Lecturas

La coedición, un mundo de aguas turbias

La coedición, un mundo de aguas turbias

No todos los sellos trabajan así, pero hay autores que denuncian el pago de servicios que nunca recibieron

ELISABETH G. IBORRA

En febrero publiqué mi primer libro, 'Final del Trayecto: YO'. Contacté con la editorial por Internet, al igual que con cuatro o cinco más que no eran de autopublicación. De todas ellas, hubo tres que me dijeron que sí me publicaban el libro y, después de comparar opiniones, informarme en la medida de lo posible y pensarlo, elegí esta. La verdad es que este mundo era nuevo para mí y no sabía muy bien cómo funcionaba».

Este es el testimonio de Maite García, que podría representar fácilmente a la mayoría de los autores que quieren publicar sus libros pero desconocen el sector literario y acaban en manos de seudoeditoriales que se aprovechan de su desconocimiento para sacarles el dinero prometiéndoles una serie de servicios que nunca les prestarán. «Fue todo a través de correo electrónico. Una vez leído el manuscrito, me dijeron que estaban interesados en publicar el libro, me explicaron que ellos se encargaban de la portada, de revisarlo y de todo el proceso de maquetación, publicidad, distribución en librerías y establecimientos apropiados. Además, organizarían varias presentaciones del libro, la primera en mi localidad, después por España y, pasado un tiempo, en Latinoamérica. También me dieron la opción de poder acudir a las ferias del libro».

Un chollazo, cualquiera habría firmado el contrato que le mandaron por correo electrónico.

Están identificadas hasta 70 plataformas de coedición que no cumplen con lo que anuncian Los sellos que sí funcionan con rigor profesional alertan sobre las falsas promesas de otros

¿Qué pasó en la práctica? Basta hacer una búsqueda por Internet sobre estafas editoriales para encontrar multitud de testimonios de autores que explican exactamente lo mismo que Maite García y que podrían reproducirse aquí, pero es mejor citar a la entrevistada directamente: «Por supuesto que no pasó ninguna revisión ni hicieron ninguna corrección (ni la del Word), el libro está editado y publicado tal cual está en el manuscrito que yo les envié. Lo único que han hecho ha sido adaptar el tamaño de las hojas, del resto no han hecho nada en absoluto». Y esto también es muy típico: «La portada es una foto cogida de una página de Internet que mucha gente utiliza para descargar imágenes sin derechos de autor». La mayoría refiere que tiene que hacerse su propia portada. El problema es que los autores pagan por ello.

Aquí hay que hacer una diferenciación fundamental entre editoriales tradicionales, que jamás cobran por publicar y se hacen ellas cargo de todos los gastos de la edición y, si no pagan anticipo, por lo menos pagan un porcentaje en torno al 10% de las ventas; editoriales de autopublicación, que paga el autor consciente y voluntariamente, pero le revierten alrededor del 80-90% de lo vendido por sus derechos de autoría; y finalmente, la editoriales de coedición, que en principio aseguran que no cobran al autor, algo que contradice la experiencia de Maite García: «Inicialmente, no tenía que pagar nada, ellos me hicieron llegar 5 libros gratis para mí; pero a partir de ahí, si quiero libros, tengo que pagar 10,40 euros por cada uno y por adelantado, primero pago y luego me envían los libros, el libro se vende por 13». En otros casos es por 20, más caros que los de muchos escritores ya consagrados en grupos editoriales de primer nivel. Y a la mayoría de estos embaucados por ciertas editoriales de coedición les resulta muy complicado venderlos porque ni les montan presentación ni llegan a enviarles los ejemplares nunca.

