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Una pareja de guionistas

Una pareja de guionistas

Julio Lirón y Dana Sobrasada han obtenido grandes éxitos en el cine, hasta que su ruptura matrimonial ha terminado también con su carrera

JUAN BAS

Julio Lirón y Dana Sobrasada forman pareja tanto en su faceta artística como en la vida sentimental; o para ser más exactos la formaron hasta hace un par de años. Sus guiones cinematográficos, firmados siempre con sus apellidos enlazados, Lirón & Sobrasada, como una prolongación o símbolo del vínculo conyugal, les depararon el éxito y el respeto de toda la profesión. Fueron famosos, cosa rara siendo guionistas, y desdijeron así la irónica afirmación del guionista de Hollywood William Goldman cuando consideró que la importancia de un guionista ocupa un lugar indeterminado entre el portero del plató y el productor de la película.

Trabajaron para los mejores directores del cine español. Su especialidad fue la comedia, aunque tocaron también otros géneros con fortuna. Al alimón con el director estrella Petrusco Almadraba (aunque Dana Sobrasada declaró a la revista 'Fotofórceps' que el trabajo fue un poco descompensado, ya que su pareja y ella escribieron todo el guion y Almadraba solo su nombre en el mismo) armaron el libreto que se transformó en la aclamada 'Verduleras histéricas y un poco bordes', que se llevó aquel año el Oscar a la mejor película extranjera. Tocaron el terror con humor para Pato Emplazado en la tercera entrega de 'Zombis al ralentí', cuyo accidentado rodaje (casi todo el equipo con salmonela por la ensaladilla rusa del 'catering' y una espeluznante tormenta en exteriores con caída de un rayo que casi fulmina a Pato) no empañó el logro de una película de culto. Con Axel Ermita hicieron triplete: 'Peronita Apatamonasterio', 'La noche del burro' y 'Vaharada fétida con cornetín'. No se entendieron bien con el realizador Abelardo Almenosunbar pero dieron a luz el guion de la conmovedora 'Más adentro'. 'Nadie se acordó de ellas cuando les explotó el butano' fue convertido en una obra maestra por Gustirrinín Fiat Yanta.

Con la directora Greacia Carajota tuvieron que discutir secuencia por secuencia el guion de 'Siete tablones y un parchís', que al final quedó bien. Sin embargo, todo fue miel sobre hojuelas con Fecundo Traba en 'Bella poco', que también ganó un Oscar y un montón de Goyos. Exploraron el submundo rural de las laderas del monte Zurracapote para ambientar el guion de 'Tacho', que dirigió Trontxo Armento. El exigente Justo Meme les hizo corregir nueve versiones del guion de 'La mofeta rosa'. Para Isidora Bollín escribieron 'Majaretas' y 'Te presto mis orejas y cincuenta euros', por la que recibieron el Goyo al mejor guion original, como también ganaron el Goyo al mejor guion inadaptado por 'Las necedades de Lula', que se basó en la novela homónima de Aluminosa Enorme y fue dirigida por Bígaro Alunizaje. Incluso negaron el dicho del oficio de que el último destino de un guion de cine es acabar en el cubo de la basura. La editorial Mondadiente publicó en tapa dura su modélico guion 'La pistoja', que por el elevado presupuesto que requiere su puesta en escena todavía carece de producción, aunque se especula que lo rodará Juan Antena Bailona, el niño bonito del pope de Hollywood Stevei Espirometría.

Una infidelidad

Julio Lirón y Dana Sobrasada, ambos de físico atractivo y en la cuarentena, armonizaban en su vida personal el éxito profesional. Tienen dos hijos estupendos y formaban una pareja bien avenida y feliz. Pero, en refutación de ese otro aforismo del mundillo del cine que dice que una actriz que quiere medrar explotando sus encantos con el último que se acostaría es con el guionista, el apuesto Julio sucumbió a la seducción de una turbadora principiante, la cubana Gladis Lagartona. La tórrida aventura de su marido con la hermosa caribeña fue descubierta por Dana y estalló la crisis conyugal. Almas caritativas, que nunca faltan en estos casos, informaron a la ultrajada esposa de que esa cana al aire de Lirón no era la primera, y que durante años se había beneficiado o intentado beneficiar a toda fémina relacionada con el séptimo arte que se le hubiera puesto a tiro. Dana pidió el divorcio, cuya negociación llegó a una extrema beligerancia en la que los hijos, aún niños, fueron utilizados como arma arrojadiza por ambos padres. Se gastaron una fortuna en abogados y los dos salieron empobrecidos del litigio, especialmente Lirón. Sus hijos no les hablan.

Y claro, el binomio profesional Lirón & Sobrasada se deshizo: dejaron de escribir a cuatro manos. Intentaron reconducir sus carreras por separado, pero no lo consiguieron. Juntos, escribían guiones formidables; por separado, insulsas comedietas que nadie quiso comprar. A día de hoy, Dana Sobrasada escribe críticas de cine pedantes en la revista 'Fotofórceps', que no desentonan con las de sus compañeros de redacción, y el horóscopo del diario digital 'La Carraca'. Y Julio Lirón escribe una novela más mala que el sebo, que nunca acabará, y trabaja de guionista en el popular concurso televisivo de acertijos 'Pasa de todo', que presenta el encantado de haberse conocido a sí mismo Críspulo Tanguay.