ABAO, función 1.000

Una suma de hitos

Maria Callas saluda en su siempre recordado recital del 17 de septiembre de 1959. /
Maria Callas saluda en su siempre recordado recital del 17 de septiembre de 1959.

Desde su fundación, ha acumulado grandes momentos artísticos que hoy parecen aún más difíciles de lograr

ELENA SIERRA

Entre el momento en el que un grupo de personas se juntaron en una cocina de Bilbao para, aunque sea fácil hacer el juego de palabras, cocinar las normas de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera y ese que aun está por llegar, en breve, el de la función número mil, han pasado unas cuantas décadas. Y con todas esas décadas algunos otros hitos, entre ellos unos cuantos que bien pueden ser calificados de 'bilbainadas' (casi tanto como ese momento cocinillas que tuvo lugar el 9 de abril de 1953). Agostos en los que se dieron cinco títulos, Navidades en las que cada día estuvo señalado por alguna ópera, grandes nombres del género que venían a la ciudad sin pisar ninguna otra de España, un par de cambios de teatro, el paso de los telones a las grandes escenografías siguiendo el ritmo de los montajes internacionales, y hasta un 'Tutto Verdi' en el que mucha gente no confiaba pero que ha puesto a la ABAO en la agenda de grupos de aficionados de México o de Italia...

Cesidio Niño, el director artístico, vio su primera ópera como socio en el Coliseo Albia en 1984; esa es su fecha clave personal, porque desde entonces estuvo ligado a la ABAO primero como espectador y socio, y más adelante como trabajador, lo que hoy sigue siendo. Lo que no ha experimentado en directo lo guarda de todas maneras en la memoria gracias a los testimonios orales y los documentos de archivo. Y tiene muy claro que en realidad todo el año 1953 fue un enorme logro: el mismo de su fundación, se programaron cinco óperas entre el 16 y el 22 de agosto. Pero 'Tosca', 'Aida', 'Rigoletto', 'Il Trovatore' y 'La Favorita', interpretados por grandes nombres de la época como Enzo Mascherini y Adriana Guerrini, debieron de saber a poco porque ese diciembre sumaron 'El Barbero de Sevilla' el día 25, 'Madama Butterfly' el 26 y 'La Traviata' el día 30, entre otras cosillas. «Fue como hacer dos temporadas en un año».

Los grandes amantes del género lírico que habían impulsado la ABAO consiguieron contactos con agentes y cantantes que harían que en los siguientes cursos pasaran por la ciudad todos los que eran alguien en el mundo de la ópera de los años cincuenta y sesenta, los primeros. Eran las voces necesarias (Carlo Bergonzi, Renata Tebaldi, Giulietta Simionato, Ettore Bastianini...) para ofrecer seis títulos en 1954, ocho en 1955 –de los cuales seis fueron estrenos, la mayor proporción de su historia–, otros ocho en la siguiente y hasta nueve en 1959. «Todo los grandes de cada época, que cantaban en Viena, en Múnich o en el Metropolitan; y esa fase no ha pasado, ha sido la constante en estas 67 temporadas», dice Niño. Incluso en 1968 organizaron funciones de danza, con el Royal Ballet y Rudolf Nureyev y Margot Fonteyn como grandes estrellas.

Hay que decir que las cosas no eran entonces como ahora, y en cierta medida podría decirse incluso que eran más sencillas. «Los cantantes venían un lunes, se montaba el martes, el miércoles había ensayo general y el jueves era la función». Pero es que tampoco lo que conocemos como ópera hoy era lo que significaba ayer la palabra. La escenografía tal y como se ve ahora es un concepto bastante reciente. «Ahora son producciones faraónicas. Son necesarias, porque el espectáculo de la ópera es global. Pero que nadie se olvide de que la ópera es voz y lo demás es guarnición».

Producciones faraónicas

Por entonces, cuando se pasó de festival de verano a temporada a lo largo del año, otro paso adelante fue la programación de composiciones no habituales. Los primeros espectadores básicamente querían títulos italianos, pero en los ochenta se abrió el repertorio a, entre otros, Wagner. Más adelante llegarían, ya en el escenario del Palacio Euskalduna, 'Los hugonotes', 'El caballero de la rosa', 'Rusalka', 'Jenufa', 'Peter Grimes'... Una suma a las tradicionales 'Traviatas' y 'Nabucos' que ha conseguido éxitos de crítica, aunque menor afluencia de público. El último de estos títulos se pudo escuchar en noviembre de 2012.

