Disparate sexual

Disparate sexual

El villano de esta novela de Palahniuk quiere esclavizar al mundo con el monopolio del placer femenino

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

En esta novela hay un villano que aspira a esclavizar a la humanidad mediante un método llamativo: la monopolización del placer sexual femenino. Su plan consiste en hacerlo a través de una línea de productos de su invención llamada Eres hermosa. Se trata de un amplio catálogo de cremas, geles y aparataje vario que, gracias a una mezcla de última tecnología y saberes ancestrales, garantiza «orgasmos alucinantes a precios módicos». Pronto descubriremos que, en términos de adicción, la excitación es peor que la heroína. «¿No te has enterado?», dirá enloquecida una de las protagonistas. «¡Los hombres se han quedado obsoletos!»

El villano se llama C. Linux Maxwell y es un multimillonario playboy. En su lista de conquistas abundan las mujeres poderosas: la presidenta de Estados Unidos, por ejemplo, o una princesa de Inglaterra que llega a reinar después de que a su padre lo asesine un anarquista y a su hermano le caiga un satélite en la cabeza... A Maxwell la prensa lo apoda Gran Clímax. Por eso sorprende que comience a salir con Penny Harrigan, una anónima ayudante de un bufete de abogados de Manhattan.

La novela arranca con el nacimiento de ese romance y termina con el planeta a punto de sucumbir a algo que podríamos llamar el apocalipsis orgásmico. La tecnología de Eres hermosa anula a las mujeres y no tarda mucho en convertirlas en zombis en busca de pilas para cargar sus aparatos. Maxwell llegará a tener en su mano la voluntad de «un 98,7% de las mujeres adultas del mundo industrializado». Penny será su última cobaya. Sus relaciones ocuparán buena parte de la primera mitad del libro. Y serán su cúspide cómica. Maxwell tiene la alcoba tan llena de aparatos que parece «el laboratorio de Thomas Edison en Menlo Park». Con ese instrumental consigue que Penny emita «los aullidos de un animal en celo dirigidos a una luna primitiva».

ERES HERMOSA

Autor: Chuck Palahniuk. Novela. Ed.: Random House. 247 págs. Barcelona, 2016. Precio: 19,90 euros (ebook, 11,99)

Eres hermosa sigue una línea descendente que no es rara en las novelas de Palahniuk. Esa línea marca el camino que lleva de una idea original, poderosa y vitriólica a una especie de tebeo desganado. En el trayecto, subidones de imaginación subversiva e infiernos de desidia narrativa. Es curioso comprobar cómo los libros fallidos de Palahniuk tienden a resultar imbatibles cuando uno resume su argumento. Sucede con Eres hermosa, que podría haber sido una distopía ambiciosa y políticamente incorrecta, una enérgica sátira sobre el consumo de masas, el posfeminismo y algunos otros asuntos peliagudos, pero termina siendo una especie de película de Ed Wood en la que se agota el presupuesto en mitad del rodaje. «¿Cuál es el plan diabólico de Maxwell?», pregunta Penny en la página 162. Y es como si la viésemos mirando a cámara, sobreactuada y con un micrófono titubeante metiéndose en el plano.

Superadas las 100 primeras páginas, a partir más o menos del fin de la relación entre Penny y Maxwell, la novela se vuelve tan loca que uno termina sospechando que incluso Palahniuk ha perdido el control. Hay pasajes muy divertidos en este libro. Pero hay otros (todo lo referente, por ejemplo, a Baba Barbagrís, «la mayor mística sexual de la historia», que vive en las laderas del Everest) que comienzan haciéndonos reír por puro disparate, pero nos llevan pronto al aburrimiento.