Sugar Daddy, epígono de Louis Prima

El septeto milanés, con su líder Simone Caputo con americana y camisa estampada./ÓSCAR CUBILLO
El septeto milanés, con su líder Simone Caputo con americana y camisa estampada. / ÓSCAR CUBILLO

El septeto italiano de swing y rhythm recordó a Ray Gelato todo el rato que estuvo tocando bajo el Puente Euskalduna para solaz de una audiencia mixta trufada de bailarines

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El domingo ha hecho tanto calor que los gángsters del swing italianos Sugar Daddy & The Cereal Killers (Milán, 2009) han salido a escena sin las chaquetas de sus trajes. Han actuado al aire libre, bajo la sombra del puente Euskalduna, y menos mal para ellos y para todo el público mixto que llenó la explanada del Museo Marítimo y con sus sed provocó que no dieran de sí los camareros del bar Nave 9. Patrocinados por el ciclo San Miguel Music Explorers, los milaneses salieron sin americanas, pero bien elegantes en su uniformidad estival: zapatos marrones, pantalones de pinzas grises, cinturones de cuero marrón, camisas amarillas (cómo la sudó el baterista) y los siete con gafas y con gomina. El cantante, Simone Caputo, vistió diferente, con chaqueta y camisa de flores, que se note que es el líder.

Pues bajo el puente se montó una fiesta de ritmo y blues, boogie woogie, swing, blues y proto rock and roll americanos a la moda de los años 40-50 del año pasado. Nadie perdió comba y hasta se hartaron de danzar en parejas los miembros de una especie de club de baile lindy hop, con ellas vestidas de gala. Bailaron las niñas, sonrieron los espectadores que se paraban detrás del escenario descubierto y expuesto (sin telón de fondo), alucinó una dama oriental al principio fumando y al final comiendo rabas, y observaban lo que sucedía los paseantes y ciclistas que se paraban a mirar desde la valla superior.

Pues pasó un show retro de 22 canciones en 79 minutos comparable con los del saxofonista inglés Ray Gelato, epígono actual del legendario Louis Prima, de quien Sugar Daddy se declara fan de toda la vida. O sea que en su espectáculo retro a machamartillo (ninguna concesión al margen de la época, ni pensar en salirse del carril…), con su líder reservándose descaradamente al cantar (darán tres conciertos en menos de 24 horas: Valles Piloña ayer por la noche, Bilbao esta mañana y Logroño esta tarde), con leves coreografías (los saltos, las gracietas, las patadas al aire, los coros y los chasquidos de los dedos de los tres vientos: Luigi Napolitano (saxo tenor), Roberto Dibitonto (saxo barítono y soprano) más Cosimo Pignataro (trompeta)), los milaneses hicieron canciones originales que sonaron también retros (muy bonita y playera 'Little Girl Of Mine / Chavalita mía', «una canción muy romántica», como la presentó Simone Caputo), se marcaron una par de instrumentales y descargaron un montón de versiones reconocibles.

Miramos en nuestro folio arrugado (es que usamos papel reciclado, que nosotros somos ecologistas de verdad) y tenemos anotadas todas estas versiones: 'Mambo italiano' de Dean Martin (la presentó Caputo), un par de Louis Jordan (gangsteril y nocturna 'Is You Is Or Is You Ain't (My Baby)', boogie y veloz 'Ain't Nobody Here But Us Chickens'), varias más de Louis Prima (lo que les quedó mejor de su repertorio, lo que ponía en danza y más cantaba el personal: la coreografiada y creciente 'Up A Lazy River', la de letra divertidamente repetida 'Oh Marie' –con solo del 'Oh sole mío' colado al saxo soprano-, y para acabar antes del bis 'Jump Jive An' Wail' con saltos de los músicos), una de Muddy Waters (el blues 'Got My Mojo Workin''), el 'Minnie The Moocher' de Cab Calloway, y alguna más que se nos escapará.

Estuvieron muy bien los milaneses, recordaron de principio a fin a Ray Gelato, Daddy Caputo se reservó demasiado a la voz (además tocó la Telecaster y sopló la armónica), y se les podría reprochar su carácter fielmente retros, pero que aspiraran a la transversalidad.

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