Pavarotti obtuvo un gran triunfo en 1972 con 'La Bohème'.
Pavarotti obtuvo un gran triunfo en 1972 con 'La Bohème'.

Sobre las producciones faraónicas en las que todo cuenta, el gran paso se dio en los noventa. Niño asistió a una función de 'Adriana Lecouvreur' en la Scala de Milán en 1990 que lo dejó aun más enamorado de la ópera de lo que ya estaba. Mayor presencia de los directores de escena y la conciencia de los teatros de que la producción incluye muchas cosas, desde el canto hasta el gesto y la interpretación pasando por decorados y vestuarios, esa fue la nueva clave. Tendría que esperar hasta finales de esa década para que el reflejo de esa nueva corriente se viera en una producción de la ABAO. Fue en diciembre de 1999 con 'El barbero de Sevilla'. Y después vendría la 'Walkiria' de la temporada 2000-01, el segundo de la tetralogía de Wagner. Con ellas «se abrieron esas puertas de grandeza en los espectáculos. Hace casi veinte años ya», recuerda. Claro que no todo es bueno en este campo. «Las producciones han dado pasos a veces a lo que no es innovación ni es nada más que asesinar un libreto y a un compositor. Tiene que ser ópera», reivindica.

Aquellas primeras grandes funciones pudieron verse ya en el nuevo escenario, el del recién inaugurado Palacio Euskalduna que utilizaron por primera vez con un 'Rigoletto'. Un espacio enorme en el que no cualquiera puede proyectar la voz como se espera, en el que en la fila 19 hacen falta prismáticos mientras que en la misma del Colsieo Albia «te escupía el cantante», más de dos mil localidades que llenar... Fueron varias las asambleas extraordinarias, los debates y las votaciones para ver si la ABAO iba para allá o compraba y reformaba su teatro de siempre (excepto un par de temporadas que se dieron en el Teatro Arriaga, donde pudo escucharse por ejemplo a Alfredo Kraus con 'Los cuentos de Hoffman'. Kraus actuó por última vez con la ABAO en 1996 en el concierto de Navidad).

El traslado al Palacio de Congresos supuso, de paso, el incremento en el número de socios. Desde aquel 1999 hasta el comienzo de la crisis ecónomica en 2008, fue el momento de mayor afluencia; y a partir de entonces, el bajón, porque «creo que no nos hemos quitado la capa de la crisis de encima aun». En esos años, se celebraron los 50 y fue con la ópera vasca 'Zigor', de Escudero. Y pese a la cosa económica, ahora hay títulos que siguen arrastrando a muchísimos espectadores a su cita con la ópera. 'Norma', el útimo de la temporada pasada, es un ejemplo: las cuatro funciones agotadas.

La mayor bilbainada

De toda su historia, sin embargo, si hay algo que recuerda a la bilbainada de montar una asociación de amigos de la ópera en Bilbao en una cocina es el proyecto 'Tutto Verdi', en 2006. ¿Todos los títulos de Verdi, incluidos esos que nunca se programan, para los que hay que empezar prácticamente desde el principio y para los que hay que intentar conseguir voces de primera que saben que dedicarán a ello un esfuerzo que no tendrá un uso posterior?

Hubo críticas adversas, personas que se preguntaban para qué 'Stiffelio', 'Alzira', 'Jérusalem', 'La battaglia di Legnano', y por qué en Bilbao si no se hacían en otros lugares... Hubo teatros que se sumaron a la crítica. Pero sin el 'Tutto Verdi', dice Niño, él mismo se habría quedado sin ver en su vida algunas de esas obras, porque hay años que solo están programadas en Bilbao, como 'I Lombardi alla prima crociata' del próximo enero. «El socio que no venga aquí, no lo verá en otro lugar», insiste. Vienen grupos de aficionados de otros países. Se alquilan a otros teatros, se hacen corpoducciones, se contrata a grandes nombres y se trabaja con musicólogos para desentrañar los misterios de estas óperas que son 'rarezas'. En noviembre de 2019 llegará 'Jerusalem' y en octubre de 2020, 'Alzira'. Pero mucho antes, el próximo día 24, la función número mil: 'Fidelio'.

Nureyev en Bilbao en julio de 1968.
Nureyev en Bilbao en julio de 1968.
 

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