Artes plásticas

Un caos muy ordenado

Foto del cuadro 'Tres estudios de Isabel Rawsthorne', de Francis Bacon./EFE
Foto del cuadro 'Tres estudios de Isabel Rawsthorne', de Francis Bacon. / EFE

L. I.

«Solo puedo pintar aquí, en mi estudio. He tenido otros muchos, pero llevo aquí casi treinta años y resulta ideal para mí». Así explicaba Francis Bacon el apego por su taller de Reece Mews, en South Kensington (Londres). «No puedo trabajar en sitios que estén demasiado ordenados. Me resulta más fácil pintar en un sitio como éste, que está hecho un desastre. No sé por qué, pero me ayuda». Acumula cientos de fotografías, documentos, libros, obra propia y reproducciones de Picasso y Velázquez. Conviven con sus materiales y útiles de pintura; a veces simples calcetines reconvertidos en brocha. Todo esta revuelto y desperdigado, ensamblando el «caos profundamente ordenado» que alimenta su vida y obra. El estudio determina sus cuadros por el tamaño y la estrechez de la escalera, explica. «Podría cambiar la dimensión de mis telas, pero tendría que cambiarme a otro taller porque nada más grande pasaría por mi casa». No funcionaría, lo sabía. «Un día compré un bello atelier en Roland Gardens, con la luz perfecta, y lo equipé muy bien con alfombras y cortinas y todo, y jamás pude trabajar allí».

En 2010 Ivory Press publica el libro 'Detritus', la réplica exacta de la maleta roja de cuero hallada en el atelier tras su muerte, con facsímiles de sus obras, fotos y papeles fiel y artesanalmente reproducidos. Para la directora de la editorial, Elena Ochoa, «es la única radiografía directa de Francis Bacon». Esa valija contiene el mundo de «un personaje muy activo intelectualmente y muy sincero con sus afectos». La selección fue «escrupulosa» y no hay nada en ella que vulnere su privacidad «o él no quisiera desvelar». A Ochoa le resultó muy emocionante descubrir en ese estudio «sus dibujos, su manera de preparar sus lienzos, sus intentos en aprender griego, sus escritos, sus recortes de las corridas en Madrid y de los cursos que seguía para aprender español, la manera en la que guardaba las fotos de su nanny y cuidadora y de algunos amigos y personas que amaba».