Mensajes similares

La editorial de Maite Gracía difunde un mensaje muy parecido a todas las denunciadas por miles de autores timados en foros y ante la Asociación Colegial de Escritores, (si no es que les mandan un correo electrónico o un mensaje privado por Twitter o Facebook prometiéndoles ser el próximo Pérez Reverte), a ver si son lo suficientemente incautos: «Trabajamos para concretar los sueños de nuestros autores y por esto nos es grato informarles que a partir de enero del 2016, además de que el autor seguirá sin tener que financiar su obra, sello que nos caracteriza, ya no se pedirá ni exigirá un mínimo de ventas en la presentación. Se buscan autores con talento para publicar su libro de forma tradicional, distribuyendo su obra en librerías físicas y plataformas 'online' asociadas. Ofreciendo al escritor desde la venta del primer libro un 15% de los derechos de autor en formato papel. No pagues nunca por publicar».

Más allá de que un autor nunca debería fiarse de una editorial con tantísimas faltas ortotipográficas en la redacción de su presentación pública, la propietaria que consta en la web no se da por aludida cuando le contactamos desde este periódico para hablar de autopublicación o coedición. Cuando conseguimos conversar por teléfono con ella sobre sus servicios por teléfono, confirmó lo que promete en su web, pero prohibió reproducir en este reportaje el contenido de la conversación en cuanto salió a colación la denuncia de los autores por no prestar los servicios prometidos. En ese momento, lo negó en redondo y se despidió con tono cortante.

Tampoco es extraño, teniendo en cuenta que, si sigue exponiéndose a más preguntas, tendrá que explicar por qué Maite García no recibe ninguna información sobre su libro y siente totalmente secuestrada su obra: «Hasta que no pasa un año, no se liquida nada de las ventas, tampoco me remiten ninguna información de si se vendo o no, de dónde se puede adquirir el libro, etc., no sé absolutamente nada. Si pasado el año me dicen que no se ha vendido ningún libro, pues con eso me quedaré, porque no tengo ningún medio de poder saberlo».

Es una letanía habitual con todas estas editoria, el incumplimiento de cláusulas, la declaración de insolvencia si van aales la de de los retrasos en todo el proceso y el abandono en cuanto han cobrado el adelanto de los autores. Las largas, la callada por respuest juicio por su repentina e inexplicable desaparición… Es lo que le ocurrió al colectivo de Afectados por la Editorial Artgerust, cuyo portavoz, Javier Beltrán Martínez, calcula que deben de ser más de mil, aunque a través de su grupo de Facebook hasta ahora han conseguido medio centenar de autores, pero hay más cuya situación es diversa: «Algunos pagaron por publicar libros que nunca vieron la luz, otros nunca cobraron nada de las copias vendidas, algunos cobramos pero todavía nos deben dinero, etc. Además del tema económico, que no es baladí, también hemos perdido el control de las obras, ya que muchas de ellas se siguen vendiendo a través de webs como Amazon sin recibir nosotros ningún tipo de compensación económica». El problema es que es imposible ponerse en contacto con la empresa.

Así que, en general, estos autores intentan recuperar sus derechos como pueden, sintetiza Beltrán: «Hay gente que se contenta con que retiren las obras de las plataformas digitales, pero Amazon y similares no lo ponen fácil; otros quieren simplemente intentar recuperar el dinero y algunos plantemos hasta presentar una demanda conjunta».

Alternativas fiables

Bien, hasta aquí ha quedado dibujado un mapa bastante claro y alarmante para los autores noveles de lo que se pueden encontrar entre esas seudoeditoriales, pero hay otras opciones mucho más cristalinas y dignas que no engañan desde el momento en que se anuncian como editoriales de autopublicación y ponen por delante sus tarifas para cada uno de sus servicios.

Empezando por la más veterana, Bubok, cuyo director, Sergio Mejías, puede alardear de llevar desde 2008 en este sector: «Fuimos la primera editorial 'online' en pertenecer al gremio de editores, trabajamos con cinco ministerios, con Bolsa Madrid y la Biblioteca Nacional, fuimos la empresa que luchó por los derechos de los autores noveles con el Depósito Legal hace ahora seis años, lideramos el movimiento para poder estar representados en la Feria del Libro de Madrid, estamos conectados con todos los distribuidores de libro electrónico a nivel nacional e internacional, contamos con casi setecientas librerías físicas que realizan pedidos bajo demanda a nuestro sistema… Y sobre todo, cuando tenemos que decir que no, lo decimos; esto te da seriedad y te mantiene en el mercado». También han invertido en nuevos proyectos como Blavox (autoedición en audiolibro) y Ldlibros.com (distribución bajo demanda a librerías), así como en la apertura de nuevos países. Esto hace de Bubok un proyecto que, aunque vende servicios editoriales, vive de la venta de libros a terceros. O sea, no de los autores, como las de coedición.

