Música

El Mahler más intenso

Currentzis firma una versión de la Sinfonía Nº 6 que lleva al límite el drama que contiene

C. C.

La Sinfonía Nº 6 de Mahler ocupa el centro de las tres grandes partituras de madurez en las que el compositor prescinde de la voz humana. Ese ciclo se inicia con la célebre Quinta y termina con la Séptima, quizá la más enigmática y menos comprendida de la serie. Con frecuencia recibe el subtítulo de 'Trágica' y a él se acoge Teodor Currentzis en esta versión que exprime el drama hasta sus últimas consecuencias.

Una observación previa: el director griego nacionalizado ruso coloca el Scherzo como segundo movimiento y el Andante como tercero, siguiendo la costumbre más arraigada. Es lo contrario de lo que hacía Abbado (que también firmó otra Sexta impresionante), que cambiaba el orden siguiendo un criterio que al parecer esbozó alguna vez el propio Mahler.

El resultado es una versión de enorme intensidad, que construye un edificio imponente por su energía y capacidad de subyugar al oyente. La tensión de la interpretación es patente desde los primeros compases y Currentzis logra que no decaiga hasta el final. Sin ser la versión más larga de la discografía (Haitink se va hasta los 90 minutos; Kubelik y Solti, en el extremo contrario, rondan los 75), se sitúa en la parte alta de la misma, pero lo hace a base de mantener esa tensión que llega a su clímax en los movimientos primero y cuarto. Currentzis ha grabado con esta misma orquesta las sinfonías Nos. 1 y 4 y seguirá hasta completar el ciclo.

 

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