Decisiones

IRENE BARBERIA

La palabra latina 'decisio', de la que deriva 'decisión', está compuesta por el prefijo 'de-', que hace referencia al hecho de mirar hacia adelante, hacia el futuro, y la raíz 'caedere' que significa 'matar' o 'cortar'. Sin duda se trata de una acción drástica. Atendiendo a su origen, nos damos cuenta de la determinación y firmeza que implica la toma de decisiones. Con el año nuevo llegan los buenos propósitos, es el momento de cambiar los malos hábitos y estrenar el año con el pie derecho: comer menos y mejor, cuidarse uno y cuidar a los demás, tomarse la vida con más calma y disfrutar de cada momento en compañía de los suyos. Tomamos decisiones que reflejan nuestra actitud ante lo desconocido, ante la incertidumbre de qué nos deparará el año que comienza, aunque confiando en que será bueno. Estas decisiones son, no obstante, las más efímeras que hacemos. Las decisiones implican compromiso y, con la vuelta a la rutina tras las fiestas navideñas, cuesta mucho mantener estas promesas. Este fenómeno de expresar nuestros propósitos ante el nuevo año ocurre de manera natural entre nosotros, pero en el mundo anglosajón, por ejemplo, adquiere un carácter más sólido, bajo el nombre 'New Year's Resolution' o resolución del año nuevo. Así, parte del discurso entre amigos y familiares consta en preguntar al prójimo cuál es su propósito para el año nuevo. Resulta curioso observar que en inglés las decisiones se hacen. Sin embargo, en castellano o en francés nos apropiamos de las que ya existen, las hacemos nuestras, las tomamos.

 

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