«Pretendemos cubrir gastos y poco más», asumen Lisabö

Los seis que se subirán al Kafe Antzokia, con Osinaga de cuadros. /Galder Izagirre
Los seis que se subirán al Kafe Antzokia, con Osinaga de cuadros. / Galder Izagirre

Tras siete años sin disco, el sexteto de Irun presenta en Bilbao su novedad. «Aceptamos que es una música densa, ruidosa en momentos, mecánica...», conviene su líder Karlos Osinaga

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Tras siete años sin editar disco y cinco sin dar conciertos, Lisabö (Irun, 1998) volvieron a la escena con su álbum 'Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen / Y tras el rastro de la belleza nos desnudamos' (Bide Huts, 18), un repertorio que no dejará indiferente a sus fans de siempre ni a quienes los descubran gracias a él, un listado de rock mecánico hasta lo industrial que se alista al prefijo post (post rock, post hardcore, post punk…) y que oscila entre el ruidismo de Akauzazte y la agonía de Belako. Sobre él se ciernen tonalidades grises que anuncian tormenta, la voz rasga la garganta, las guitarras dibujan líneas efectivamente industriales aunque orgánicas, y los ambientes a veces devienen espirales espirituales descendentes.

Este domingo Lisabö descargarán 'Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen' en Bilbao (Kafe Antzokia, 19 h, 10-12 €; más Elle Belga), y la noche de este martes nos atendía Karlos Osinaga (guitarra, voz, productor, líder, alias Txap) desde su hogar en Irun.

- Es martes por la noche. ¿Qué has hecho todo este día?

- Hoy ha sido un día tranquilo. Casi libre. Por la mañana he estado organizando cosas del estudio, de cara a nuevas grabaciones, y algunas cosas de casa. He comido en buena compañía y luego, después de terminar de preparar cosas del curro, he ido al local a ensayar durante la tarde-noche.

- ¿Ensayáis a menudo Lisabö?

- Menos de lo que nos gustaría. Las agendas son cada vez más complicadas de cuadrar y lograr juntar a seis personas en el local durante unas horas no es lo sencillo que quisiéramos. Pero bueno, se hace lo que se puede y al menos el comienzo de la gira ha sido medianamente digno. Ahora, a dar otro paso este fin de semana.

- Eres el jefe de Lisabö. ¿En qué se nota?

- ¡En Lisabö no hay jefes! Cada cual puede estar más activo o visible en un momento o área concretos, en función de su disponibilidad, pero la verdad es que funcionamos muy horizontalmente en todos los aspectos. Hay gente aquí que trabaja mucho, mucho, créeme. Más que otros a los que se nos ve más.

- ¿Por qué os habéis reactivado tras tantos años en el dique seco, siete sin disco?

- Nunca hemos tenido la intención de parar. De hecho, en su momento, cuando cerramos la gira en 2013, fue con la intención de grabar rápidamente un disco. Pero, por circunstancias diferentes a las esperadas, no se pudo grabar instantáneamente y tocó esperar a que el viento soplara más a favor. El deseo de seguir haciendo cosas nunca ha desaparecido, solo que en esta ocasión ha habido que cargarse de paciencia hasta encontrar el momento adecuado. Pero al fin llegó. Ha sido cuestión de tiempo.

- ¿Por qué cedisteis la primicia, a modo de estreno, a la revista barcelonesa Rock De Lux, que lo subió a sus redes la novedad, 'Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen'?

- No fue nada especial o perseguido. Surgió la opción… ¡y adelante! Siempre nos han tratado muy bien desde allí. A veces hasta pensamos que demasiado bien, je, je…

- Ya, eligieron como mejor disco español de 2011 vuestro álbum precedente, 'Animalia lotsatuen putzua'.

- En cualquier caso ha sido una bonita experiencia la de presentar el disco con ellos. Hace poco (el músico bilbaíno experimental) Ibon RG hizo lo propio. Veo muy positivo que por ejemplo el disco de Ibon haya tenido también ese escaparate.

- Y físicamente el disco vuestro estuvo disponible en la Azoka de Durango.

- Así es, allí estuvimos en diciembre. Para bien y para mal, la Azoka de Durango se ha convertido a menudo en plaza obligada para presentaciones. Además queríamos que el sello Bidehuts tuviera un poco de vidilla en la Azoka y conseguimos llegar a tiempo con las fechas. Justo, pero llegamos, y ahí estuvimos.

- ¿Qué tal de ventas?

- Las ventas fueron bien, básicamente porque nunca esperamos gran cosa. Pero bien. Eso nos permitió ir recuperando parte de lo adelantado para publicar el disco. Nuestra pretensión suele ser la de cualquier banda: poder cubrir gastos y poco más. Y estamos en camino de lograrlo. ¡Y hoy por hoy lograrlo es para estar bien contentos!

- ¿Y qué pretendéis expresar con vuestra música, tan agobiante a menudo, tan mecánica y casi industrial?

