Una Feria del Libro llena de autoras

En la fila de arriba, Lucía Baskaran, Elia Barceló y Alicia Giménez Bartlett. Debajo, Fiona Barton, Félix G. Modroño y John Banville./
En la fila de arriba, Lucía Baskaran, Elia Barceló y Alicia Giménez Bartlett. Debajo, Fiona Barton, Félix G. Modroño y John Banville.

Tramas policiacas, retratos generacionales, machismo... Las escritoras vascas muestran la variedad de sus propuestas

Elena Sierra
ELENA SIERRA

Elisa Levi se acaba de pasar a la novela desde la poesía y lo ha hecho con el retrato de una generación, la de los menores de 30 años, a través del personaje de Ada y sus amigos. Son jóvenes que viven lejos, que no tienen las ataduras ni las expectativas que tuvieron sus progenitores, que disfrutan libremente del sexo y consumen drogas, que construyen sólidas relaciones de amistad que les sirven de colchón ante los continuos cambios, que tienen que enfrentarse a problemas muy diferentes a los de hace décadas, los de la 'sociedad líquida' que describió el sociólogo Zygmunt Bauman: adiós al trabajo, la vivienda y el matrimonio para toda la vida, hola a lo precario, provisional, a la búsqueda de la novedad constante, y con ella al sobreesfuerzo emocional. Todo esto puede leerse, a la manera de Levi, en 'Por qué lloran las ciudades' (Temas de Hoy).

La donostiarra afincada en Galicia Arantza Portabales, sin embargo, ha preferido armar una trama de novela policial. Muy al estilo actual, con una habitación llena de sangre en la primera página, pero al mismo tiempo con una estructura muy clásica, al modo de la señora Agatha Christie. Y es que el asesinato de una quinceañera ocurre en la noche de San Juan en su propia casa, un chalé con cámaras de vigilancia situado en una urbanización con grandes medidas de seguridad, mientras sus padres cenan con su tía y unos amigos en el jardín y su anciana tía abuela y su cuidadora están en otra habitación. ¿Quién de ellos puede ser el asesino, si nadie más ha podido entrar? Es lo que los inspectores gallegos Ana y Santi han de averiguar en 'Belleza roja' (Lumen), libro por el que la editorial le ha puesto a la autora el título de 'nueva dama de la novela negra'.

Fiona Barton es conocida ya de sobra en el género gracias a 'La viuda', un fenómeno editorial internacional que se publicó en más de treinta y cinco países. El pasado otoño publicaba 'La madre' (Planeta), una trama en torno a la aparición de los restos de un bebé en unas obras y el empeño de una periodista por descubrir qué fue lo que pasó, eso en cuanto a la investigación. Más a fondo, puede decirse que la novela pone negro sobre blanco temas actuales como las relaciones materno-filiales, los abusos sexuales, el dolor de la desaparición y de la ignorancia del destino de personas importantes en la vida de alguien. Justo estos días publica 'La sospecha', que trata sobre la desaparición de dos jóvenes durante unas vacaciones en el Sudeste asiático.

«La novela negra habla de monstruos, es la que mejor describe la sociedad en la que vivimos»

Estas son solo tres de las escritoras que participarán en la próxima Feria del Libro de Bilbao, que volverá a ocupar El Arenal entre el 30 de mayo y el 9 de junio. Habrá poetas, novelistas y ensayistas. Mujeres que cuentan desde la autoficción y desde la investigación, que cultivan géneros desde el realista hasta el fantástico. Jóvenes y mayores, debutantes y ya con una larga trayectoria. Participarán en alguno de los actos y recibirán pemios, como es el caso de Miren Amuriza, la bertsolari que acaba de publicar la novela 'Basa' (Elkar). Hasta ahora había escrito muchos libros dirigidos al público infantil y este es el primero para adultos. Lo recomienda, y mucho, la escritora guipuzcoana Lucía Baskaran –que también estará en la feria, presentando su segunda novela–. «Me ha parecido muy buena. Me chocó un poco que Miren escogiera como protagonista a una mujer de caserío ya mayor porque no es el tipo de personaje que tiene representación en la literatura y el cine. Pero eso hace que la autora pueda utilizar un lenguaje muy rico, con palabras del caserío, y el resultado es muy bello».

Baskaran recomienda otras dos lecturas: el ensayo 'Capitalismo, consumo y autenticidad. Las emociones como mercancía', una compilación de la socióloga Eva Illouz en Katz Editores, y la novela 'Lectura fácil', de Cristina Morales en Anagrama. El primero porque habla de «cómo hemos convertido las emociones en objetos de consumo» –otro título en la misma línea y de la misma autora es 'Happycracia' (Paidós)– y el segundo porque «es punki a más no poder».

