Música

La apuesta neoclásica de Rui Massena

El compositor Rui Massena./D. G.
El compositor Rui Massena. / D. G.

«No necesito que mi música sea escuchada en una sala de conciertos», dice el compositor, director de orquesta y pianista portugués

RALUCA MIHAELA VLAD

El pianista y director de orquesta portugués Rui Massena (1972) deja las playas de su Vila Nova de Gaia natal –cerca de Oporto– para viajar como compositor con su tercer disco 'III', publicado en España el pasado 10 de mayo (Deutsche Grammophon). El álbum, de estilo neoclásico, con sonoridades modernas apoyadas por sintetizadores y sonidos electrónicos, abraza las emociones y el aura cinematográfica que adquirió en los ensayos en el viejo cine Charlot, abierto en el primer centro comercial de la ciudad, inaugurado en 1977.

Fue el sello alemán quien definió la música de Massena como neoclásica o newage, un estilo ideado para provocar «nuevos estados en el espíritu» que puedan detener al oyente en los tiempos veloces de la actualidad. «No necesito que mi música tenga que ser escuchada en una sala de conciertos sino que te guste tenerla cerca de ti, que sea una buena compañía mientras cocinas o bebes un vaso de vino. Para mí, la música no ha sido en sí misma un fin sino un instrumento para unirme a las personas», afirma el maestro que visitará España el 21 de julio para participar en el festival La Mar de Músicas de Cartagena.

Desde que empezó su carrera como director de orquesta en el año 2000, ha estado al frente de 30 formaciones en 14 países. Entre sus viajes, destaca la labor de difusión de la cultura y el arte que ejerció junto a otros músicos durante tres años en la ciudad portuguesa de Guimarães, nombrada Capital Europea de la Cultura en 2012. «Fue un trabajo magnífico que me dejó agotado. No tenía más energía para dirigir orquestas después de ver y participar en 600 conciertos en un año. En una orquesta, primero tienes que llegar a los músicos y es muy difícil. Tienes que levantar los brazos y pedir que por favor empiecen a hacer música. Al final enfermé y por eso empecé a componer. Me senté delante del piano y dije 'soy yo, mis palabras, mis composiciones, estoy solo, no debo pedir por favor a nadie'», recuerda Massena.

Acabar con el proyecto de Guimarães le permitió centrarse en su primer disco, 'Solo', de 2015. «Estaba muy desasosegado. Compuse piezas tranquilas porque quería que la música me devolviese la tranquilidad. Fue una reacción a una vida muy activa, de un ritmo muy alto. Las composiciones más clásicas de la Historia de la música occidental, las sinfónicas, son muy intensas. Estaba muy cansado», reconoce. Transmitir paz en un momento de agotamiento «se consigue si tú la sientes y la quieres sentir. En 2014 quería sentirla porque no era feliz. Ahora mi vida es mucho más tranquila pero el ritmo fue muy fuerte en aquellos años y de hecho, aún pienso que tengo la orquesta dentro de mí», declara.

«La idea es que no se distinga dónde empieza la música acústica y dónde la electrónica»

Musas de ensueño

Massena siguió buscando paz en 2016 con su segundo disco, 'Ensemble', para el que se inspiró en la «romántica» ciudad portuguesa de Sintra en busca de más emoción con ayuda del piano y de la orquesta de cuerdas. «Este álbum es mucho más emocionante por el imaginario de esta ciudad unida a la música más clásica. Fue necesario sumar personas porque no hay emociones sin ellas», comenta el compositor. El contacto humano le aportó sentimientos, el complemento ideal para la ciudad que eligió como musa por su bosque, sus palacios, sus carreteras y su montaña. «Sintra es un lugar de ensueño. Tiene un imaginario romántico muy fuerte y yo me siento como un romántico en el sentido más antiguo del término. Muchas veces parece que estuviera en el siglo XIX, como alguien que pueda morir de amor y de tristeza, que pueda amar y llorarlo todo», confiesa.

Canciones como 'Amanhecer' son un ejemplo. Dedicada a las oportunidades que brinda cada día una nueva salida del sol, antecede a la cumbre de su carrera recogida en su tercer disco 'III', grabado en los últimos doce meses. Al contrario que en sus anteriores álbumes, hizo una gira antes de trabajarlo más en el estudio. «Aquí la idea es que no sepas distinguir dónde empieza la música acústica y dónde la electrónica. Me gusta que te desafíe a escuchar», apunta el maestro. En su opinión, conocer la música erudita le ayudó a crear nuevos sonidos con su poder para abrir la mente. «No quiero ser ni soy un Beethoven o un Brahms, pero en mi mundo, en aquello que yo soy, puedo intentar crearlos porque se ha convertido en algo natural para mí. La música escrita tiene muchos siglos de pesquisas sonoras, tantísima riqueza, que si quieres descubrir el lenguaje del sonido tienes que conocerla. La música clásica es un patrimonio. Si vienes a Portugal puedes ver el Monasterio de los Jerónimos pero el sonido no está edificado. Se hace solo cuando se toca», insiste.

Para los ensayos de 'III', buscaba un lugar con historia cuando tropezó con los recuerdos de su infancia en el antiguo cine Charlot de Oporto, donde le gustaba ver todas las películas posibles, y quiso ligarlo con el disco para sumar sentido. Puede que no recuerde ninguno de los títulos de los que disfrutó entre aquellas paredes pero aún lo encuentra interesante. «En los ensayos nos sentimos muy compenetrados con su energía», sostiene. Las puertas del centro, cerradas para el público, se abrieron hace dos años durante 30 días para él y sus acompañantes. La corrosión física del recinto le aportó un aire antiguo y les inspiró. «Fue algo casi místico, así la música pudo incorporar la idea de cine», afirma agradecido por la aventura.

«Soy feliz curioseando. Para un artista, la curiosidad es una obligación. La sociedad de hoy está mucho más abierta a lo nuevo que pueda venir, igual que los músicos aunque estos mantengan los cánones que han estudiado. Si quieres formar parte de tu tiempo tienes que comprender lo que ocurre a tu alrededor. La orquesta como institución ha de hacerlo. Está en un momento difícil porque la sociedad quiere otras cosas y además, la organización que necesita no es la misma que promueve hoy la sociedad», analiza Massena.