- Hay quien dice que la música de Lisabö le resulta agobiante, pero también los hay que dicen que les resulta liberadora en su catarsis. Supongo que muchas de estas sensaciones se hallan más en el receptor que en el emisor. Y pretender, nunca se pretende nada. En cualquier caso aceptamos que es una música densa, ruidosa en momentos, mecánica...

- ¿Qué buscáis manifestar con la música, al tocarla?

- Sí que es cierto que en el local, a la hora de componer, a la hora de preparar las canciones, los discos o los conciertos, buscamos dar con esa sensación física que nos diga que ese camino es válido. Si lo que tocamos nos hace sentir ciertas cosas, pues es eso lo que queremos. Pero no nos planteamos un objetivo concreto, premeditado, ni una intención determinada. Si encontramos una sensación que nos mueve, seguimos por ese camino. No más.

- ¿Y qué pretendéis manifestar con vuestras letras? ¿De qué van títulos tan alambicados como 'La antesala de la ceniza', 'El obstinado círculo de los nómadas', 'Gotas de aceite en los labios', 'La carta no escrita antes de perder la memoria', 'En la interrupción del vuelo', 'Rodeado de anzuelos' y 'Quienes vivimos fuera del tiempo', como se consignan en el link del disco en el Rock De Lux?

- En el libreto del disco físico aparecen siempre los textos traducidos a varios idiomas. Damos mucha importancia a los textos, de los cuales se encarga Martxel Mariskal. No se trata de elaborar textos explícitos o que describan con exactitud algo concreto. Más bien buscan crear ciertas sucesiones de imágenes, que muchas veces van de la mano de la música, complementándose. Los universos que se dan en ciertos momentos son tan abstractos como concretos. Tan oníricos como terrenales. Surrealistas y cotidianos. Crudos y bellos. La poesía de Martxel alcanza ciertos niveles, a mi entender, realmente sobresalientes. Cuando tenemos esos textos en la mano para ser cantados es cuando realmente somos conscientes de la suerte que tenemos. En ese momento en el que se perfilan las letras, es cuando comenzamos a ver los temas tomar su verdadera forma. Es como si esas letras estuvieran ya escritas para esa música.

- Ajá. Sois muy post hardcore, bastante post-rock, un pelín post-punk…

- Eso dicen por ahí, entre otras cosas. Pero la perspectiva de la definición es diferente a la perspectiva de los pasos que vamos dando o que pudiéramos querer dar.

- Ya, pero a lo que voy, y hablando no solo de música aunque también ligándolo al prefijo 'post': ¿Lisabö pretendéis dar por superado algo, por ya rebasado y vivido, o queréis alcanzar más allá, ver qué hay detrás de este prefijo que tanto se sugiere escuchando vuestro disco?

- No somos gente que pretendamos mucho. Tan solo seguir sintiendo cosas cuando hacemos música en sus diferentes etapas. Buscar siempre nos ha gustado, aunque la esencia del discurso pueda ser similar durante el paso de los años. En cualquier caso, y como en la vida misma, siempre es interesante saber qué es lo que puede haber detrás de cada paso. ¿A quién no le intriga eso?

- ¿Os gustan Belako? En el sexto corte he pensado en ellos. Seguramente les influyáis.

- Nos gustan Belako, ¡claro! Y sobre todo por una cuestión humana, además de la musical, que también, ¡oiga! Pero no sé si les influiremos. Nunca me había parado a pensar en que podamos influir a nadie. Belako es un grupo con un discurso propio muy sólido ya desde sus comienzos. Por ello se sabía desde esos inicios que serían una gran banda.

- ¿Cómo será el concierto del domingo a la tarde en el Kafe Antzokia?

- Sí. Por ser en domingo comenzará pronto. A las 7 abrirá Elle Belga, grandísima banda de la que somos muy muy fans. Nosotros supongo que saldremos una hora u hora y media más tarde, más o menos.

- ¿Y qué sentirá el público ante vosotros?

- Procuramos que cada concierto tenga un rollo diferente, en función del día, lugar, etc. El repertorio ya condiciona, pero es en el mismo momento cuando se sabe cómo van a ocurrir las cosas. Bilbao siempre ha sido un lugar especial. Supongo que lo será para mucha gente que toca allí, pero es cierto que tenemos muy buenas sensaciones y recuerdos de conciertos en el Antzoki, uno de los sitios donde más veces hemos tocado, por otro lado. El hecho de que sea domingo también nos sobremotiva. Hay muchas ganas. ¡Bilbao mola!

- Creo que sois seis. A Aida ya le he visto con Maile Larburu y con Lurpekariak creo que también, en una sustitución.

- Somos seis, sí. En directo Aida no está tocando. La formación es de Eneko y Sergio a las baterías, Xabi y Borja a los bajos, y Jabi y yo a las guitarras y voces. Leí una crónica tuya sobre Maite Larburu en la que mencionabas a Aida, sí. Al final no dejamos de ser todos amigos y es normal que unos y otros nos mezclemos en diferentes bandas, o colaborando con amigos y amigas. Es algo que nos une más y nos construye como personas. Y, ¿cómo no rodearte de tanta buena gente? Sería un error.