Lecturas

El inabarcable tío Jess

El cineasta, en una de sus primeras películas./josé usoz
El cineasta, en una de sus primeras películas. / josé usoz

Rodó 200 largometrajes, actuó y compuso bandas sonoras para otros 70, y escribió guiones y novelas

LUISA IDOATE

Solo he hecho unas películas más repugnantes que otras». Lo dice Jesús Franco (Málaga, 1930-2013) al recoger el Goya de Honor en 2009. Al maestro de la serie B le sorprende que la Academia de Cine le considere «el referente creativo y ejemplo vital para varias generaciones». ¿En qué disciplina? En todas. Es un hombre orquesta: director, guionista, actor, montador y regente de fotografía, músico, productor… Rueda casi 200 películas de todo pelaje: terror, fantástico, aventura, drama, comedia, ciencia ficción, gore, erotismo, porno. A Jess Frank, uno de sus setenta apodos y por el que es mundialmente famoso, nada le basta. Estudia Piano y Derecho en Madrid. Se matricula en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC) y a la vez escribe novelas policiacas con el seudónimo de David Khunne. Trabaja en el teatro y como jazzista en Madrid, Barcelona, Bélgica y Francia, donde estudia dirección cinematográfica. En la filmoteca de París descubre las películas que el franquismo prohíbe en España. A ella le dedica su Goya. También lo comparte con los dos realizadores que lo introducen en el cine que ama: Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga. Y lo brinda a los jóvenes que, con una película en el bolsillo, buscan productor.

Se estrena en el oficio con documentales culturales sobre la historia de España. 'Tenemos 18 años' (1959) es su primer largometraje. La censura cambia el final y hostiga desde entonces su trabajo. Ante el mínimo erotismo, las tijeras convierten sus largos en cortos. Para evitarlo, se vuelca en el cine de terror. Se lo restriega a la Junta de Censura: «A vosotros (el terror) os parece una gilipollez y os meáis de risa cuando se os habla de castillos misteriosos y gatos negros, y ahí sí que no os metéis con nada mientras no se vea ni una teta». Con 'La muerte silba un blues' (1962) y 'La mano de un hombre muerto' (1962) se convierte en el rey del miedo; se consagra con 'Gritos en la noche' (1962). Los censores la boicotean: «Mezcla de vampiros y médicos sádicos que efectúan experimentos a base de asesinatos y monstruosidades, tan del gusto de públicos de escasa formación y peor sensibilidad», dicen. La estrena en Francia con el titulo 'El horrible Dr. Orloff' y sin cortes; la Oficina Católica Francesa recomienda a sus fieles «abstenerse de verla». Pero triunfa, y Jess Franco descubre el filón de las versiones; hace hasta cuatro por película.

Escena de 'Necronomicón'.
Escena de 'Necronomicón'.

Trabaja para Orson Welles en 'Campanadas a medianoche' (1965). En 1968 logra el espaldarazo internacional en el Festival de Berlín con 'Necronomicón'. Necesita más. Quiere libertad. Se exilia. «Cuando me empezaron a pegar palos en la censura, como tenía la suerte de hablar idiomas, me moví fuera de España». Rueda en Francia, Alemania, Suiza, Portugal, Italia, Estados Unidos. Sin parar. 'Miss Muerte' (1966), 'Sangre de Fu Manchú' (1968), 'Bésame monstruo' (1969), 'Paroxismo' (1969)… Toca todos los palos, hasta el sado. «Prefiero rodar un 'pornete' antes que una película subvencionada con 100 millones que me coarte». En la Transición los hace a docenas: 'Aberraciones sexuales de una rubia caliente' (1977), 'Ópalo de fuego: mercaderes del sexo' (1979), 'El lago de las vírgenes' (1981), 'La noche de los sexos abiertos' (1983), 'Entre pitos anda el juego' (1986), 'Falo Crest' (1987), 'El abuelo, la condesa y Escarlata la traviesa' (1992)… El Vaticano dice que él y Buñuel son los dos cineastas más peligrosos.

