de ayer y hoy

Yoshiwara, el 'barrio del placer'

Yoshiwara, el 'barrio del placer'

Las calles de Tokio que pinta Utagawa Hiroshige en 1840 siguen siendo una zona de sexo

LUISA IDOATE

Los cerezos en flor ensartan la calle Nakanocho que pinta Utagawa Hiroshigue en 1840. Es Yoshiwara, el 'barrio de placer' de Edo (Tokio). Lo visitan comerciantes, actores de kabuki y políticos. Disfrutan del 'mundo flotante' que plasma con detalle el estilo 'ukiyo-e' del artista. Los shogunes crean estos barrios en el siglo XVII para controlar la rentable prostitución y a las clases conflictivas; los vallan. A finales del XIX, Yoshiwara tiene 48.000 m2 y 9.000 mujeres. Las prostitutas se ofrecen en grupo y rejadas. Las 'oirán' o cortesanas eligen a los ricos. Las geishas, refinadas, elegantes y discretas, están al alcance de pocos; en 1779 la ley diferencia su oficio de la prostitución, que abole en 1958. Son 'escorts', chicas de compañía. Reembolsan a la 'madre geisha' hasta 800.000 euros por su formación. Para independizarse de ella buscan un 'danna', un amante que mantenga su caro nivel de vida.

Solo el tonorosa permanece de la imagen de Hiroshige a la Yoshiwara de hoy. Los cerezos no están y ahora hay locales de alterne y karaoke.
Solo el tonorosa permanece de la imagen de Hiroshige a la Yoshiwara de hoy. Los cerezos no están y ahora hay locales de alterne y karaoke.

Yoshiwara es hoy Senzoku-4-Chrome y sigue vendiendo sexo en 'soaplands' o baños de masajes y locales eróticos. No están las geishas que fueron trofeos de los shogunes y musas de los samuráis; ni las que animan a los kamikazes en la Segunda Guerra Mundial y, tras la derrota, soportan a los estadounidenses llamarlas prostitutas o 'pan-pan girls'. En 1929 eran 80.000, hoy apenas mil. Los locales de alterne y karaoke las arrinconan. Y ellas, convertidas en icono cultural, se aferran al turista como tabla de salvación. Las primeras eran hombres.