Lecturas

Los genios y el río

Palacio de Luang Prabang/Ana Rodríguez
Palacio de Luang Prabang / Ana Rodríguez

A lo largo del cauce del Mekong coexiste el auge urbano con las formas de vida tradicionales de Laos

ANTONIO ELORZA

En el informe redactado sobre un objeto religioso, adquirido en su tienda de Luang Prabang, Madame Pathana, hija de un alto dignatario de la monarquía, daba las claves de la espiritualidad laosiana. El objeto, un tablero lacado y con pan de oro, sobre el cual estaban insertas pequeñas imágenes de Buda en una posición singular, de pie y con los brazos abiertos, el 'Buda de las aguas', era un «talismán». No representaba al Buda convertido en titular de una religión de Estado, tanto para el régimen antiguo como para el actual poscomunista, sino al supremo espíritu protector de un mundo que como en Camboya está poblado de genios y espíritus (phy). Estos dominan la vida humana. Amén de 'llamar a la lluvia', importante función dada la irregularidad de los monzones, este Buda lava los males que pueden acecharte. «Por favor –me recomienda Madame Pathana en su escrito–, ponga el talismán en altura para que pueda generar el buen 'feng' en la casa».

Los dos niveles coexisten, con el animista dueño en el sur del país. A modo de emblemas, los magníficos templos y monasterios budistas (wats), diseminados por toda la geografía, ornan sobre todo las ciudades. Destacan el monasterio real de Wat Xieng, en Luang Prabang, la capital antigua, y el de Wat Sisaket, en Vientian, la efectiva desde la colonia. La alternativa viene dada por las omipresentes 'casas de los phy', frente a cada vivienda, incluso en espacios monásticos y junto a la cascada del Mekong dedicada a ellos. En la región de Champasak, al sur, su centralidad en los poblados recuerda la de Polinesia, con el agrupamiento en torno a la 'casa común' donde se reúnen los ancianos y tiene lugar el sacrificio propiciatorio del búfalo a los genios del lugar.

Es un juego permanente de compresencias y ocultamientos que no se limita a la esfera religiosa. La importancia de la integración del hombre en la naturaleza, en el dominante medio rural, debía favorecer la vigente profesión de fe ecológica. No siempre ha sido efectiva. Laos contempla la destrucción de los dos principales símbolos de su medio natural. Conocido antaño como 'el reino del millón de elefantes', el número de proboscídeos se limita hoy a pocos cientos. Del otro emblema biológico, los delfines fluviales en la antesala de la gran cascada del Mekong, quedan solo tres supervivientes, tras el trauma sonoro producido por la construcción de una gran presa china.

Tampoco le fueron bien las cosas al régimen político tradicional. Fue abolido por la victoria militar comunista del Pathet Lao en 1975, tras una guerra civil y años de bombardeos masivos 'made in USA' sobre la pista Ho Chi Minh, especialmente en la Llanura de los Jarros. Los poscomunistas lo evocan mediante la profusión de imágenes del último rey, Savang Vathana, en el antiguo palacio de Luang Prabang. Nada dicen de que tras abdicar acabó sus días, con los de su mujer y el príncipe heredero, en un campo de trabajos forzados, de 'reeducación', sin fecha conocida (¿1978?).

La represión –«reeducación mediante»– de los servidores del viejo régimen duró una década, lo mismo que el ensayo de colectivización. Luego el Estado-policía cumplió y cumple su función de mantenimiento estricto del orden y su burocracia intenta aplicar el patrón vietnamita, bajo tutela china. Las antiguas élites expropiadas han regresado parcialmente e invierten en el país, manteniendo incluso relaciones amistosas con las nuevas autoridades.

Unificación

Por vez primera en su historia, Laos funciona como país unificado, aunque institucionalmente lo fuera desde el protectorado francés en 1946. El curso del río Mekong, 'la madre de las aguas', constituía el cauce de comunicación entre los principales centros urbanos –Luang Prabang, Vientian, Pakse–, y ahora es posible seguirlo por nuevos medios, comprobando cómo de momento el auge urbano coexiste con la persistencia de formas de vida tradicionales. Y en el caso de la producción textil, con un evidente progreso debido al turismo en alza.

La pasada fragmentación se refleja en la disparidad entre las ciudades mencionadas. Libre de destrozos por las guerras, solo el turismo va transformando la fisonomía de Luang Prabang, la capital tradicional. La presiden sus veinticinco 'vats', monasterios y templos, y el fantasmal palacio del rey desaparecido, hoy Museo Nacional. El Mekong ofrece la posibilidad de excursión a las cuevas budistas de Pak Ou y a sus afluentes, con la hermosa caída de agua escalonada de Kuang Si. Una escapada hacia el norte permite encontrar a los 'xai', antiguos inmigrantes chinos que conservan indumentaria singular y escritura ideográfica. Con sus mercados, cocina laosiana en buenos restaurantes y negocios textiles de alta calidad, Luang Prabang mantiene sus procesiones y rituales, incluido un concurso de misses, que antaño sirviera para seleccionar las concubinas de los príncipes y en 2006 fue ganado por una biznieta del rey.

En el camino hacia el sur, envuelta en un paisaje montañoso espectacular, Van Vieng es lugar para prácticas deportivas y parada inevitable antes de alcanzar Vientian, la capital. Arrasada por los 'thais' en 1828, sobrevivieron solo dos 'wats'. Es una ciudad agradable, en rápido crecimiento, muy marcada por el pasado colonial, en el urbanismo y en la denominación de sedes de gobierno, comercios y calles. Y ya casi nadie habla francés.

La modernización en las comunicaciones ha abierto la ruta hasta el exreino de Champasak, hoy con la insípida Pakse por capital. Aquí el protagonista es de nuevo el Mekong, que se abre hacia la gran cascada con una anchura de catorce kilómetros, salpicado de islas. El esplendor del escenario tiene su contrapunto en el más bello templo del país, Wat Phu, un pequeño edificio hinduista del siglo XI, de estilo jemer, sumido en el verde de una montaña. Esculpido en sus cercanías, el relieve frontal de un elefante será tal vez el único resto de la especie animal que fuera el orgullo de Laos.

 

Fotos

Vídeos