'Cuerpos malditos' (Temas de hoy), o 'Gorputz madarikatuak' (Alberdania), no es punki pero es brutal. Y es así porque la voz de su narradora, Alicia, va desgranando momentos de violencia, de sexo, de dolor, de abandono, de crisis de identidad mientras intenta recuperarse de la muerte de su pareja de muchos años. Es muy joven pero haber construido su vida en torno al otro, desde su mirada, la ha dejado completamente perdida. «Quería explorar la identidad femenina y cómo la mirada masculina influye en todo, hasta el punto de que podemos ser espectadoras externas de nosotras mismas y policías de nuestros propios cuerpos», explica la escritora zarautztarra, que con 'Partir' casi ganó el premio Herralde hace unos años (a los 27). Tenía, cuenta, otros objetivos con esta historia que parte de una anécdota real: identificar y exponer distintos grados de violencia machista, desde la 'grande' a la 'pequeña', «no solo de los hombres hacia las mujeres, sino de mujeres contra mujeres y contra ellas mismas»; escribir sobre la amistad como una relación de amor de gran valor y menor jerarquía que la de pareja y sobre «la amistad entre mujeres como una forma de resistencia si no quieres vivir la vida en pareja y ser madre»; y, en definitiva, «nombrar para así poder después actuar en la realidad».

Jóvenes y mayores, debutantes y experimentadas, participarán en actos y recibirán premios

Es la realidad de la sociedad actual la que quiere conocer la irundarra Noelia Lorenzo Pino, que lee «casi solamente novela negra» y es además lo que escribe. «Soy una apasionada del género». ¿Por qué? «Porque creo que es el que describe mejor la sociedad en la que vivimos y nos permite saber más sobre cosas que habitualmente no vemos. Además, habla de todo más allá de la investigación: de amor, de algo más descarnado como lo que siente un obseso o un psicópata, de corrupción, de monstruos», describe. Y encima, mientras lee, puede «hacer de investigadora» y tratar de adivinar quién hizo qué antes de que quien la ha escrito lo desvele.

Ella ha publicado en los últimos cinco años y medio cuatro títulos, todos con Erein, que es el sello de la novela negra vasca. El primero iba por libre, se titulaba 'Chamusquina' y trataba sobre la corrupción política y empresarial, «sobre lo que la gente está dispuesta a hacer por la pasta». Los otros tres forman parte ya de una saga, protagonizada por los ertzainas Eider y Jon Ander, a la que, se teme la autora, ni editorial ni lectores quieren poner punto y final –aunque tiene escrita una novela sin ellos–. «Los quieren a muerte y de momento creo que escribiré dos más con esta pareja de ertzainas».

La hija de francés, sensible, comprensiva y vegana, y el poli bruto y carnívoro que se ríe de ella, se han enfrentado ya a un asesino en serie en 'La sirena roja', a un crimen sin resolver tras 15 años, con lo que tiene «de doloroso para los familiares de la víctima todo ese tiempo sin justicia» (y de sospechas de todos), en 'La chica olvidada', y a la trata de mujeres en la última, 'Corazones negros'. Es uno de esos temas que a Noelia Lorenzo Pino le ponen los pelos de punta. «Creemos que aquí no existe porque miramos para otro lado y solo con eso ya se puede mantener en pie».

El libro ha estado en la lista de potenciales ganadores de cuatro premios en los últimos meses. Tres ya se han fallado –«todos han sido para hombres», dice ella, acostumbrada a acudir a encuentros en los que el sector masculino pincha y corta mucho–. Aún queda el Hammett. Se sabrá en julio. Hasta entonces, entre otras citas, la autora se acercará a la feria para participar en una mesa redonda del apartado 'Women in Black'. De momento ya sabe que tendrá como colega a Arantza Portabales... Y le gustaría coincidir con Elia Barceló, que también estará por ahí. La gran dama del fantástico acaba de publicar otra novela de corte realista, 'El eco de la piel' (Roca Editorial). En el libro, una joven historiadora en paro acepta el encargo de escribir la biografía de una gran empresaria y constructora que es el referente obligado en el mundo de la moda del calzado femenino. Noventa años de vida, va a descubrir la historiadora, dan para mucho y más cuando se mezclan los secretos, las mentiras, el desarrollismo, las burbujas y las corruptelas. Noelia Lorenzo recomienda, de paso, las últimas de Stina Jackson ('Carretera de Plata', en RBA, ambientada en los parajes más recónditos de Suecia) y de Susana Hernández ('Los miércoles salvajes', en Editorial Milenio, cuyo escenario es el más cercano extrarradio de Barcelona).