«Antes aprendí música. Suelo decir que soy un músico de jazz que hace películas», repetía

«Ni zorra idea»

En la década de los setenta filma películas a ritmo frenético; en 1973, más de veinte. Trabaja con muchas productoras y crea una propia: Manacoa Films. Firma con seudónimos «para no saturar el mercado». Usa nombres sonoros, cosmopolitas y atractivos: John O'Hara, Pablo Villa, Lulú Laverne, J. P. Johnson, y Betty Carter y Clifford Brown en honor al jazzista que lleva dentro. Lo demuestra en el CD 'The crazy world of Jess Franco', «en el que por única y última vez se me oye a mí tocar la trompeta y a Daniel (White) hacer unos solos de piano maravillosos». Tío Jess, como le dicen sus incondicionales, compone setenta bandas sonoras para sus películas; y para las de otros cineastas, como la de 'Cómicos' (1954) de Bardem.

El cineasta, en una de sus primeras películas.
El cineasta, en una de sus primeras películas.

¿Cómo lo hace? Con la 'francofamilia', una heterodoxa plantilla dispuesta a rodar todo con nada. Gran previsor y planificador, usa el material y el dinero sobrantes de un rodaje en el siguiente. Recicla escenas y elencos. Sus chicas habituales son María Rohm, Soledad Miranda, Elisa Montés, Rosalba Neri, Diana Lorys y Lina Romay, de la que enviuda en 2012; ellos son Christopher Lee, Jack Taylor, Santiago Segura, Jean Servais, Klaus Kinski, Fernando Fernán Gómez, Aldo Sambrell, Ricardo Palacios y Howard Vernon. «Somos francotiradores automarginados», les dice. Trabaja sin freno: 'Lucky el intrépido' (1967), 'El conde Drácula' (1970), 'Las vampiras' (1971), 'Lorna la exorcista' (1974), 'La noche de los asesinos' (1976), 'Cartas de amor a una monja portuguesa' (1977), 'Confesiones íntimas de una exhibicionista' (1983), 'Killer Barbys vs Drácula' (2003)… E interviene como actor en otras setenta películas, entre ellas 'El extraño viaje' (1964), con Fernándo Fernán Gómez, y 'Biba la banda' (1987), con Alfredo Landa.

Los dos directores que lo introdujeron en el cine fueron Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga

«¿Pero qué contraplano? ¡Olvidaos de los lenguajes clásicos! Yo no hago cine, hago experimentos audiovisuales». Se lo repite al equipo. Cuenta historias para entretener; sin diálogos, con silencios salpicados de palabras y frases inconexas; con sangre y chinos de mentira. «Si quieres escribir un libro, enciérrate en casa un año como Kierkegaard, no hagas cine», sentencia. Polivalente, irreverente, subversivo e iconoclasta, a veces pierde rollos de película; o se los embargan por falta de pago. Uno de ellos apareció recientemente en la Filmoteca Nacional de Madrid: 'Vaya luna de miel' (1980), basado en 'El escarabajo de oro' de Edgar Allan Poe. Su protagonista, Tony Mayans, dice que aún no tiene «ni zorra idea de qué va la película». Le avisó el día anterior «para hacerse cargo de un personaje». Trabajó con él en setenta filmes.

¿Qué es el cine para Jess Franco? «Es una expresión sincera de mi persona», declara en 2004. Está loco por él «desde pequeñito», siempre supo que sería director. «Pero antes aprendí música… Suelo decir que yo soy un músico de jazz que hace películas». No todos lo entienden. «Cristóbal Halffter al salir de un concierto me dijo: 'Eres un chalado. Estás perdiendo tu vida haciendo estas mierdas de películas y esas músicas'». «He hecho, hago y haré música porque me gusta», rebate, «por placer, no por pasta». Y rueda películas para divertir y divertirse. Solo hay que tener cuidado con una cosa bien sencilla, advierte: «No hacer nunca una obra maestra, porque, si la haces, te joden. Enseguida te trincan y te meten en el sistema o te echan. En cambio, si no la haces, piensan: 'Mira qué cosa más rara'. Y te dejan». Él lo consigue, dice. «Me he pasado la censura franquista por el forro de los cojones. He hecho lo que me ha salido de los güevos. He ganado esa batalla; otras, no».

Sus obras

'Gritos en la noche'.
(1962). Terror.
'Miss Muerte'.
(1966). Ciencia ficción.
'Necronomicón'.
(1968). Terror, drama.
'Fu Manchú y el beso de la muerte'.
(1968). Aventuras, intriga.
'El conde Drácula'.
(1970). Vampiros.
'La tumba de los muertos vivientes'.
(1982). Terror, zombis.
'La noche de los sexos abiertos'.
(1983). Erótico.
'Falo Crest'.
(1987). Erótico.

Temas

Cine