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Cartografía

Un periplo para transformar los mapas

Mapa de Martin Waldsemü-ller, de 1507, último antes de la circunnavegación./
Mapa de Martin Waldsemü-ller, de 1507, último antes de la circunnavegación.

En ese siglo de gran expansión geográfica, trazar planos de la Tierra era ser dueño de ella

ÁLVARO ARAGÓN

Gracias a la presencia del Islam en el Mediterráneo europeo desde el siglo VIII, las geografías clásicas de Estrabón, Eratóstenes o Ptolomeo llegaron a Europa. Fueron geógrafos árabes como Al-Idrisi a través de quienes estas obras llegaron a los grandes emporios navales de la Baja Edad Media, como Génova, Venecia, Cataluña y sobre todo Mallorca, que tuvieron una gran importancia en el desarrollo de la navegación y cartografía mediterráneas, a través de la confección en el siglo XIV de cartas náuticas, conocidas como 'portulanos', es decir, mapas planos en los que se trazaban rutas entre puertos con la ayuda de la brújula. A las puertas de la Edad Moderna, de una visión eurocéntrica en torno al Mediterráneo se pasó poco a poco a un paradigma atlántico, en el que Portugal, Castilla y Aragón se convirtieron en la vanguardia de la expansión, gracias a su posición estratégica entre ambas Europas; los portugueses hacia el sur, por África, y los castellanos, hacia el oeste, atravesando el Océano Atlántico.

 

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