Música

«Un disco es parte de tu biografía»

La pianista donostiarra Judith Jáuregui. /KAUPO KIKKAS
La pianista donostiarra Judith Jáuregui. / KAUPO KIKKAS

Publica su quinto álbum, un homenaje a Debussy con obras de compositores próximos, grabado en directo para el sello alemán Ars

CÉSAR COCA

Acaba de actuar en el Musika Música, donde es ya una asidua, no en vano ha intervenido en diez de las 18 ediciones celebradas hasta el momento. Judith Jáuregui todavía recuerda su primer concierto en ese festival, cuando tenía solo 22 años. Han pasado muchas cosas desde entonces. La más importante, en lo artístico, es el vuelo que ha adquirido su carrera. Una prueba es el álbum que este año ha traído debajo del brazo y que presentó en Bilbao en primicia, unos pocos días antes de que llegara a las tiendas. Se trata del quinto de su carrera y presenta un par de cambios relevantes respecto de los anteriores. El primero es que estamos ante una grabación en directo realizada en Viena; el segundo, que ha sido publicado por el sello alemán Ars Produktion, con lo que de momento deja aparcada su propia marca discográfica, Berli, con la que lanzó tres álbumes previos.

– Un disco en directo grabado en Viena. ¿Cómo ha sido posible este proyecto?

– Todo ha sido fruto de la confuencia feliz de varias circunstancias que no podía prever. Yo estaba haciendo unos conciertos con un proyecto que había desarrollado con motivo del centenario de la muerte de Debussy, en 2018. Tocaba música suya y de varios compositores que influyeron en él (Chopin y Liszt) y en los que influyó (Ravel, Falla y Mompou). En Viena, lo hice dentro del ciclo de conciertos del hotel Imperial, patrocinado por la marca de pianos Bösendorfer, y la idea era hacer unos vídeos. Estaba pensando qué trabajo discográfico pondría en marcha cuando recibí los audios y me pregunté por qué no un disco con todo ello. Y aquí está.

– ¿Y el nuevo sello discográfico?

– Con Berli, mi sello, grabé lo que quise y en las mejores condiciones técnicas, pero me di cuenta de que le faltaba proyección internacional. Y de forma casi casual surgió un contacto con Ars Produktion y la relación con ellos ha sido genial. Ya estamos pensando en nuevos álbumes, con orquesta, o cámara...

– La grabación fue en octubre y el disco ha salido en marzo. No es habitual un lanzamiento tan rápido.

– Claro, pero se ha visto favorecido por el hecho de que al ser una grabación en vivo, con una sola toma, no hay edición. Tan solo decidimos dejar fuera los 'Valses nobles y sentimentales' de Ravel porque con ellos el CD se nos iba de minutaje.

– El disco es un homenaje a Debussy. ¿Cómo eligió las obras para el mismo?

– El título del álbum es 'Pour le tombeau de Claude Debussy', como la obra de Falla escrita en su recuerdo, que abre el disco. Luego está la Balada Nº 2 de Liszt, una pieza que me fascina. Liszt y Debussy se conocieron fugazmente. Ya hay en esta partitura algo de lo que va a venir, algo que preludia precisamente a Debussy, de quien incluyo 'Estampas' y 'L'isle joyeuse', dos obras que siempre toco juntas porque encajan muy bien. En el 'Andante spinato y Gran Polonesa Brillante' está el Chopin que Debussy admiraba. Y además he incluido la obra porque esta polonesa la escribió Chopin estando en Viena. Luego figura 'Jeunes filles au jardin' de Mompou –el 'bis' del recital–, que escribió en 1918, el año de la muerte de Debussy.

Filosofía

– La grabación se hizo en la sala de un hotel, donde se celebró el concierto.

– Lo había hecho en varios lugares por Europa, y Bösendorfer me invitó al ciclo 'Imperial in Concert', que organizan en el Imperial, que es un hotel con mucha tradición, por el que pasaron todos los grandes artistas del XIX y el XX. Allí fue, por ejemplo, donde Wagner escribió parte de 'Tannhäuser'. Los conciertos son diferentes: la sala es pequeña, el público está tomando algo si lo desea, y se sitúa muy cerca del piano. Luego está el hecho de que los pianos de esa marca me gustan mucho porque tienen un sonido muy personal. Me han invitado a ser 'Bösendorfer artist', lo que en realidad significa que tocaré en uno de sus instrumentos en mis recitales si hay uno disponible en ese momento y para la sala en la que esté.

– ¿Grabar para Ars cambiará algo su filosofía respecto de los discos?

– Es muy importante, porque Ars acaba de ser elegido sello del año en los premios ICMA. Dan a conocer en el mundo a jóvenes talentos y graban también repertorios menos transitados. Creo que he entrado en contacto con ellos en un momento inmejorable. Te dan mucha libertad, que es lo que siempre busco, pero al tiempo les gusta mucho lo que hacen y aconsejan muy bien. Cómo voy a decirles que no.

– Ha dicho que ya tiene nuevos proyectos discográficos, sobre todo algo con orquesta.

– Sí, quiero pensarlo, pero sin agobios. Los discos son parte de tu biografía, algo romántico para un artista, que además te llevan a conocer cosas nuevas. Sin mi anterior CD quizá no hubiese descubierto a Szymanowski, por ejemplo.

– ¿Y música de cámara? En el Musika Música los dos últimos años la ha hecho.

– Tengo proyectos con los cuartetos Signum y Gerhard. Llevo cerca de tres años haciendo mucha cámara porque me parece esencial para un pianista. Siempre recibes impulsos positivos cuando trabajas con otros intérpretes. Pero en cuando a discos creo que irán por delante uno con orquesta y un recital.

– Su repertorio se mueve sobre todo entre los últimos años del XIX y las primeras décadas del XX. ¿Seguirá así?

– No me quiero especializar. Para un pianista, el Romanticismo y los años posteriores es un gran imán pero no quiero quedarme ahí. Trabajo cada temporada con varios proyectos y ahora estoy con los grupos Clara Schumann-Schumann-Brahms por un lado, y Beethoven-Haydn-Schubert-Brahms, por otro. Y luego un tercero de mujeres en la música. Estoy avergonzada de no haber reparado antes en la obra de grandes compositoras que han quedado olvidadas.

– ¿A cuáles está interpretando?

– A muchas. Y no solo quiero tocarlas en recital. Sería estupendo hacer un disco con obras suyas, pero no tanto un disco de mujeres como álbumes que combinen obras por épocas e influencias. Podría hacerse, por ejemplo, uno con piezas de Amy Beach y Rachmaninov, que son de la misma época, o con Brahms, porque su escritura es muy clásica.

– Está tocando muchos autores y muchas obras distintas.

– Estoy en los años de crear un repertorio, pero que es además me encanta variar, porque así veo que estoy viva. Tras diez años sin respirar, estoy disfrutando.

Judith Jáuregui

Pour le tombeau de Claude Debussy.

Obras de Debussy, Falla, Liszt, Chopin y Mompou. Sello: Ars Produktion.