Las 'malas mujeres' clásicas se defienden
Mitos femeninos. ·
Nuevas publicaciones abordan con otro enfoque la historia de personajes como Medea, no tan simple en su perversidad, y CleopatraHayan sido de carne y hueso o hayan existido solo en la palabra, las mujeres con cierto poder lo han tenido difícil para no pasar ... a la Historia y las historias como seres un tanto perversos. Que se lo digan si no a Cleopatra, que existió aunque no seguramente como se nos ha contado un millón de veces, y a, por citar a una mala malísima de la mitología clásica, la temible Medea. Por un lado, la reina, la estratega, la amante. Por el otro, la despechá. La que mató a sus hijos. Y a la prometida de su marido. Y la que que ya antes había matado a su propio hermano. Qué carrera tuvo Medea. Menos mal que a veces hay autoras que se deciden a coger el mito por todas sus aristas y recomponerlo un poco, más que nada porque tal vez hoy nos sea un poco más difícil creer que estos personajes fueron tan simples en su perversidad.
Es lo que ha hecho Rosie Hewlett con «la mujer más temida y poderosa de la mitología griega», que así está escrito en la portada de la novela 'Medea' (publicada en castellano por Espasa). ¿Solo fue la mujer de Jasón y la asesina de sus hijos? Que sí, que sí, que casos de esos hay, pero también se puede intentar leer la historia de otra forma, como hace Hewlett. Que sí, que los mató a todos... pero para saber de dónde venía, ya antes de que los Argonautas -tan valerosos, inconscientes y liantes ellos- se cruzaran en su camino, hay que mirar hacia esa infancia allá en la Cólquida: padre violento, madre anulada, hermano agresivo, hermanita dulce... y ella, la heredera de los poderes sobrenaturales de la diosa hechicera Circe, condenada a no entender nada de sus dones y a ser temida por ellos. Llega Jasón y la encandila. Y por él lo deja todo, no sin antes mancharse por primera vez de sangre familiar las manos. Eso sí, escribe, Hewlett (que se había interesado por Medusa en su libro anterior), nada de lo que hizo lo hizo sola. Nada de lo que hizo fue a espaldas de Jasón, por mucho que él, con el paso del tiempo,intentara desligarse de Medea y su mala fama. La leyenda que él alcanzó solo fue posible por obra y gracia de ella. Y está muy feo hacerse el sueco cuando aparece en el horizonte un trono, una nueva esposa -más joven, por cierto-.
El caso de Cleopatra, como narra la experta en Historia de Egipto y divulgadora en redes Alejandra Izquierdo, tiene lo suyo también. En el ensayo publicado por Roca Editorial 'Cleopatra. La mujer tras el mito de la última reina de Egipto', explica que su problema fue, en gran parte, que era para los romanos una extranjera, no una de los suyos, y por lo tanto al contar su historia se dejaron llevar por sus muchos prejuicios. Que si era una vanidosa y una despilfarradora y además una amoral, que si era bella y traidora, que si por su culpa hubo luchas intestinas en Roma (como si les hubiera hecho falta una egipcia para eso), que si solo ella fue la responsable del fin de su dinastía y hasta del fin de la independencia de Egipto...
Ni diablesa ni heroína
En fin, Izquierdo se dedica a desmontar errores e inexactitudes basadas en relatos antiguos y concluye, entre otras cosas, que para cuando subió al trono la protagonista la situación ya era muy complicada: con la responsabilidad de Estado venían las deudas contraídas por Ptolomeo XII y también sus pactos con Roma, así que lo raro hubiera sido que consiguieran mantener por más tiempo la independencia. Ni diablesa ni heroína, anima la historiadora, lo mejor que podemos hacer es revisar las teorías con los datos que se van conociendo.
Medea y Cleopatra son solo dos ejemplos de la fascinación, en muchos casos para mal, que las mujeres han provocado a lo largo de la Historia. Figuras no faltan. Otros libros más o menos recientes para repensar la 'leyenda' en torno a las mujeres a lo largo del tiempo son 'Ellas hablan', de Honor Cargill-Martin y Camelia Pham, escrito para el público infantil; 'Que hable Casandra' de Elizabeth Lesser, que revisa historias, mitos y relatos de todas las épocas para señalar la ideología que transmiten; 'La sombra del laberinto', de Montse de Paz, que ofrece la visión de Ariadna del famoso caso de Teseo y el Minotauro; 'Penélope y las doce criadas', de Margaret Atwood, sobre aquel que se fue durante veinte años de casa, Odiseo, y volvió con ganas de sangre y no de reencuentro... También hay opciones en el mundo del pódcast. En 'El Olimpo de las Diosas', la humorista Henar Álvarez se dedica a poner algunos puntos sobre las íes de la visión que da de las mujeres la mitología clásica.
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