¿Lo peor fue mejor?
Nunca se me ocurriría decir aquello de «con Franco vivíamos mejor». Jamás. Nací en el 51. Mi padre era uno de los perdedores de la ... Guerra Civil, pasó un tiempo en prisión. Todo eso me lo contaron, pero también viví las consecuencias del franquismo: catolicismo por narices, represión y desinformación, puritanismo estúpido, censura… ¿Con todo eso se vivía mejor? Obviamente, no. Sin embargo, en el 68 entré en la Universidad y ahí se produjo el milagro no político, pero sí cultural. El mundo se abrió para los estudiantes de Humanidades. Todos nuestros profesores eran progresistas y críticos con «el régimen», si bien no se dedicaban a adoctrinarnos sino a mostrarnos una dimensión de la cultura que ni siquiera habíamos olido. En Arte y Literatura nos enseñaron la influencia de las ideologías en las obras. Nunca olvidaré el impacto que me produjo la 'Historia social de la literatura y el arte' de Arnold Hauser. Analizamos a escritores españoles condenados al ostracismo académico: Luis Martín-Santos, García Lorca, Blas de Otero, Buero Vallejo. Profundizamos en los «ismos» europeos: futurismo, surrealismo, dadaísmo. Seguimos el 'boom' hispanoamericano: García Márquez, Valgas Llosa, Cortázar…
De ser alumnos de cultura pasamos a ser lo que ahora se llama (horrorosamente) usuarios. Leíamos como posesos: literatura francesa, americana, británica. Muchas librerías optaron por abrir cuentas para estudiantes en las que, por una cuota ridícula, podías comprar bastantes libros. Forjaron una generación de nuevos clientes. En cine, una pequeña sala de Arte y Ensayo se libraba de la censura y pasaba películas que nada tenían que ver con lo que programaban los cines comerciales. Descubrimientos gigantescos: Visconti, Losey, Godard, Bergman, Truffaut, Buñuel, Kurosawa, Bresson, Pasolini, Polanski… ¡Una fiesta!
Todas aquellas enseñanzas ayudaban a crear un criterio propio. Me siento feliz de haber vivido esa revolución cultural, y les recuerdo a los puristas de las fechas que no comenzó tras la muerte del dictador, sino unos años antes, un caldo de cultivo básico para lo que vino después.
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