Artes plásticas

La epidermis del Báltico

Un velero cruza la imagen frente a la playa, en una de las fotografías del libro./
Un velero cruza la imagen frente a la playa, en una de las fotografías del libro.

La fotógrafa Erika Ede y el poeta José Ignacio Anguísola publican 'Piel de lluvia', fruto de un viaje a Letonia

ITXASO ELORDUY

'Piel de lluvia' es un foto-libro, presentado en el CFC, Centro de Fotografía Contemporánea del Ensanche bilbaíno, que recoge una serie de bellas imágenes marinas del mar Báltico, junto a versos inspirados en la gélida costa del norte de Europa. «En la exposición con este mismo nombre, 'Piel de lluvia', que tuvo lugar hace cuatro años en la sala Rekalde, había dos libros de artista que hizo Erika, uno en blanco y negro y otro a color, encuadernados a mano». Erika Ede y José Ignacio Anguísola vieron que aquel libro, (dejado a efecto de muestrario) funcionaba bien, porque recogía la idea artística fijada en la pared y decidieron crear un poemario fotográfico a raíz de aquel prototipo.

«El libro da la oportunidad de mirar con detenimiento, de pararse a ver y leer de una manera más sosegada que la que te proporciona una exposición», explica José Ignacio Anguísola. «El número de fotografías grandes que se pueden colocar sobre la pared es muy limitado, por ello era necesario cambiar de formato para completar el proyecto y mostrarlo en su totalidad», explica Ede. «Nace del conocimiento de la obra de cada uno y del encuentro de un punto en común entre ambos, el mar», explica Anguísola. Durante las primeras conversaciones, la fotógrafa enseñó al poeta un proyecto anterior basado en la idea de llevar a su familia directa a Riga, con la intención de retratar de nuevo escenas que habían sido previamente inmortalizadas en fotos antiguas. «Esta idea de volver a los antecedentes familiares y a los lugares en los que vivieron me enamoró». Descubrir los secretos familiares a través de los antepasados. Todo parte de un viaje a Letonia, en busca de la verdad familiar del apellido Ede, con bisabuelo fotógrafo, Karl, y antepasada diva de la ópera, María Edenska, incluida.

«El libro anterior, 'By special desire' y prólogo de 'Piel de lluvia', está centrado en la figura de mi tatarabuela María, (onkel Max para la familia) que consiguió el permiso del Zar para cumplir su deseo, vestir como un hombre. La historia de María Edenska fue el prólogo de este libro fotográfico, que representa los paisajes románticos con un punto decadente. Imágenes en la nieve, con abrigo hasta los pies, a caballo y vestida de hombre. Un tributo a la creativa familia Ede, procedente de esta región báltica próxima a Riga.

«Me han ofrecido una nueva exposición en Jurmala, en la Casa de Aspasia, una casa de color azul de cuento de hadas, con motivo de la publicación de los dos libros, el de la tatarabuela María y 'Piel de lluvia'; porque ambos son 'in memoriam' y están traducidos al letón». Las casas en Jurmala son así, es una zona chic con edificaciones de madera decoradas con tallas en azul añil. Mark Rothko o Eisenstein vivían en la inspiradora y bucólica zona que mantiene su esencia, añade Anguísola.

Es el país de los antepasados de la fotógrafa, que lo visitó por primera vez para preparar el libro

Mar helado

«El mar era como otra piel más de las ballenas que en su interior alberga. Tersa y pesante varada sobre la arena». La arena teñida de blanco por la nieve juega con un mar, que allí, en Letonia, es un medio helado que propone una imagen petrificada. Olas que se congelan por las bajas temperaturas y ofrecen una escena tétrica e inusual, que impresionó al poeta mientras visitaba por primera vez la región bañada por el Báltico. Un mar gris, diferente y especial, llevado al papel a través de románticos versos realizados sobre el terreno. Escribir sobre impresiones y paisajes, con la idea de hacer unos poemas sin rumbo fijo, fue la misión de Anguísola. «Sin un propósito deliberado salen unos textos de los que nacen los poemas del Báltico». Pero Anguísola se encontró una sorpresa en el camino, porque el Báltico es totalmente diferente al Cantábrico. «Visión helada, con playas blancas y olas que se congelan, un mar quieto, totalmente terso, que yo no conocía y que me fascinó». Son los paisajes que pintaba el mayor representante del romanticismo alemán, Caspar David Friedrich y, de hecho, una de las imágenes del libro está claramente inspirada en una de sus obras maestras, 'El Monje a la orilla del mar', incide Anguísola. Ede tampoco había visitado hasta aquel momento la cuna de sus raíces. «Yo conocía las fotos familiares pero no el país, además la familia cercana fue exterminada durante las purgas de Stalin», explica la fotógrafa.

«Un mar gris, diferente y especial», como se ve en otra de las fotografías.
«Un mar gris, diferente y especial», como se ve en otra de las fotografías.

En Jurmala, en 2014, el museo de esta localidad ofrece a Erika Ede una exposición con las fotografías de su tío Karl. Una exposición que casualmente también se llamó 'Una franja de arena blanca'.

«Una muestra con mi tío abuelo, o más bien con su obra», explica. Gracias a esta nueva exposición la fotógrafa fue reuniendo imágenes que compusieron el puzzle. «Este libro ha ido construyéndose en distintas etapas. Es una vuelta a un lugar que Erika ya conoce, con la intención de rememorar un paisaje familiar».

«Tres minutos en la tarde, cómo suena la marea alta, para no olvidarte. Para no olvidarte, dos segundos en la noche, cuando la marea baje». Anguísola cuenta sus impresiones junto al Báltico con inspirados versos, que surgen de la atracción que le inspiró desde siempre el mar y la visión de la isla de Izaro, a la que miraba desde pequeño, en silencio y durante un tiempo indeterminado, desde la playa de Laga. «Soy de mar y puedo estar horas y horas mirándolo».

«¡Qué bonito es el arte!, ¡qué bonito es el mar! El arte une y el mar te sumerge en él. El arte es largo y la vida corta, que decía Machado», y recita José Ignacio Anguísola. Mar eterno, mar poesía, mar misterio, mar Báltico gris que congela el invierno. Reflejo del cielo, representación de uno mismo, espejo universal y evocación interna. «En realidad el mar no es nada más que la imagen que cada uno le quiera dar», añade el poeta. El mar nunca miente, acoge al marinero y le ofrece sus tesoros y tempestades. Baño de piel salada, baño de mar purificador, baño de vida.