En ese sentido, tiene alguna similitud con los sellos de autopublicación de Planeta, Universo de Letras, y de Penguin Random House Mondadori, Caligrama. Su responsable, Mireia Sainz, aclara que «Caligrama es el sello de autoedición y una cantera de talento para PRHM, el grupo editorial más grande del mundo en lengua hispana. Nuestra misión es impulsar la carrera literaria de nuestros autores. Publicamos a autores de todo el mundo y los distribuimos de forma global en formato papel y digital desde 499 euros». Dejan clara la tarifa más barata, aunque aún hay un par de packs más completos y caros, según las aspiraciones de los autores: «Caligrama aúna lo mejor de ambos mundos: los servicios de edición son prestados con los mismos estándares de calidad y por los mismos colaboradores de la editorial. También contamos con la distribución del grupo y algunas de sus herramientas de promoción (ferias del libro, reseñadores digitales, boletín de novedades para librerías, etc.)».

En la web de Bubok tampoco queda ninguna duda, pues detallan pormenorizadamente la cuantía de cada uno de esos servicios que las de coedición acaban no prestando: para los autores que desean básicamente publicar, en un primer círculo, actúan «como una plataforma de venta y comisionamos de las compras que haya de libros».

Al siguiente círculo, más selectivo, especifica el director, «solo pueden entrar determinadas obras; se necesita un trabajo editorial sobre ellas, unos contratos de cesión de derechos por parte del autor, ciertas temáticas y unos criterios de calidad que exigimos. En este círculo los libros se distribuyen a terceros incluso a nivel mundial, se realizan operaciones de marketing (sobre todo online), etc.» El último círculo lo reservan «para libros muy escogidos (que no mejores) como pueden ser apuestas especiales, libros ganadores de nuestro concurso, etc. Aquí hacemos un trabajo clásico sobre ellos, con unas tiradas grandes para distribución en librerías, etc. Nuestras mayores ventas están en el segundo círculo, con casi el 80% de los libros vendidos».

El sello de PRHM cuenta con 900 libros publicados y también va por la segunda edición de los Premios Caligrama, «donde reconocemos el talento de nuestros autores publicados y donde el premio para las categorías Talento y Best-Seller es la publicación tradicional. Este año Grijalbo, Ediciones B y Debate han seleccionado obras de Caligrama para publicar en sus sellos. El premio Promesa galardona al autor con la publicación de su próxima novela en Caligrama, pero con un asesoramiento editorial incluido».

Financiar a un sello

La fórmula de la coinversión es en el fondo una financiación de la propia editorial. «Mi opinión sobre estas editoriales es que muchas mandan mensajes ambiguos, apelan al ego del autor y obligan a unas inversiones (o coinversiones) mínimas que lo único que hacen es financiar a la empresa», denuncia Mejías, y advierte a los autores que no diferencian una plataforma de otra que en Bubok tienen «contabilizadas unas 70 y la mayoría de ellas ni distribuyen, ni tienen tráfico para poder captar lectores, ni pertenecen a ningún gremio o asociación».

Mejías se ha encontrado con cientos de casos de autores frustrados que ven «que su inversión no se ve compensada con las promesas, se sienten engañados y se cierran ante todo. Cuando nos llegan con sus 300 libros bajo el brazo para que los vendamos en la librería, les invitamos a que publiquen con nosotros, aunque los libros no los necesitamos ya que nosotros trabajamos de verdad bajo demanda, apostando por un modelo en el que todos hemos de ganar».