Querida mamá

Querida mamá

Theroux prueba en este libro amargo y divertido que cualquier familia oculta un complejo entramado de poder

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Próximo a cumplir 80 años, con una vida viajera y una reconocida trayectoria literaria a sus espaldas, Paul Theroux se encuentra en esa especie de atalaya desde la que es frecuente que los escritores aborden sus memorias: el recuento –más o menos ajustado, más o menos minucioso, más o menos creativo– de lo que ha sido su vida. Un recuento que obedece a lo que Adrienne Rich llamó «la poderosa necesidad de crear una historia a partir del caos de la propia historia».

Paul Theroux consigue en 'Tierra madre' algo enormemente llamativo. El libro parece asumir el propósito de ordenar el caos de lo vivido, pero no lo hace siguiendo el modelo clásico de unas memorias, sino construyendo un artefacto de ficción, una novela, que se sostiene sobre el testimonio íntimo pero se eleva incontenible, espectacular, hasta las alturas de la comedia perversa. En la diana de ambas cosas, de la confesión y de la crueldad, aparece clavado un objetivo cuando menos inusual: la propia madre.

'Tierra madre' es la historia de una familia de Cape Cod humilde y ejemplar. El padre, que acaba de morir, fue un hombre afable y trabajador. La madre es una mujer modesta, religiosa, ahorradora, que se desvive por sus siete hijos. Uno de ellos es el narrador, Jay, un escritor de éxito que se parece mucho a Paul Theroux. El reencuentro de la madre y los hermanos con motivo de la muerte del padre hace que Jay comience a analizar la clase de relación que los une. El diagnóstico no es edificante: «Lo que el mundo pensaba de nosotros no era cierto. Cuando cerrábamos la puerta de nuestra casa, con su aspecto respetable, nos metíamos en un ambiente destartalado, donde las mesas estaban cojas y las sillas eran incómodas (…) Nos refugiábamos allí como ratas que protegen sus nidos».

'Tierra madre'

Autor:
Paul Theroux. Novela.
Ed:
Alfaguara. 642 páginas.
Precio:
22,90 euros (ebook, 10,99)

De un modo prolijo y algo repetitivo, la reconstrucción del pasado familiar se alterna con los acontecimientos que se suceden tras la muerte del padre. Que la madre ponga su casa a nombre de dos de las hermanas no contribuye precisamente a la armonía del grupo. Tampoco que uno de los hermanos de Jay que también es escritor, Floyd, reseñe uno de sus libros en una revista, destrozando el texto y a su autor: «Es un hombre pequeño y arisco y malicioso. Ha ridiculizado por escrito todo lo que ha conocido en su vida, y con exageradas ansias de venganza ha considerado que a la mitad del mundo le faltan bondad y gracia…»

Si Jay no es exactamente Paul Theroux, Floyd no será exactamente su hermano Alexander, pero desde luego el texto de la reseña es el que Alexander Theroux publicó en 'Boston Magazine' en noviembre de 1996, causando un gran escándalo. Además de constituir uno de los asuntos principales de 'Tierra madre', el episodio entre los hermanos marca el nivel de verosimilitud. Es máximo. Eso hace que el lector no sepa muchas veces si tiene entre las manos unas memorias o una venganza. A ese respecto, el retrato de la madre como una mujer fría, perversa, narcisista y manipuladora es demoledor, pero, además de por algunas grandes cuentas pendientes, aparece soportado por mil y un detalles reconocibles. En el fondo, lo mejor de este libro amargo y divertido tiene que ver con la demostración de que cualquier familia oculta un complejo entramado de poder, coacción y agravio. Para el próximo encuentro familiar de los Theroux tendrán que prepararse los antidisturbios.

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