Lecturas

Una heroína con voz intemporal

Jane Austen, en uno de sus retratos más célebres./
Jane Austen, en uno de sus retratos más célebres.

Jane Austen, de cuya muerte se cumplen 200 años, no ha sido apreciada entre nosotros hasta época muy reciente

FERNANDO GARCÍA PAÑEDA

Al amante de la lectura que le agrade encontrar constancia en los afectos, inestabilidad en las aversiones y fortaleza anímica de sus protagonistas o la profundización en las bases de la sinceridad y la amistad entre hombres y mujeres entre las páginas de una novela, se encontrará como en su hogar entre las formas y contenidos de ‘Orgullo y prejuicio’, ‘Emma’, ‘Mansfield Park’, ‘Sensatez y sentimiento’ (también conocida por ‘Sentido y sensibilidad’), ‘La abadía de Northanger’ o ‘Persuasión’, por citar solo las novelas extensas y más conocidas de Jane Austen (1775-1817).

¿Qué es lo que puede tener la escritura de una mujer que vivió toda su vida en el medio poco cultivado de una ‘gentry’ en vías de extinción, sin gran vida social, sin haber viajado apenas, ni haber recibido más formación que la proporcionada por su reverendo padre y la biblioteca que este poseía, para ser tan apreciada dos siglos después de su fallecimiento? En principio, porque es la escritura de una heroína de su propia vida. Austen eligió el camino más difícil para ser ella misma, para tratar a hombres y mujeres como a iguales, para no doblegarse a las convenciones sociales y contraer un matrimonio que a buen seguro hubiera cercenado una pasión creadora que la impulsó a escribir casi hasta el fin de sus días. La soltería, la independencia, la tenacidad, la coherencia entre pensamiento y comportamiento hicieron de ella misma ese tipo de heroína, atípica incluso para nuestro siglo, que se identifica en las protagonistas de sus obras. Obras que han sido y siguen siendo menospreciadas y tachadas de ‘novelas rosa’ o ‘romanticonas’ por un público lector pretendidamente exigente, lo cual se debe a una alarmante falta de comprensión lectora y a unas adaptaciones cinematográficas poco afortunadas en su mayor parte.

Pero quien profundice más allá del barniz de sus argumentos encontrará otro tipo de contenidos como la profundidad y universalidad de sus consideraciones sobre las relaciones humanas. Y también encontrará ideas poco menos que subversivas para su época sobre la familia y el matrimonio, la propiedad y el dinero, la hipocresía social o el rol de la mujer en la sociedad; temas reales del tiempo en que vivió, pero que siguen siendo objeto de preocupación aún en la actualidad.

Pulcritud expresiva

Desde un punto de vista estrictamente literario, en todos sus escritos destaca la pulcritud expresiva de su estilo, que materializaba a base de pulir numerosos pequeños detalles. Una pulcritud que, unida a la delicadeza sentimental y la ironía –a veces sutil, a veces despiadada–, configura el aspecto más atractivo y actual de su obra: su singular voz narrativa. En sus novelas hay una voz narrativa que se amolda a las situaciones y sobre todo a los personajes, de manera que cada personaje se caracteriza por sí mismo, a través de portentosos diálogos, pasando de la verosimilitud a una especie de familiaridad. Cuando se leen con detenimiento las novelas de Austen se llega a establecer una identificación exacta de sus personajes, especialmente de los protagonistas; es como si nos encontráramos codo a codo con la narradora, contemplando al mismo tiempo que ella lo que sucede en cada momento y percibiendo las emociones que experimentan los personajes a lo largo de la historia, pudiendo empatizar con ellos, pero manteniendo la distancia para emplear la ironía o incluso la parodia. Todo ello se manifiesta a través del estilo indirecto libre, que revolucionó y dominó como nadie y que a lo largo de los siglos ha mantenido la frescura y la sencillez narrativas tan difíciles de conseguir para cualquier escritor; y sin faltar incursiones adelantadas en el monólogo interior, que solo se desarrollaría un siglo más tarde con autores como Joyce o Woolf.

La espontaneidad narrativa de Austen llegó al punto de entrar en la auténtica experimentación metaliteraria en obras como ‘La abadía de Northanger’ o ‘Mansfield Park’, en las que aparece la propia autora, al margen de su papel narrador, manifestando sus ideas o defendiendo un género literario. Por ejemplo, en este pasaje de ‘La Abadía de Northanger’, escuchamos a la propia autora casi airada defendiendo la novela, denostada en su época por los lectores ‘cultos’: «Bah, ¡no es más que una novela! No es más que una obra en la que se manifiestan las más nobles facultades del espíritu, que transmite al mundo el más profundo conocimiento de la naturaleza humana, la más acertada descripción de sus variedades, las más animadas muestras de ingenio y de humor con el lenguaje más escogido».

A pesar de sus ideas poco adaptadas a la corriente general de su época, el cuadro de valores que refleja a través de sus personajes es tan inmutable como válido para toda época y lugar. La obra de Austen supone un referente ético para orientarse en la enmarañada mentalidad social de nuestros días, dominada por el hedonismo, la gratificación inmediata y el retroceso continuo de las virtudes cardinales; o, dicho de otro modo, por eso es más actual y más necesaria que nunca.

Aunque es una figura de primerísimo orden para la literatura en lengua inglesa, Austen nunca tuvo gran predicamento en el mundo hispanohablante hasta finales del siglo pasado, en el que el auge de internet facilitó la aparición de sitios virtuales con información extensa sobre su obra y posibilitó la conexión entre sus innumerables lectores, que hasta entonces pasaban desapercibidos. El fenómeno ha sido tal que, para profundizar en el conocimiento de la vida y obra de esta autora en castellano, es prácticamente obligatorio acudir a los siguientes puntos de referencia virtuales: Jane Austen en Castellano (janeaustencastellano.wordpress.com), la página web pionera y más especial en este sentido, dirigida desde México y Argentina; en España, el blog ‘Hablando de Jane Austen’ (hablandodejaneausten.com) y la página web ‘El sitio de Jane’ (janeausten.org.es) son los referentes en este sentido. Y también han surgido, a imitación de las existentes en el mundo anglosajón, sociedades culturales con el objeto de estudiar y promover su obra como Jane Austen Society España (janeaustensociety.es), todas ellas con la ineludible presencia en internet. También cabe destacar la especial dedicación que un reducido sector del mundo editorial tradicional ha dedicado al mundo austeniano, como D’Época Editorial, con valiosas ediciones conmemorativas de ‘Persuasión’ y de las ‘Cartas’ de Austen traducidas al español.