Lecturas

Novelas en la bruma

Manuel Vázquez Montalbán asistió a la primera edición de Bruma Negra./
Manuel Vázquez Montalbán asistió a la primera edición de Bruma Negra.

El festival de Plentzia homenajea desde su cartel a Vázquez Montalbán, que estuvo en la primera edición

Elena Sierra
ELENA SIERRA

Un hombre fuma bajo una farola. No es un tipo cualquiera: el sombrero y lo que seguramente es, aunque la prenda quede oculta en la penumbra, una gabardina dicen mucho de a qué se dedica. Esto es así, todos funcionamos con clichés y los de ciertas edades, con los que el cine clásico dejó impresos, para siempre jamás, en la memoria. Este hombre o es detective o es espía o un hampón, o es de los buenos o es de los malos (como con el éxito y el fracaso, a saber qué significa esto, pero ahí queda), o poli o criminal. Lo que es seguro, mucho, es que lo escriben y lo leen. Y, casi seguro también, las pistas apuntan en esa dirección, que lee y escribe. La figura del cartel de la edición 2019 de Bruma Negra, las jornadas de Plentzia sobre el género de crímenes y pesquisas, se inspira esta vez en una vieja fotografía del autor Manuel Vázquez Montalbán, que estuvo en los encuentros de la localidad marinera allá por el año 1992, cuando todo empezó (todo esto, se entiende). El catalán sigue siendo una referencia para el 'noir', y para la Bruma. En aquella primera edición, le hicieron una entrevista-coloquio para repasar su trayectoria y hubo una cena con un menú diseñado por el propio Vázquez Montalbán.

Y bajo la farola del paseo de la ría posó el escritor entonces. Por allí desfilarán probablemente los invitados a los VII encuentros, que tendrán lugar el viernes 28 y el sábado 29 en la Casa de Cultura de Plentzia (gratis para el público asistente), en alguna de sus idas y venidas. Pero desde antes, desde el lunes, se puede ir abriendo boca con la visita a la exposición de 'Novelas negras para la historia'. El año pasado los títulos abarcaron desde 1841 hasta mediado el siglo XX y ahora desde 1960 a 1999, con la misma premisa. Solo portadas de novelas, no más de tres por autor, e incluyendo versiones que puedan encontrarse en librería por si alguien siente el impulso de empezar a leer.

Para la tarde del viernes hay programadas dos mesas redondas que quieren hacer de escaparate de la novela negra vasca. Ocho son los nombres, y cada uno entiende el género a su manera. Carlos Egia, por ejemplo, publicaba hace poco en Txertoa 'La leyenda del desierto', que tiende más hacia lo intimista de lo que se suele etiquetar como propio de este tipo de historias, mientras que Javier Sagastiberri sigue fiel a la tradicional pareja de investigadoras en 'Una tumba sin nombre' (Erein). Juan Infante, que tiene también la parejita, se decanta normalmente por un humor más corrosivo y un punto de realismo sucio: 'El precio del silencio' es su última contribución al género. Son solo tres de los nombres de la tarde. El resto, Elena Fernández, Adrián Martín Ceregido, Salvador Robles Miras (que destaca siempre su afán casi de educación en valores como parte fundamental de sus intrigas), Laura Balagué y Álex Oviedo, que sostiene que 'Ausentes del cielo' (en la editorial El Desvelo) es una falsa novela negra.

Cartel. Homenaje al autor catalán.
Cartel. Homenaje al autor catalán.

Los encuentros tendrán lugar los días 28 y 29, en la Casa de Cultura de la localidad vizcaína

El sábado será una jornada repleta de mesas de lo más variado, como el 'noir'. Los hay que lo trabajan con humor, otros desde el esperpento o el absurdo, y cada vez más que construyen personajes principales que se salen un poco de la norma. Los tres participantes de 'Detectives poco convencionales' hablarán precisamente de este tema. Joe Alamo, Jon Arretxe y Natalia Gómez Navajas han jugado con los zombis y lo sobrenatural –el primero de ellos– y convertido en protagonistas a un inmigrantes sin papeles y una fotógrafa profesional, los otros dos. Conocer sus puntos de vista será posible por la tarde, como lo será darse cuenta, si no se tenía ya conocimeinto de ello, de que el crimen no está reñido con la risa. Martín Olmos, Txemi Parra (que vendrá desde Nueva York, donde sigue su carrera en los escenarios) y Mari Carmen Sinti lo saben bien. El título de la primera novela de la catalana Sinti puede apuntar a algo muy serio ('Sudor frío') pero no será para tanto; el que no engañaba era el primero de las andanzas del detective vasco napolitano Pier Luigi Zunzunegui, el que ha creado Parra. 'Los muertos no comen yogures' apunta maneras. Y 'Funeraria en Brooklyn'.

El 'thriller' llega a Plentzia con tres autores con una larga trayectoria y buenas ventas y proyección. Mikel Santiago es el vasco internacional gracias a novelas como 'La última noche en Tremore Beach', que se ha traducido a casi una veintena de idiomas. En 'La isla de las últimas voces' le daba un giro a su estilo para adentrarse en la amenaza de lo sobrenatural, un volantazo que también dio Toni Hill con 'Los ángeles de hielo' tras haberse dedicado un tiempo al suspense policial clásico con el inspector Héctor Salgado –el de 'El verano de los juguetes muertos', 'Los buenos suicidas' y 'Los amantes de Hiroshima'–. Más fiel es Susana Rodríguez Lezaun, autora de 'Sin retorno', 'Deudas del frío' y 'Te veré esta noche' y directora de la cita Pamplona Negra.

Un argumento habitual del género negro es desempolvar asesinatos de épocas pasadas, más o menos lejanas, y en 'Crímenes del pasado, crímenes del presente' –a las doce del mediodía–, Javier Abasolo, Jerónimo Tristante y Leticia Sánchez se encargarán de esta faceta mientras presentan sus últimas creaciones. Y por oposición, es decir, yendo hacia el futuro, hay que mencionar a los que abren la jornada del sábado: el dibujante Infame & Co. y el guionista Sr. Verde se van hasta el año 2136 en 'Morirse en Bilbao', un cómic que sigue las aventuras de una cazarrecompensas sin escrúpulos.

El cierre de esta Bruma Negra es el consabido interrogatorio criminal y premio a Andreu Martín, reconocido en sus muchas décadas de carrera literaria con galardones como el Premio Círculo del Crimen por 'Prótesis' –hace casi 40 años–, el Nacional de Literatura Juvenil por 'No pidas sardinas fuera de temporada' en 1987, tres veces Premio Hammett, Deutsche Krimi Preis y hasta Premio Pepe Carvalho por toda su obra.