Punto de vista

Lejos de Baudelaire

Iñaki Ezkerra
IÑAKI EZKERRA

En 1845, cuando tenía 24 años, Charles Baudelaire intentó suicidarse con una puñalada tras la que vivió 22 años más. Para explicar su decisión, envió una carta al notario Narcisse Ancelle que ahora ha sido adquirida al precio de 234.000 euros por un comprador anónimo en una puja de la casa francesa de subastas Osenat. Pienso en qué tipo enfermizo de placer puede extraerse de la posesión de esa patética misiva que se quedó en papel mojado cuando el poeta salió vivo de aquel fallido atraco a sí mismo. Me pregunto si el sujeto que se ha pagado ese prosaico capricho odiará la poesía y experimentará una gratificante satisfacción de imaginar las penurias y angustias que sufrió un genial cultivador de ese género para llegar a dar ese paso trágico de intentar quitarse la vida. ¿No es un tanto vil y macabro el afán de poseer semejante testimonio de un momento de debilidad en el prójimo? Convertir en mercancía vendible, en producto de consumo y en objeto de exhibición una prueba del sufrimiento del otro es un feo ejercicio que muestra de manera caricaturesca el rostro más amoral y más cínico del capitalismo. Imagino al tipo que se ha hecho con esa carta enseñándola a sus amigos, a unos invitados, a un experto en Baudelaire por ejemplo. Es obvio que ese alarde no le deja bien. No queda bien diciendo: «Me costó 234.000 euros». El mismo hecho de haber pagado por ello, de haber tenido para pagarlo el dinero que Baudelaire no tenía para vivir, le aleja de Baudelaire. Tiene una carta suya pero es el hombre que está más lejos de Baudelaire en este mundo.

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