Cine

'Santo', un icono de México

Una imagen de 'Santo'./
Una imagen de 'Santo'.

Rodolfo Guzmán, muerto hace 35 años, fue una figura de la lucha libre que se convirtió en héroe de cómic y protagonizó más de 50 películas

BEGOÑA RODRÍGUEZ

El próximo martes se cumplirán 35 años del fallecimiento de Rodolfo Guzmán, 'El Santo', un héroe de la lucha libre que tuvo su propia serie animada, cómics con él como personaje y más de 50 películas en las que actuó de protagonista. Pero, sobre todo, 'El Santo' fue uno de esos fenómenos que solo se pueden explicar y entender irremediablemente unidos a la idiosincrasia de un pueblo para el que la lucha libre era y es una metáfora de la vida, una dimensión que supera lo deportivo y el espectáculo.

México, el «país surrealista por naturaleza», como lo catalogaría André Bretón, es uno de esos países cuya esencia difícilmente se puede resumir en una frase o en una imagen. A México se le puede encontrar en un gorro charro, en una copa de tequila, en una maravillosa imagen de la virgen o en una irreverente calavera... México es un país que, como muy bien lo definen en 'Inside Mexico' «provoca a los sentidos, inspira a la imaginación» y también una nación cuya identidad ha sido enriquecida con maravillosas historias y leyendas fascinantes.

La de Rodolfo Guzmán Huerta (Hidalgo, 1917) es una de ellas. Figura de la lucha libre, traspasó las cuerdas del ring y de la imaginación «para cruzar al mundo maravilloso y asombroso de la cultura mexicana», como señala E. Franco, y convertirse en uno de los iconos culturales más relevantes del siglo pasado en aquel país. Un héroe de la cultura popular de México, que –a través de la lucha libre– representa el espíritu combativo y la capacidad de resiliencia.

Muchos de sus admiradores nunca vieron su rostro porque jamás se quitaba la máscara

'Santo', como todos lo llamaban, se convirtió en una figura cultural que no solo reinó sobre el ring de lucha, sino que también fue un símbolo de México. La gente lo adoraba y lo elevó a la categoría de icono popular. Se sabía que jamás se quitaba la máscara, lo que significa que durante la mayor parte de su carrera muchos de sus admiradores nunca vieron su rostro. Ni siquiera sus colaboradores sabían cómo era, ni se quitó la máscara durante las reuniones privadas.

Guzmán Huerta creció en Tepito, Ciudad de México, en el llamado 'barrio bravo', una de las zonas más peligrosas de la capital y también semillero de grandes boxeadores. Desde niño, 'El Santo' se interesó por el béisbol, el fútbol americano y, por supuesto, por la lucha libre, que 'practicaba' peleando con sus hermanos.

Aunque no se sabe exactamente cuándo empezó su carrera, y tras pasar por varias identidades, se convirtió en una especie de héroe mexicano después del legendario combate con 'Black Shadow' en 1952, durante el cual desenmascaró a su oponente en el ring. Tras ese combate, 'Black Shadow' se retiró de la lucha libre.

La fama de 'Santo' fue creciendo vertiginosamente y se convirtió en un personaje de cómic en la obra del escritor José G. Cruz. Alcanzó entonces tal popularidad que muchos la comparan con la del superhéroe Kaliman. Pero, sin duda, la repercusión más importante de este éxito en la vida de Guzmán Huerta fue que el cómic le abrió, y de par en par, las puertas del cine. Efectivamente, gracias al cómic –la tirada de sus aventuras llegaría a más de un millón de revistas a la semana–, 'El Santo' obtuvo su primer papel en la película de 1958 'Santo vs. el malvado cerebro', convirtiéndose desde entonces en una estrella de cine que actuó en más de 50 películas.

Asesinos y hechiceras

En sus odiseas, debía enfrentarse a psicópatas asesinos, monstruos del espacio, maléficas hechiceras, gángsters internacionales, mujeres vampiro, momias sedientas de venganza y científicos enloquecidos. Entre los títulos más conocidos, están: 'Santo Faces Death', 'Santo Vs. los Zombies', 'Santo vs. Hija de Frankenstein', y la más celebrada desde 1962, 'Santo Vs. las mujeres vampiro'.

Su fama pronto se extendió por todo el continente americano, llegó a Europa (principalmente a Francia, donde perdura su calidad de 'héroe'), y alcanzó incluso Medio Oriente y Asia. En países como Líbano, Marruecos, Egipto y Turquía sus filmes pronto ganaron gran popularidad.

Sin embargo, los gustos del público empezaron a cambiar en los años setenta, y su carrera cinematográfica comenzó su declive, aunque el héroe mexicano continuó luchando y actuando hasta 1982. Su gira de despedida terminó una semana antes de cumplir 65 años.

Durante su carrera, 'Santo' siempre logró mantener su máscara y, además, no dejaba que sus admiradores (que incluían a casi todo México) vieran su rostro. Finalmente, en 1984, se quitó prácticamente toda la máscara en público, durante el programa televisivo 'Contrapunto'. Murió solo días después, el 5 de febrero, de un ataque al corazón, tras ser llevado al hospital aquejado de dolores en un brazo y en el pecho mientras participaba en una obra en el Teatro Blanquita de la capital del país. Al funeral asistieron miles de fans que pudieron ver a su ídolo vestido como en los escenarios y, por supuesto, con su inseparable máscara. Posteriormente, su cuerpo fue trasladado al cementerio entre una multitud que aclamaba a su héroe y que rendía tributo a quien les había enseñado que luchar tiene su recompensa.