Música

El fotógrafo de los músicos de los sesenta

Françoise Hardy, Johnny Hallyday y Sylvie Vartan, retratados por Périer. /
Françoise Hardy, Johnny Hallyday y Sylvie Vartan, retratados por Périer.

Jean-Marie Périer inmortalizó con su cámara el espíritu joven y libre de los artistas de una década singular

BEGOÑA RODRÍGUEZ

Todas las figuras icónicas de la música de los sesenta se situaron frente a la cámara de Jean-Marie Périer, un testigo clave en una década crucial en la historia de la cultura popular. Ver sus fotos supone la oportunidad de revivir en imágenes el auge del rock'n roll y el espíritu joven y libre de los años yé-yé.

La década de los sesenta fue la de los jóvenes y la mujer en el Primer Mundo; de los derechos de los negros en los Estados Unidos; de la independencia de África; de la guerrilla de liberación en América Latina; y de la puesta al día de la Iglesia Católica. Y además, de la televisión, la guerra de Vietnam y… de la minifalda. Color, rebeldía… pero también ilusión y esperanza. Pues bien, ante el objetivo de Jean-Marie Périer desfilaron todos los artistas que marcaron estos años de transformaciones sociales y cambios culturales. Retratos que oscilan entre la sofisticación del pop y una regocijante relajación.

Efectivamente, Périer dio la vuelta al mundo fotografiando a las mejores estrellas de la canción francesa, como Sylvie Vartan, Johnny Hallyday, Françoise Hardy, Jacques Dutronc y Claude François, pero también a los míticos grupos ingleses como los Beatles y los Rolling Stones –«Mick Jagger tenía una belleza casi monstruosa, de una modernidad increíble», comentaba– y más adelante, fotografiaría a diseñadores de la talla de Yves Saint Laurent, Azzedine Alaïa o Sonia Rykiel. «No sé si sería un trabajo, pero en cualquier caso valió la pena vivirlo», comenta a sus casi 80 años. Sin duda. Périer ha tenido una vida tan emocionante como plena, de ahí que lo que realmente detesta este gran fotógrafo ahora es permanecer inactivo. «La jubilación es para las personas que han trabajado sintiéndose exprimidos. Para ellos, tener tiempo libre es una liberación. Para mí, es una expulsión». Por eso, él está burbujeando siempre entre mares de proyectos. Además de la fotografía, en 2017 publicó 'Casi el cielo, lejos del paraíso' (Calmann-Levy), una colección de historias donde bromea acerca de los estragos del tiempo. Y es que Jean-Marie Périer odia el envejecimiento –«la rutina, el cadáver que se oxida, el sexo triste, no glorioso…»–, quizá también porque guarda en él el delicioso recuerdo de sus años locos, los sesenta, donde el joven que entonces era, vivió y creó libremente. Périer era entonces un parisino de pro, que ahora vive retirado en Aveyron. «Allí, solo veo a mi perro, dos burros y las vacas del vecino», confiesa divertido el fotógrafo icónico de 'Salut les copains', la revista creada en 1962 por Frank Ténot y Daniel Filipacchi. Para él, «París ya no es mi París. Antes, el centro del mundo estaba aquí», comentaba recientemente a Adeline Fleury. «Hoy, el espíritu parisino se ha extinguido, reemplazado por el desprecio de una élite intelectual».

«Mereció la pena vivirlo», dice el fotógrafo desde la experiencia de sus casi 80 años

Espíritu juvenil

Jean-Marie Périer conserva todavía un espíritu juvenil. El fotógrafo continúa destilando los recuerdos de los años que ha inmortalizado en las entrevistas que concede. Al leerlas, el lector se da cuenta de que todavía no ha terminado de liquidar cuentas con su padre biológico, Henri Salvador, y critica la actitud del cantante, que murió en 2008. Su indiferencia no lo dejó ileso. «Francamente, lo que me conmovió mucho es que él también dejó a sus nietos, a mis hijos. Lo maldigo y nunca lo perdonaré». No todo fue negativo en esos años de su vida. «No habría llegado aquí si no hubiera tenido la oportunidad de ser adoptado y criado por el actor François Périer, una persona absolutamente extraordinaria que me dio lo más importante: recuerdos y un ejemplo a seguir».

En Aveyron, el fotógrafo francés cuida también de su museo. En el corazón del pueblo se encuentra un magnífico edificio, un suntuoso museo creado por una pareja de la región que mostraba objetos cotidianos utilizados en Francia desde la Edad Media hasta nuestros días. El museo iba a cerrar por falta de visitantes y surgió entonces la idea de hacer un lugar donde exponer las impresiones del fotógrafo, que comenzó su carrera cuando tenía poco más de 20 años.

Périer, en una imagen reciente, con un retrato de Jagger.
Périer, en una imagen reciente, con un retrato de Jagger.

Los funcionarios no estaban realmente entusiasmados con la idea, toda la región estaba en contra, pero el alcalde luchó por esta Casa de Fotografía que existe hoy en día y, finalmente, todos están felices. Entre otras cosas porque ha servido de verdadero revulsivo para la pequeña villa. La gente llega de todo el mundo, y en el primer año, la asistencia pasó de 1.000 a 12.000 personas, con lo que eso significa para los negocios de hostelería y restauración de la zona.

En la actualidad, además de su vida en Aveyron, dirigiendo su museo, Jean-Marie Périer exhibe su obra en Francia y en el mundo, en capitales como Londres y Moscú… y escribe para todos sus fans los recuerdos que se han quedado impresos en su memoria, proponiendo al lector un viaje a los años sesenta, a la inocencia de la juventud y a la nostalgia de una época.