La mirada

Ortiz Alfau, ahora

FÉLIX MARAÑA

Las Tertulias Poéticas (de los martes) en Bilbao van a dedicar una sesión de reconocimiento a nuestro Ángel María Ortiz Alfau (Palacio John, o Centro Cívico de la Bolsa, 30 de noviembre), quien formó parte de las mejores tertulias culturales de la Villa. Por demás, Ortiz Alfau (1924-2002) fue cantor de la poesía vasca y la poesía del mundo, desde las diversas creaciones o empresas culturales que dirigió, y resumo: suplementos literarios de 'Hierro', 'La Gaceta del Norte', y 'Pérgola', suplemento –y complemento– literario del periódico municipal 'Bilbao'. Por su tarea en 'Hierro', en un tiempo difícil y oscuro, mereció el reconocimiento de la Unesco y fue premio internacional de fomento del libro.

Todo en él era dedicación y entrega a la cultura, aplicándose en la tarea invisible de relacionar a los intelectuales en un tiempo en que la red era la palabra y la carta manuscrita. Se carteó con escritores del interior y del exilio y cantó su obra, pero tuvo Ortiz Alfau especial relación con tres poetas grandes de Bilbao: Ángela Figuera, Blas de Otero y Gabriel Aresti. También sostuvo diálogo y amistad con demás actores de la cultura, participando en la Asociación Artística Vizcaína, institución que supo alentar y acoger lo mejor de la creación. Amigo de verdad de Figuera y Aresti, lo fue en particular de Otero, a quien ayudó a recoger en antología sus poemas vascos –aunque todos eran vascos–, antología publicada tras la muerte de ambos. Algo tendría este hombre, que fue acogido con cariño por Baroja, quien le dedicó manuscritos particulares y textos, que generosamente nos aportó para el libro 'Baroja nuestro', en 1997.

Tenía una formación civil y moral de familia, donde sus hermanos –Gerardo, periodista y poeta; Luis, ciudadano que cuenta su vida centenaria en un libro hermoso de Ander Izagirre, y Rafael, pintor de excelencia–, son fruto de una determinada educación, surtida de afán por el conocimiento y la libertad. Rafael hizo retratos de personajes como Baroja o Unamuno, para acompañar algunas publicaciones que Ángel María promovió desde la Asociación de Amigos de Unamuno, que él creó y presidió. Porque su fervor por Unamuno superaba todas las dimensiones. También, desde luego, tuvo fervor y aliento para jóvenes escritores, artistas y asociados, como tuvo devoción razonada por Bilbao. Lo demostró en sus artículos y en editoriales como El Cofre del Bilbaíno y El Tilo. Porque, como Unamuno, Ortiz Alfau pensaba que el mundo entero es tan sólo un Bilbao más grande. No les faltaba razón. Y copió a mano dos veces 'El Quijote', pero no padecía locura.

 

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