El ritmo parpadeante de Aaron Abernathy

Abernathy se ganó al público en los primeros compases./Oscar Cubillo
Abernathy se ganó al público en los primeros compases. / Oscar Cubillo

El pianista y teclista estadounidense se marcó una sesión creciente de funk-soul que puso en danza a la parroquia del Azkena

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Diez minutos de retrasillo inteligentemente amenizados por la música del gran Marvin Gaye vivimos en la Sala Azkena el viernes antes del show del afrocantante y pianista de soul-funk Aaron Abernathy, que dio un bolo infeccioso y creciente de unos 16 temas en 96 minutos. ¡Y es que la primera parte fue una larga suite de 38 minutos! Aaron ofició en cuarteto, con miembros de los grupos madrileños Cosmosoul u Ogun Afrobeat que le sostuvieron con una base de funk a lo Catfish Collins que no suele ser habitual por estos pagos (buena labor del guitarrista argentino Abel Calzetta). Y por eso, por lo inusual de su propuesta, los espectadores miraban atentos y sonrientes, antes de ponerse todos a contonearse bailongos y a dar palmas al son de Aaron, que se había ganado a toda la concurrencia.

El show empezó a toda mecha: Aaron lanzaba sostenidos, falsetes y grititos sobrado de feeling, facultades y entrenamiento mientras la banda apretaba setentera (¡ese baterista africano… que es Akin Onasanja de Ogun Afrobeat!) y nos vertían amalgamados híbridos de Terence Trent D'Arby con James Brown, la sensualidad de Barry White sin tanta gravedad gutural y la sofisticación de Marvin Gaye sin parecer retro ni imitada, vetas de jazz vocal vía Al Jarreau cruzadas por un punteo puro Triana progresivos (lo que hay que oír), mucho groove subterráneo y las invocaciones al público como podría acometer el orgulloso bluesman Lucky Peterson.

Así cursaron los primeros 37 minutos, esta suerte de suite en modo jam session cuasi improvisada con el combo parpadeantemente funkakero y la voz dulce y soulera de Aaron. Y la segunda parte estuvo mejor, con piezas más cortas y más embridadas: lentos al gusto Bill Cosby, más funk TTD (Terence Trent D'Arby), modernismos naturales a lo Pharrell Williams (con coros de la peña en plan Miguel Ríos haciendo falsete a la orden de Aaron) y un epílogo poderosamente progresivo con la palpitación de Stevie Wonder, por fin la influencia de Prince ('I Want You Again', que entrará en su próximo y tercer disco, más 'I see you', de su debut, 'Monologue', que fueron los dos únicos temas que presentó) y esa última pieza con piano boogaloo, solo de bajo (citemos aquí a Manuel Pablo Sanz, que no anduvo a la zaga de sus camaradas) guitarra Santana y viaje a Brasil. Buf, qué bien les quedó este repertorio tan poco habitual por nuestros escenarios.

Recordemos que Aaron Abernathy nació en Cleveland, Ohio, es descendiente del activista pionero en la lucha por los derechos civiles Reverendo Ralph David Abernathy, y se licenció en piano jazz por la Universidad Howard, sita en Washintong DC y apodada la Harvard negra. Antes funcionaba bajo el nombre AB, o sea sus iniciales. Ahora como Aaron Abernathy ha editado dos discos, 'Monologue' (2016) y 'Dialogue' (2017), que los trajo a vender al Azkena y que ambos están en Bandcamp

 

Fotos

Vídeos