La soprano Vanessa Goikoetxea reivindica las canciones alemanas de Andrés Isasi
El primer CD en solitario de la cantante de Durango incluye el ciclo de piezas que el músico compuso en su etapa de formación en Berlín
Recién llegada de Santiago de Chile, donde ha arrasado en su debut como Salomé, no se la vio afectada por el 'jet lag'. La soprano ... duranguesa Vanessa Goikoetxea ofreció este miércoles en el foyer del Teatro Arriaga un pequeño aperitivo de su primer disco en solitario, 'Frühling' (IBS Classical), arropada por el pianista Rubén Fernández Aguirre. Es una grabación de 24 canciones, todas ellas con versos de Heinrich Heine. Hay catorce del compositor bilbaíno Andrés Isasi (1890-1940), mientras que las diez restantes son de autores no alemanes tan dispares como Franz Liszt, Charles Ives, Edvard Grieg, Nadia Boulanger...
El CD, registrado en la Sociedad Filarmónica, cuenta con la vitola de calidad del sello IBS Classical, con sede en Granada y prestigio internacional. Dura poco más de una hora y ofrece la oportunidad de admirar el ciclo op. 16 de las piezas que concibió Isasi en su etapa de formación en Berlín, entre 1909 y 1914. El músico vasco tenía entonces entre 19 y 24 años y estaba sobrado de talento. «Tenemos que divulgarlas. Es uno de los deberes que tenemos los artistas. Hay que defender el patrimonio y darle vida. Tampoco bastaba con trabajar con los manuscritos, hacía falta una edición crítica», enfatizaba Fernández Aguirre, antes de sentarse al teclado.
Las partituras, que se conservan en la Biblioteca de la Escuela de Música Andrés Isasi de Getxo, han sido preparadas para su publicación por el compositor y arreglista Carlos Imaz. Se trata de una iniciativa de importancia capital que ayudará a la divulgación de unas canciones que revelan la precocidad de un músico que a los 18 años ya había estrenado con éxito una sonata para piano y un cuarteto para cuerda.
Concierto en la Filarmónica
Este jueves, a las 19.30 horas, Vanessa Goikoetxa y Rubén Fernández Aguirre interpretarán el contenido del CD en el escenario de la Sociedad Filarmónica. El público tendrá ocasión de admirar a un compositor muy distinto a Guridi, Usandizaga o Aita Donostia, porque en su caso no se formó en París y tampoco le interesaba el folclore vasco. El músico bilbaíno hacía gala de un estilo cosmopolita arraigado en el postromanticismo centroeuropeo, en la línea postwagneriana de su maestro Engelbert Humperdinck.
La rueda de prensa en el foyer del Arriaga contó con la asistencia del alcalde, Juan Mari Aburto, que subrayó el valor simbólico de encontrarse en el teatro de referencia de Bilbao. «Este es un proyecto de ciudad. Emociona, además, que nos encontremos tan cerca de donde nació Isasi hace 135 años. Él vino al mundo en El Arenal, el corazón de la villa», detallaba el regidor, a pocos metros del piano donde ya se habían dispuesto las partituras de 'Frühling' (Primavera), 'Es war ein alter König' (Érase una vez un anciano rey) y 'Komm zu mir' (Ve a mí).
La soprano Vanessa Goikoetxea brindó una ejecución soberana de las tres canciones y se permitió la licencia de terminar con 'Aurtxo polita'. El guiño muy probablemente no le habría disgustado al propio homenajeado, no en vano el compositor vasco, pese a su reconocida germanofilia, incluyó una paráfrasis musical del 'Boga, boga, marinela' en 'Komm zu mir'. Siempre fue un músico con amplitud de miras. Sus canciones no desentonan al lado de 'Im Rhein, im schönen Strome', de Liszt, y tampoco rompen los esquemas junto a 'Was will die einsame Träne' de Boulanger. Una y otra abren y cierran el CD que le rinde tributo.
Andrés Isasi había aprendido a ser un ciudadano del mundo en Bilbao. En su adolescencia no le hizo falta viajar al extranjero para disfrutar de un par de conciertos con la Orquesta Filarmónica de Berlín y Richard Strauss al frente. Aquella experiencia en la Sociedad Filarmónica le impactó tanto que decidió continuar su formación en Centroeuropa. En la capital alemana fue discípulo de Karl Kämpf y de Engelbert Humperdinck, asistente de Richard Wagner y figura clave en su desarrollo estético.
El estallido de la Primera Guerra Mundial forzó su regreso a España. Tras comprar el palacete Itsaso Alde en Algorta y casarse con Inés Olascoaga, decidió seguir trabajando a su ritmo. Tenía una posición económica que le permitía dedicarse a la composición con total independencia. Muy valorado en Alemania y Hungría, no fue profeta en su tierra. La puesta en valor de Isasi ha avanzado paulatinamente desde hace unas pocas décadas gracias en parte al impulso del músico getxotarra Javier de Solaun. Su legado –que incluye dos sinfonías, seis poemas sinfónicos, ocho cuartetos de cuerda, abundantes lieder y obra pianística– aguarda todavía una recuperación completa que haga justicia a una de las figuras más originales y refinadas de la música española del siglo XX.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión