Lecturas

El feminismo de estilo eduardiano

Algunos dibujos característicos de Nell Brinkley./
Algunos dibujos característicos de Nell Brinkley.

Conocida como la 'reina del cómic' en la Nueva York de hace un siglo, Nell Brinkley usó su obra para animar a miles de mujeres a luchar por mejorar sus condiciones de trabajo

BEGOÑA RODRÍGUEZ

Ilustradora y dibujante estadounidense, Nell Brinkley, a través de unas imágenes sutiles y de belleza casi inocente, alentaba a la mujer de la época a pedir mejoras en unos salarios paupérrimos y miserables, pensiones que cubrieran un futuro incierto, y vivienda para ellas y para sus familias. Este trabajo, que a primera vista puede parecer mostrar simplemente chicas guapas, revela, en un análisis más cercano, un feminismo post-victoriano tan intenso como perspicaz, y tenía como objetivo destacar el glamour de las mujeres que se habían atrevido a asumir otros roles, no solo como amas de casa, sino como mujeres trabajadoras e, incluso, lo suficientemente valientes algunas como para hacer un punto y aparte en sus vidas, tomar las riendas, hacerse independientes de su cónyuge o incluso suplantar, con éxito, la falta de él. Y todo esto en el rostro cándido e ingenuo, de inocente sexualidad, de sus chicas Brinkley, dulces y sentimentales, representadas por la belleza de cada línea de sus dibujos.

Efectivamente, bajo este elaborado sentimentalismo romántico de la obra de Nell, se descubre –como apunta su biógrafa Trina Robbins– que, entre los corazones y las flores naïf, esta dibujante «era una cronista, una feminista, una cuentacuentos de sangre y trueno». Sin duda. A través de su alter ego femenino, representado en la figura de Brinkley Girl, un personaje elegante que aparecía en sus cómics y que se convirtió pronto en un símbolo popular en canciones, películas y teatro, Nell elogió a la nueva mujer trabajadora –ella misma lo era– y celebró los logros de mujeres relevantes, como Eleanor Roosevelt o la pionear de la aviación en solitario Amelia Earhart (la propia Nell voló en un biplano). Y esa fuerza e independencia la traslada a su heroína de la Primera Guerra Mundial, Golden Eyes, y su perrito parecido a Lassie, el Tío Sam, que viajan al extranjero y desafían a No-Man's Land para rescatar a Bill, su héroe. Casi nada.

El arte y los textos de Nell Brinkley se publicaron en los periódicos estadounidenses desde 1907, cuando se trasladó a Nueva York para dibujar para los periódicos sindicados a la cadena de Hearst, hasta la década de 1930. En el apogeo de su popularidad, tal era el éxito de su personaje, 'The Brinkley Girl', que incluso apareció en Ziegfeld Follies, donde Flo Ziegfeld vistió a sus bailarinas como la famosa protagonista de sus cómics. Además, se hicieron muy populares tres canciones sobre ella y su nombre era incluso capaz de vender rizadores para el pelo. Sí, las mujeres del momento, encandiladas por la fuerza sutil de Brinkley Girl, soñaban con conseguir ese precioso cabello rizado de su protagonista favorita y para ello, la industria les ofrecía comprar rizadores 'Nell Brinkley'. Pero no solo eso: las jóvenes de la época cortaban y guardaban sus dibujos, los copiaban, los coloreaban y los pegaban en álbumes de recortes.

Celebró con Brinkley Girl los logros de mujeres como Eleanor Roosevelt o Amelia Earhart

Una heroína al rescate

Las seguidoras de Brinkley Girl querían lucir su mismo pelo rizado.

Hablando específicamente de su creación y aunque contribuyó con una portada en color a la revista 'Hearst's American Sunday' en 1913, la mayor parte de su trabajo consistía en dibujos diarios en blanco y negro con una frase a modo de comentario debajo. No fue hasta el 31 de marzo de 1918, cuando Hearst comenzó a publicar sus portadas a color en el ahora renombrado 'American Weekly', con 'Golden Eyes and Her Hero, Bill'. Obviamente influenciada por las películas de su época, y reflejando el intenso patriotismo suscitado por la Guerra Mundial en América, la serie narra las aventuras de la heroína de Nell, Golden Eyes, cuyo amor, Bill, se lanza a la guerra. Bill envía a Golden Eyes a su compañero, el Tío Sam, un peludo héroe pre-Lassie de la persuasión canina, y la niña y su perro tienen aventuras juntos.

La serie es notable por su heroína proactiva, sus fundamentos patrióticos y el distintivo estilo de la ilustración de Brinkley, que combinaba elementos de Art Deco y Art Nouveau en ilustraciones suntuosas y elegantes que encarnaban los ideales de la belleza femenina en la década de 1910.

En cuanto a sus textos, si la escritura de Nell Brinkley resulta un poco exagerada, no hay que olvidar que ese fue el estilo de los tiempos. Cualquiera que ame las películas mudas puede disfrutar de la serie Golden Eyes, un pasador de páginas magníficamente dibujado, y en su estilo eduardiano, bastante feminista, protagonizada por una heroína que, agárrense, salva al héroe.

Brinkley siguió la serie Golden Eyes con 'Kathleen and the Great Secret', otra obra de suspense increíblemente feminista donde la protagonista, Kathleen, rescata a su prometido secuestrado, quien ha inventado algo que suena poderosamente atómico, de las garras de espías que quieren su fórmula secreta.

En la próxima serie, 'Betty y Billy y su amor a través de las edades', los amantes miran una bola de cristal y ven sus vidas anteriores, desde los enamorados de las cavernas hasta la revolución estadounidense. Esta exuberante serie duró veintidós semanas.

Después de Betty y Billy, el estilo de Brinkley cambió. Sus portadas de 'American Weekly' se volvieron más sencillas, más Art Deco en estilo, en comparación con el estilo Art Nouveau de sus tres series anteriores, y en lugar de un dibujo de una página completa cada semana, se convirtieron en proto-comics, páginas completas de continuidad, pero sin paneles o 'bocadillos' para insertar textos. Y en lugar de relatos de gran envergadura narrados con prosa sin aliento, las historias, que continuaron a lo largo de la década de 1920, están escritas en versos simples, y son muy bonitas. Sin embargo, el arte de Brinkley es, como siempre, exquisito en estas historias, pero extraño al feminismo fervorosamente romántico de su serie anterior, que la crítica considera su mejor trabajo.