'Norma' arrolla en el Euskalduna

Trío apoteósico entre Norma (Anna Pirozzi), Adalgisa (Silvia Tro Santafé) y Pollione (Gregory Kunde), entre reproches y ansias de venganza./E.MORENO ESQUIBEL
Trío apoteósico entre Norma (Anna Pirozzi), Adalgisa (Silvia Tro Santafé) y Pollione (Gregory Kunde), entre reproches y ansias de venganza. / E.MORENO ESQUIBEL

El debut de la soprano Anna Pirozzi como suma sacerdotisa en la ópera de Bellini, colofón de la temporada de la ABAO, convenció anoche al público en el Euskalduna

ISABEL URRUTIA CABRERA

El debut de la soprano Anna Pirozzi en 'Norma' se saldó anoche con buena nota. Salió a saludar, con los ojos brillantes y paso ligero. Toda una atleta de la lírica, con una voz de alto voltaje y hasta arrolladora, diferente a lo habitual en el rol de sacerdotisa druida. Aguantó el peso dramático y vocal de la ópera de Bellini, último título de la temporada de la ABAO, como una campeona.

Poco amiga de los experimentos escénicos, se la vio cómoda en el montaje de Davide Livermore que imprime empaque hollywoodiense a la tragedia de las dos vestales enamoradas del mismo procónsul romano. El 'árbol-tótem' que preside la escena, los vídeos, el juego de telones y una iluminación efectiva no chirrían demasiado con la música del compositor de Catania. Anoche, los aficionados siguieron con interés todo lo que ocurría sobre las tablas.

Los acontecimientos se disparan desde el arranque de la obertura. En cuanto empuña la batuta Pietro Rizzo, ya aparecen reptando hombres y mujeres semidesnudos, que se mimetizan con el entorno, mientras dos niños y su nodriza se acurrucan en el centro. ¿Qué puede significar tanto movimiento? La proyección de un amuleto monumental y el primer plano de los ojos amarillos de un animal -con halo fantasmagórico- despejan la incógnita. Hay fuerzas malignas sobrevolando el pueblo de Norma.

La música de Bellini, de larguísimas melodías y efectos hipnóticos, lleva en volandas a los oyentes. Todo se precipita. Aún no ha salido la protagonista de la historia pero su padre, el jefe de los druidas, Oroveso (imponente en la voz del bajo Roberto Tagliavini), ya ha matado a dos romanos mientras la tribu invoca ayuda a los dioses contra el ejército invasor. El coro y la Sinfónica de Bilbao (BOS) suben la temperatura, con los redobles y la intensidad emocional que indica la partitura, un anticipo de lo que luego Verdi y compañía explotarán en el futuro.

Las videoproyecciones y el cuerpo de baile destacan en el montaje.
Las videoproyecciones y el cuerpo de baile destacan en el montaje.

Patriotismo beligerante

En esta ópera ya palpita el romanticismo y la debilidad por los pueblos oprimidos. Bellini era siciliano y en 1821 fue testigo de la represión a manos de las tropas austriacas. Una experiencia que le marcó. Diez años más tarde, con el estreno de 'Norma', da rienda suelta al patriotismo beligerante -aunque sea tribal y galo- en las intervenciones del coro que clama por su libertad. Las hordas de Oroveso no tienen más alternativa que hacer frente a los soldados romanos. Tan arrolladores como el procónsul Pollione (el tenor Gregory Kunde) y el centurión Flavio (el también tenor Vicenç Esteve) que irrumpen en escena con las espadas en alto y ansias de revancha. Pero, atención, llega el momento de ralentizar el ritmo.

Basta un puñado de compases para crear un clima de confesión. Pollione revela a Flavio que piensa dejar a Norma y a sus hijos en común. Quiere marcharse a Roma con su nuevo amor, otra vestal del templo druida. Se llama Adalgisa y lo tiene enloquecido. Al evocarla, se proyecta la imagen de una pareja desnuda y abrazada como telón de fondo. Las arias de 'Norma' parecen detener el tiempo -con solemnidad de tragedia neoclásica-, sobre todo si el intérprete derrocha la energía y el buen gusto de Gregory Kunde.

El Coro de Ópera de Bilbao dio rienda suelta a todo su poderío.
El Coro de Ópera de Bilbao dio rienda suelta a todo su poderío.

El hieratismo y la lentitud ceremonial alcanzan su máxima expresión cuando, al volver los galos al proscenio, asoma la estrella de la velada. Llega la hora de Anna Pirozzi. Todo el mundo alza la cabeza. La suma sacerdotisa asoma desde lo alto del 'árbol-tótem' a requerimiento de sus fieles. Le piden consejo, quieren conocer el momento propicio para masacrar a los romanos. Y ella, con aires de médium y coraza de guerrera, entona 'Casta diva', una invocación a la luna que apacigua los ánimos.

'Tempra, o diva/ Tempra tu de cori ardenti' (Templa, oh, diosa, templa estos corazones ardientes). Esta estrofa en boca de Pirozzi oscila entre la plegaria y el exorcismo de la furia y el odio. Domina más lo segundo que lo primero en la interpretación de la soprano napolitana. Anoche, al hacerse el silencio, el público prorrumpió en cálidos aplausos. Prueba superada. Pero, claro, Norma todavía tiene mucho por hacer. La paz dura poco sobre las tablas. La vestal suprema no tarda en ser informada de los planes de fuga de Pollione con Adalgisa. Se lo revela la propia muchacha, que desconoce la relación del romano con su mentora. La mezzo Silvia Tro Santafé encarna a una joven tan incauta como inocente. La línea de canto de la intérprete valenciana es igual que la túnica que viste en el papel de Adalgisa. Una línea de canto inmaculada y pura.

El tenor Gregory Kunde y la mezzo Silvia Tro Santafé completan con brillantez el triángulo amoroso Elenco equilibrado

El triángulo amoroso protagoniza una escena tremebunda a los pies del 'árbol-tótem', con reproches y amenazas que destilan bilis. Y todavía peor, la tensión no remite. La rabia de Norma alcanza el paroxismo en el momento más escalofriante de la ópera, cuando se dispone a matar a sus hijos. Quiere ahorrarles la esclavitud si el padre se los lleva a Roma. Le tiembla la mano, vacila y sufre, hasta que se proyecta la silueta de un águila que despliega las alas sobre el escenario. El animal remonta el vuelo... Los niños se salvan.

Norma es un rol que agota a las más grandes. La protagonista llega exhausta al final, camino de la hoguera, tras confesar delante de todos que no ha estado a la altura de su rango. Que no solo se olvidó del voto de castidad, sino que se entregó al enemigo. La tropa gala (muy creíble el Coro de Ópera de Bilbao) se queda helada y Pollione, roto por dentro. La densidad orquestal se crece y el clímax, que anticipa muchas páginas de Wagner, saca lo mejor de la BOS.

No hay 'happy end' entre las llamas pero 'Norma', en funciones como la de anoche, convence al público. Buen colofón. Quedan tres representaciones (martes, viernes y lunes 28), así como una función de Opera Berri, con otro elenco, el domingo 27.

Primera función

Cantantes:
Anna Pirozzi (Diana Axentii, en Opera Berri a precios más económicos); Silvia Tro Santafé (Nozomi Kato, OB); Gregory Kunde (Alejandro Roy, OB); Roberto Tagliavini; Itxaro Mentxaka y Vicenç Esteve. Coro de Ópera de Bilbao.
Orquesta:
Sinfónica de Bilbao, bajo la dirección de Pietro Rizzo.
Dirección de escena:
Davide Livermore (Emilio López, reposición).
Coproducción:
ABAO, Teatro Real de Madrid y Palau Les Arts de Valencia.
Las otras cuatro representaciones:
Días 22, 25, 27 (Opera Berri) y 28 de mayo.

 

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