Viajes

Viajes

Fisiología del flâneur

Tratado para viajeros de interior

Fisiología del flâneur

Autor:
Louis Huart. Editorial: Gallo Nero. 103 páginas. Precio: 11,40 euros

Se dice que la gripe son las vacaciones del pobre. Cabría pensar si el paseo del 'flâneur' no tiene algo de viaje barato y accesible. Sobre todo en la época en que surge el término, el París previo a las reformas de Haussmann. Se asocia a Baudelaire y se adjudica la popularidad del término a Walter Benjamin, pero el periodista y escritor Louis Huart (1813-1865) también contribuyó a su fama. Las entregas que publicó en torno a 1841 constituyen un agudo manual del perfecto 'flâneur'. Para él, el 'flâneur' es un hombre «virtuoso» que se impone a otras especies callejeras como el pasmarote, el mirón extranjero o el trotacalles. Y entre los tipos de 'flâneur' acreditados, el tourlourou, ese militar sin batallas que deviene en curioso peatón de lo cotidiano. ¿Pero qué es un 'flâneur'? Algo más que un paseante solitario. Alguien capaz, leemos, de componer una novela entera con solo encontrarse en el ómnibus con una damisela caída del cielo.

Tiempo de hiroshima

Territorio del alma

Tiempo de Hiroshima

Autor:
Suso Mourela. Ed.: La línea del horizonte. 135 págs. Precio: 12,50 euros (ebook, 6,99)

Suso Mourelo (Madrid, 1964) acude no tanto al encuentro con el otro como al encuentro con las raíces profundas, intangibles, de una Hiroshima marcada por la bomba del 6 de agosto de 1945. Lejos en la Historia, Mourelo consigue acercarnos a ese hito que retratara casi sobre los cascotes el premio Pulitzer John Hersey con su particular y reconocidísima 'Hiroshima'. El autor, viejo conocedor del terreno, introduce ahora el testimonio de aquellos que eran niños cuando llegó el horror nuclear. La radiación poética del hongo sigue aún en Hiroshima y también en esta crónica, pero la descripción ética de las cosas, esa que despierta cada detalle, es la nota dominante en estas páginas. «Hiroshima es una urbe de cafés, tranvías y ríos, una trinidad del placer», leemos. Sin embargo, hay algo en el aire, ese «territorio del alma», más difícil de apresar con palabras y que es la razón de ser de este delicado libro.

Fantasmas de la ciudad

Leer las ciudades

Fantasmas de la ciudad

Autor:
Aitor Romero Ortega. Editorial: Candaya. 103 páginas. Precio: 11,40 euros

La literatura de Aitor Romero Ortega (Barcelona, 1985) llega, al menos en estos relatos, transida de ciudades. El autor se apoya en ellas para extraer su jugo poético, a la manera de un 'flâneur' moderno que, como se dice en 'Hotel Torino', «lee los sitios que visita». Es éste uno de los cuentos que mejor representa el espíritu de este libro generoso, con sus notas de metaliteratura, datos cultos, descripciones certeras de quien tira de Moleskine, microcasualidades y nervio narrativo. Con un desencanto que no renuncia a dar con perlas entre el fango, el narrador busca, como se le presupone al viajero, la mudanza interior. Patearse Roma tras el eco del padre muerto, letraherido aquejado de 'italianofilia', o la sombra de Pavese, fantasma de sí mismo antes de quitarse la vida en un hotel de Turín. Los hoteles, ese particular homenaje a lo efímero, a la nostalgia, también iluminan esta notable colección de cuentos.

Por el mar de cortés

Expedición poética

Por el mar de cortés

Autor:
John Steinbeck. Editorial: Austral. 234 páginas. Precio: 8,95 euros (ebook, 9,99)

Aunque Steinbeck no lo cita entre sus referentes, hay algo del espíritu de Humboldt en esta expedición marina. Como en la capacidad de conciliar el rigor científico -al clasificar los peces que capturan- con la fascinación poética hacia la naturaleza y la actitud del viajero abierto a la transformación. «En aquel Golfo solitario y deshabitado, nuestro barco y nosotros mismos cambiaríamos en el momento en que entráramos». La travesía duró seis semanas a lo largo del Golfo de California, en 1940. Mientras el mundo estalla en guerra, el futuro premio Nobel (1962) se lanza a esta aventura de motivaciones ante todo científicas junto a un amigo biólogo. Bajo la forma clásica del cuaderno de bitácora, los avatares se registran con una prosa precisa y limpia que regala no pocos brillos. Como este: «Todos los viajes a regiones desconocidas deberían hacerse dos veces: una, para cometer equivocaciones, y la otra para corregirlas». Como en la vida.

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