Vapor de marihuana ante Alborosie

Las largas trenzas de Alborosie en la Fever./Valter Vicenti
Las largas trenzas de Alborosie en la Fever. / Valter Vicenti

La figura siciliana del reggae contemporáneo pasó con su gran banda por la Santana 27 antes de encabezar hoy el festival Primavera Trompetera y cantar para más de 10.000 personas

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Un lujo fue poder ver el jueves en una sala como la Santana 27 a la leyenda del reggae contemporáneo Alborosie, un italiano que ejerce de cabeza de cartel del quinto festival Primavera Trompetera, en el Circuito de Jerez, donde descargará hoy viernes ante más de 10.000 personas. Pues en Bilbao tuvimos la suerte de verle rodeado de unas 555 personas muy jóvenes y muy fumadoras, pues esto lo observó hasta el cantante italiano, quien trufa sus canciones con palabras como marihuana y su sinónimo 'ganja' (de lo más coreado fue su himno 'No cocaine', el de la coca es mala pero amo la marihuana), 'reggae' (el estilo musical como bálsamo vital e idiosincrasia) y, claro, 'babylon' como metáfora del mundo pervertido.

En 76 minutos sonaron unas 18 canciones (muchas encadenadas) y, a ojo, Alborosie (nacido Alberto d'Ascola en Marsala, Sicilia, en 1977, y desde años basado con su familia en Jamaica), cantaría unos 50 minutos, pues habría que descontar el instrumental inicial, los pasajes de sus coristas (el popurrí skatalítico de dos de sus coristas) y cuando se refugiaba tras el puesto de DJ para mantener el fuelle. Justo de forma física, adornado con unas trenzas auténticas que le llegan hasta el suelo e incitando a menudo con eso de «Bilbao canta conmigoooo», Alborosie pastoreó a su antojo al respetable, muy joven (veinteañero), multirracial, bastante bailón y en gran parte ya entonado (botellón en el parking…) antes de que saliera a escena la estrella rastafari.

La banda oficiante fue espectacular. En total hubo nueve personas en escena. No había metales, que se sustituían por los teclados, y sí había tres coristas, dos chicos y una chica que insuflaban el meloso alma soul. El inicio fue espectacular, con los graves atronando y las canciones encadenándose, el ambiente palpitando ('Poser', la peña bailando a modo ya en 'Living Dread' que en realidad fusila el 'Anthem' de Black Uhuru como nos ilustra el experto Josu Olarte…), con el líder cediendo espacio al rap de su escudero ('Strolling'), alcanzándose el groove hipnótico ('Can't Cool', cuando Alborosie se tiró de sus luengas trenzas para verificar que no son peluca), arrimándose al clasicismo de la escuela Bob Marley ('Rocky Road'), encendiendo a la parroquia con la mentada 'No cocaine' e incidiendo en la trascendencia del reggae en 'Rock the Dancehall', con el mito itálico jaleando «grita Alborosie si te gusta la marihuana…» y luego diciendo mirándonos pensativo: «Mucho 'fumo', no se os ve. El vapor de marihuana…». Y se puso a improvisar diciendo Bilbao, Bilbao, Bilbao para solaz de los joveznos.

En el bis, arrimándose a los parroquianos.
En el bis, arrimándose a los parroquianos. / O. Cubillo

La segunda parte del bolo se desperdigó un tanto el groove, pero estuvo igual de bien. Con un sonido más orgánico que el de sus discos (el siciliano no usó autotune), el encuentro ofreció viñetas urbanitas ('Police in helicopter', de John Holt), un lapso de clásicos ska protagonizados por dos de sus coristas ('Simmer down' de los Waylers más el 'Jamaica Ska' que versionan los alaveses Potato), una versión de Metallica que fue lo peor de la velada por romper la buena onda ('The unforgiven'), funk urbanita ('Contradiction'), más buen soul ('Unbreakable'), y la fiesta del bis con 'yeos' del público al son de un Alborosie que parecía emular a Queen en la coda de 'Play fool (To catch wise)', y que bajó las escaleras para desde detrás de la valla de seguridad tender el micro a su gente en 'Kingston Town' de Damian Marley, esto antes de decir abruptamente «muchas gracias, Bilbao, te amo», y hacer mutis dejando a la gente con ganas de más.

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