Bafle

Los Sirex con Leslie y Santi en fiestas de Portugalete

Leslie y Santi saludando con 'Gracias por venir'/O. C.
Leslie y Santi saludando con 'Gracias por venir' / O. C.

El veteranísimo grupo del rock and roll español escoltó con sus coreografías a su cantante Leslie y a Santi Carulla, de Los Mustang, otros pioneros barceloneses

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Aún sin explicarnos por qué los conciertos principales de las fiestas de los pueblos arrancan tan tarde, frisando la medianoche, lo cual les resta cientos de espectadores (sobre todo foráneos, que no suelen disponer de transporte público), por amor al rock and roll el miércoles cruzamos muy de noche el Puente Colgante para catar en las jaiak de Portugalete, en una plaza San Roque semidispuesta con sillas de tijera, un paquete doble anunciado como Los Sirex + Los Mustang, sendos grupos catalanes pioneros del rock and roll en España y que vivieron sus años dorados en los 60. A la postre, el sirimiri nocturno medró hasta la lluvia recia y provocó que las sillas se vaciaran, mucha gente se largara, numerosas personas se refugiaran bajo las cornisas circundantes y un puñado de valientes se quedara delante del tablado, entre ellos no pocas señoras protegiendo sus peinados con bolsas de plástico. «Estáis aguantando como jabatos el chaparrón», agradeció Santi Carulla.

El concierto de dos horas y cuarto se dividió en tres capítulos de similar duración y sonido estupendo. En el primero, de tres cuartos de hora como todos, Los Sirex en sexteto coreografiado y dinámico a pesar de ser setentañeros (¡qué buena forma física, oigan!) ejecutaron 10 piezas, numerosas de ellas en popurrí, o sea que tocarían unos 20 títulos. Seis semanas y media después de su estupendo show en fiestas de Sestao (el pueblo de al lado de Portugalete), con Leslie mejor de voz, Los Sirex abrieron con la comercial 'Gracias por venir' e invitando a Santi Carulla en la salutación, y, tras advertir Leslie que «nos han dado permiso para estar hasta las 5», pusieron toda la carne (y el baile) en el asador mediante rocanroles optimistas que han influido a Loquillo ('Quiero que lo pases bien') o claramente transversales y atemporales ('Tus celos', con coreografía en plan Los Straitjackets) o en la escuela de Johnny Burnette ('San Carlos Club'), además de poniéndose dramáticamente melódicos tipo Adamo ('Cuanto más lejos estoy), colando coros surf vía Beach Boys, silbando en 'Qué bueno, qué bueno', o conectando con el público en 'Que se mueran los feos'. En efecto, siempre conectando con el respetable que empezaba a mojarse y les pedía algunas canciones: 'La bamba', que no hicieron, 'El tren de la costa', que sí, 'Que se mueran los feos' que también...

Santi liderando a Los Sirex en 'Enamorado de la novia de un amigo'.
Santi liderando a Los Sirex en 'Enamorado de la novia de un amigo'. / O. C.

Durante los siguientes tres cuartos de hora el cantante Leslie hizo mutis y Los Sirex instrumentistas se quedaron para respaldar durante 14 piezas a Santi Carulla, el vocalista de Los Mustang también de Barcelona, que informó que esa banda se disolvió en el año 2000 y que ahora él funciona en solitario. Los seis oficiaron igualmente trajeados y coreografiados, con la cara de felicidad en el rostro de Santi pero con el repertorio menos rodado, un listado más irregular y entonado con voz ronca. Hubo momentos populistas pero paladeables ('Hey Jude' muy ronca, la hippie y eclesial 'San Francisco', el 'Happy together' en castellano…) e incluso rozamos la verbena tributaria ('What I'd say' de Ray Charles), no obstante Santi y Los Sirex lograron numerosas dianas: el soul afrancesado 'Ma vie', la emotiva y acertada 'Los sonidos del silencio' -«Gracias, de verdad. Puñeteros, os las sabéis todas», dijo Santi-, el 'No seas cruel' de Elvis, el 'No lo ves (twist)' que fue la primera canción grabada por Los Mustang, o varias revisiones de los Beatles, como 'Conocerte mejor' o 'I saw her standing there', y es que Santi contó que Los Mustang grabaron tres LPs con versiones de los de Liverpool.

Leslie manos arriba, Santi y Los Sirex bailando en 'La escoba'.
Leslie manos arriba, Santi y Los Sirex bailando en 'La escoba'. / O. C.

Y los últimos tres cuartos de hora con otra quincena de piezas rularon en plan fiesta algo retro ('El submarino amarillo' fue la sima, 'Brindis' y 'Chao chao' sonaron más comunales que roqueras), con Leslie y Santi alternándose al micro o haciendo dúos, el uno con chaqueta azul y otro con otra roja (sus pasajes anteriores los resolvieron con americanas negras). En este tercer tercio, con el público empapado y desperdigado y hasta diluido, Leslie se impuso por voz, presencia y repertorio, aunque Santi no desmereció y se lució en el 'It's now or never' de Elvis Presley («un ídolo indiscutible del rock and roll y también de las baladas como esta», introdujo) o 'Los jóvenes' (melódico y con coreografía sobre la tarima).

Pero es que Leslie es mucho Leslie y barrió la noche con el rock 'Maldigo mi destino', ese blues tan presleyano del primer disco que grabaron Los Sirex que fue el 'Muchacha bonita', el 'Resistiré' del Dúo Dinámico (como nosotros bajo la lluvia), o rocanroles indiscutibles caso de un autentiquísimo 'Esto sí me altera el cuerpo' o un afilado 'Qué es eso, rock and roll' (o sea su revisión del 'Flying Saucers Rock And Roll'), antes de llegar al epílogo con 'Si yo tuviera una escoba' a dúo con Santi.

Al acabar el show elogió Fernando Méndez, protegido de la lluvia con una gorra de visera: «Han estado más de dos horas sin beber, concentrados. No sabes lo que quema los dedos estar tanto tiempo tocando la guitarra. He pensado que estaban en una obra y que curraban sin quejarse». Unos currelas que podrían estar jubilados, pero siguen por amor al rock and roll.