Lecturas

Solo tres películas, pero tres obras maestras

Víctor Erice./ AFP
Víctor Erice. / AFP

Reacio a la industria del cine, las modas y las entrevistas, Erice se consagra con tres largometrajes en 58 años

LUISA IDOATE

Mantiene intacta su primera experiencia como espectador. «Percibí el cine como un fantasma de la realidad, esa percepción subsiste en mí». En 58 años de carrera, Víctor Erice (Carranza, Bizkaia, 1940) rueda tres largometrajes: tres obras maestras. Debuta con 'El espíritu de la colmena' en 1973; con ella gana la Palma de Oro del Festival de San Sebastián. Le sigue 'El Sur' (1983), que le da quebraderos de cabeza. El productor Elías Querejeta la presenta inacabada al Festival de Cannes. El éxito obtenido y las discrepancias con Erice hacen que no se ruede la segunda parte, que transcurre en la tierra que la titula. Aseguran que el director no lo supera. Se resarce con su tercer trabajo, 'El sol del membrillo' (1992). En él refleja la batalla del pintor Antonio López por atrapar la luz de ese árbol. Un esfuerzo de ambos, porque el filme es el camino de dos artistas en busca de lo perfecto, de dos miradas y lenguajes que, al final, se abrazan y reflexionan sobre el arte, el paso del tiempo y la vida. Recibe el premio del jurado y la crítica en Cannes.

En los últimos veinte años, Erice ha hecho cortos y participado en obras corales. Los considera «un intento de supervivencia», «de escasa trascendencia pública, casi ignorada». Ahora realiza videoinstalaciones para museos; presenta una en octubre, en el Bellas Artes de Bilbao. Cuenta que un veterano director le dijo: «El cine industrial no tiene alma; el heterodoxo tiene ombligo. Los dos se han acostumbrado a convivir sin demasiados problemas. Uno se reserva las salas y el otro los festivales». Aunque es un análisis reductor y caricaturesco, «probablemente contiene cierta dosis de verdad», señala. Como prueba, recuerda que muchos comentaristas y colegas «despreciaron» 'El sol del membrillo' porque «no era una verdadera película» y «era industrialmente insignificante, sin guión, sin actores». Esas opiniones ya no circulan tanto, admite. «Pero siguen ahí, como defensa corporativa de un modelo dominante de cinematografía».

Sus obras

'El espíritu de la colmena'.
(1973). Drama.
'El Sur'.
(1983). Drama.
'El sol del membrillo'.
(1992). Poema cinematográfico, metáfora.