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El concierto más clásico

La Sala Dorada del Musikverein./
La Sala Dorada del Musikverein.

Christian Thielemann ha escogido para su primera actuación en Año Nuevo en Viena un programa tradicional en el sentido más estricto

César Coca
CÉSAR COCA

Christian Thielemann, el director alemán elegido por la Orquesta Filarmónica de Viena para empuñar la batuta el próximo 1 de enero en el Concierto de Año Nuevo, tiene fama de ser muy conservador. En su manera de afrontar la música y en su ideología. Al elegir el programa de ese concierto, el espectáculo cultural más visto cualquier año en todo el mundo gracias a la retransmisión de la televisión austriaca, ha puesto buen cuidado en confirmar punto por punto esa fama. Lo más innovador del mismo es que Johann Strauss padre solo estará presente en la inevitable 'Marcha Radetzky', que no figura en el programa pero que no puede faltar como última pieza de la fiesta. El resto de las obras están firmadas en su totalidad por los tres hermanos Strauss (Johann hijo, Eduard y Josef) y por Josef Hellmesberger hijo y Carl Michael Ziehrer. Estos últimos son dos de los autores de valses y polkas contemporáneos de los Strauss, que siempre suelen figurar en este Concierto de Año Nuevo idéntico a sí mismo cada 1 de enero. Esta vez, más idéntico aún porque no hay ni un guiño a compositores a los que a lo largo del ejercicio se festejará con motivo de aniversarios redondos de nacimiento o muerte. Y eso pese a que los hay tan significativos como los de Berlioz, Ofenbach, Leoncavallo, Leopold Mozart, Clara Schumann o Von Suppé.

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