The Travellin' Brothers vencieron al viento de la ría en la Estropatada

El escenario, el grupo y el público se hicieron uno la tarde del domingo/RICKAR BLACKETE CHURCHES
El escenario, el grupo y el público se hicieron uno la tarde del domingo / RICKAR BLACKETE CHURCHES

El sexteto de Leioa puso animó a la explanada del Museo Marítimo con un cancionero de blues y soul original, auténtico, verosímil y tan competitivo que lo exponen a escala internacional, desde Noruega hasta China

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

A los Travellin' Brothers se les notaba cansados por el esfuerzo, el viaje y el poco dormir tras su actuación el sábado noche en el Bocanegra asturiano, y además el viento que entraba por la ría les molestó mucho por las ráfagas físicas, por las consecuencias técnicas y porque el escenario estaba desnudo, carecía de fondo, techo y laterales. Sin embargo, todo ello no fue óbice para que el sexteto de Leioa venciera y convenciera el domingo a media tarde en la Estropatada del Museo Marítimo, en la iniciativa más multitudinaria de la Fundación WOP, la que busca fondos para estudiar las enfermedades raras.

Triunfaron los Travellin' gracias a el repertorio nada obvio y muy global (blues, soul, rock, Nueva Orleans, Luisiana en general, Texas…), a la ejecución perfecta (sonaron engrasados, rodados, conjuntados, brillantes, americanos, mundiales…), a la labor al modo de maestro de ceremonias del cantante Jon Careaga (habló con su madre, se metió en el bolsillo a los niños, espoleó a sus compañeros de grupo, nos contó su filosofía de la vida y que se toman la banda como una familia…), y al sonidazo conseguido desde la mesa a pesar del viento (mención especial a su técnico oficial, Juanjo Mediavilla, quien logró que el concierto sonara como un disco y que por ejemplo el saxofonista penetrara en el aire de la tarde y en los espíritus de la gente en cada solo que emitía desde el centro del despejado escenario).

Fue un show movedor y garantizado de 14 piezas en 77 minutos con solo dos versiones: 'No digas mi nombre cuando hables en sueños' de Little Milton (un groove funk con mucho brillo) y el 'Last Fair Deal Going Down' de Robert Johnson (llevado a Nueva Orleáns). Lo demás fue todo original, auténtico, verosímil y tan bien asimilado que se podría llegar a pensar que se trataba de otras versiones oscuras, pues en tan alto y competitivo nivel internacional se mueven ya los Travellin'. La mayoría de las 14 canciones pertenecen a su último disco, grabado en Nashville, '13th Avenue South'.

Los bluseros vizcainos arrancaron con tambores diddley beat ('The Spur'), roquearon como la Roomful Of Blues ('Oh, What A Shame', con epílogo guitarrero a lo Johnny Copeland), antes de la tercera ya tenían la parte delantera del escenario llena de aficionados (no solo los niños que estaban en la primera canción), hicieron rumba ('Sweet Corrine', con uno de los fabulosos solos de saxo de Alain y un epílogo swing de una precisión de maravilla), antes de la quinta Careaga se felicitó diciendo «mejor imposible» y de seguido se lucieron con neoswing vía Michael Buble ('As Good As It Gets'), presentaron tácitamente sus credenciales para actuar en el Azkena Rock Festival (por ejemplo en el soul de Louisiana 'Better Day' y en el homenaje a Duane Allman 'Loving Place'; por cierto, los Travellin' acudirán como público al Azkena este fin de semana para ver al cuervo negro Chris Robinson), nos redimieron con góspel, como afirmó Jon ('Lo mejor está por llegar', otro de los pilares de su filosofía), y, sin dar bis, remataron la sesión con un funk de corpus tan rock como puede facturar Eric Gales ('Love, Joy & Happiness'). Estupendo concierto vespertino, oigan.

Los Travellin' Brothers, que cumplirán 15 años en diciembre, son una de las bandas vascas que más actúan por todo el mundo, y viajan tanto o más que iconos del folk vasco como Korrontxi o Kepa Junkera. Este año debutarán en China y prosiguen con sus escapadas europeas constantes. «En el extranjero no te dan una segunda oportunidad», nos contaba al acabar su show en la Estropatada el cantante Jon Careaga, dando fe de que estos hermanos de Leioa ya nunca fallan en vivo. Antes tampoco lo hacían, ¿eh?, solo que entonces no eran tan buenos, o sea tan excepcionales y originales. Por muchos años.

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