Letraheridos imaginarios

Pepe Morrezno, autor a escote

Triunfó con dos libros en los que personajes reales contaban su participación en fiestas sexuales y estafas varias

JUAN BAS

Pepe Morrezno dirige el semanario digital de sensacionalismo barato (valga el pleonasmo) 'Amarillo Limón', especializado en la revelación de escándalos imaginativos (ya que son puro invento, pero el semanario alcanza tan poca difusión que nadie se molesta en interponer una querella), el reparto a diestro y siniestro de injurias y la práctica de la infamia en el más amplio sentido. Morrezno también es redactor jefe de la publicación, su administrador general ('Amarillo Limón' se financia gracias a la publicidad conseguida mediante amenazas de chantaje) e incluso chico de los recados. Así es: Morrezno despacha él solo todo el semanario, lo cual es lo único que lleva a cabo sin servirse de los demás.

Pepe Morrezno es un parásito literario. Además de perpetrar 'Amarillo Limón', Morrezno escribe libros concebidos a escote o, mejor dicho, se los escriben y él los firma. El primero con el que consiguió embaucar a un ramillete de capullos fue 'Mi primera orgía'. Le pareció que contar cómo fue la primera vez, la iniciación al sexo, ya estaba muy trillado, fue más allá y propuso a famosillos en decadencia sin prejuicios y a aspirantes a famosas dispuestas al coqueteo con el amor mercenario, que narraran su participación activa en orgías. Y que se lo mandaran por escrito, para limitarse Morrezno a cortar y pegar textos. Y desde luego de balde, sin apoquinar un euro a los que se desnudaron de palabra (y algunas desorientadas de hecho, a cambio de vagas promesas de promoción) para él. El libro, publicado por la Editorial Patente de Corso y debidamente corregida su tosca narrativa y aumentado el contenido pornográfico por un negro literario, tuvo un éxito aceptable. Después, y con idéntico método de confección, montó 'Mi primera estafa'. En este libro, por obvias razones de riesgo penal, puso nombres ficticios a los confesantes en estado de virginidad judicial, pero se preocupó de aportar rasgos suficientes de cada delincuente para que fuesen reconocibles, ya que si no, el libro perdía la gracia. Con los que ya habían pasado por el banquillo y el trullo reveló sus nombres sin problema. Morrezno tiene algún título más de estas características que no merece la pena ni siquiera citar.

Pepe Morrezno consigue estas participaciones voluntarias de sujetos a los que hermana la turbiedad porque está muy relacionado y conoce a todo dios, posee un notable poder de persuasión y sobre todo está bien informado: tiene un archivo de trapos sucios probables de muchos canallas de pequeño y mediano calibre a los que amenaza con sacar a la luz (de un trabuco) sus mierdas si no se pliegan a sus exigencias.

La principal mina de recursos más o menos humanos de que dispone Morrezno viene dada por su tercera actividad, la de colaborador ocasional en el programa de televisión 'Salívame' de la cadena Telecisco. 'Salívame' es un espacio (feo y maloliente) dedicado al submundo marrón, más que rosa; una inmisericorde picadora de carne en la que los propios colaboradores, cuyo papel ante las cámaras suele ser el de voraces carroñeros, sirven a su vez de carroña entre ellos cuando escasean víctimas exteriores a las que hincarles sus ponzoñosos dientes. Algunos de los colaboradores más veteranos y populares de 'Salívame' son: Coco Mataperros, Marciana Pestiño, Lili Lorzas, Milenaria Jiédez, Kako Sentina, Gusarapo Gordano, Pez Peladilla o Vaivén Esténdal, la princesa del pueblo de al lado. Todos se odian y con especial encono a Pepe Morrezno por haberlos utilizado fuera del programa. Y como el que a hierro mata, a hierro suele morir, Morrezno ha probado el sabor de dos fórmulas magistrales de sus propias medicinas. Mataperros, Lorzas y Pestiño, por una vez compinches ante un enemigo común, le pusieron una trampa en la que Morrezno cayó. El cebo fue un clásico: dos profesionales adolescentes. Pepe se tragó el gusano, el anzuelo, el sedal y a los menores de edad. La explícita grabación con cámara oculta llevada a cabo por Coprófago Madrugador, 'paparazzi' del programa, y el hábil hackeo del ordenador de Morrezno por parte de Palimpsesto Puntocón, otro satélite de 'Salívame', que camufló el vídeo revelador entre viejos archivos de Pepe, lo dejaron a punto de caramelo. Chivarse a la pasma cazadora de pederastas y menoreros fue el último paso para poner a José Fragmento Morrezno Multiforme ante la juez. Por ser reincidente de estupro, la juez dictó auto de prisión preventiva y lo mandó a la cárcel de Arcada Mekong a la espera de juicio. Y allí está Pepe, pasándolas muy putas. Como es sabido, en la pensión barrote no son bien vistos los que se follan a chavales. Morrezno comparte celda con otros cinco reclusos, unas hienas feroces que lo tienen de criado para todo y esclavo sexual. Pero Pepe ya se va aclimatando, ha hecho de tripas corazón y ha convencido a sus amos y a los criminales más aprovechables del módulo para que le cuenten sus desnortadas vidas de cara a un próximo libro de truculento ambiente carcelario.

 

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