Las piedras mágicas de Oreka TX

Harkaitz Martinez de San Vicente y Mikel Ugarte en la txalaparta clásica, de madera/DAVID HERRANZ
Harkaitz Martinez de San Vicente y Mikel Ugarte en la txalaparta clásica, de madera / DAVID HERRANZ

El quinteto txalapartari guipuzcoano se asoció con el sexteto vocal occitano San Salvador para dar un concierto atávico, tribal y transversal que fascinó en La Alhóndiga durante los fastos del Basque Fest

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Como era de esperar, los dos conciertos con más tirón popular de los programados en los polifacéticos fastos del Basque Fest de la Semana Santa institucional y subvencionada han sido los de los dos grupos más folclóricos y euskaldunes: los trikitilaris vizcaínos Korrontzi llenando el viernes La Plaza Nueva de gente y de dantzaris (¡más de 150 participantes!) y los txalapartaris guipuzcoanos Oreka TX llenando también el viernes La Alhóndiga (más de 500 personas, con las 250 sillas ocupadas y cientos de espectadores en pie en semicírculo) en su colaboración con el sexteto vocal occitano San Salvador, que sale de la ciudad de Saint-Salvadour. Por cierto, entre los orekas y los salvadores hablaban en inglés.

Fue una cita de 94 minutos en tres actos. Abrieron boca los franceses con 29 minutos polifónicos y percusionistas con ambientes desde lo sacro de Notre Dame hasta el folk étnico contemporáneo. Luego, 19 minutos oficiaron en quinteto Oreka TX: los txalapartaris Harkaitz Martinez de San Vicente y Mikel Ugarte (que llevan 22 años juntos y cuando percuten cara a cara no dejan de sonreírse) más Iñigo Eguia (percusión, desde la tabla india hasta el bodrham o el cajón flamenco), Juanjo Otxandorena (bouzuki) y Mixel Ducau (vientos, desde la alboka hasta el clarinete).

Desde sus primeros tañidos a la txalaparta de piedra afinada en 'Ilargiari', Oreka TX fascinaron a La Alhóndiga: el timbre del sílex es onírico y trascendental, y suena a caja de música mágica, así de sencillo. Si le sumas la flauta jazz, el folk de ansia modernista, una fusión étnica más allá del muzak y el exotismo de la alboka, la fórmula sirve para todos los públicos y todos los terrenos: publicidad, documentales, películas, discos o un concierto.

El set propio de Oreka TX continuó con alboka tribalista reminiscente de la escuela de Kepa Junkera (en sus pinitos Harkaitz y Mikel eran músicos del maestro Kepa), una nana con la txalaparta de piedra abriendo un desarrollo jazz, y el cajón cruzado con el virtuosismo de los virtuosos txalapartaris hasta alcanzar la progresividad absorbente.

Harkaitz y Mikel Ugarte a la txalaparta de piedra, y al fondo San Salvador.
Harkaitz y Mikel Ugarte a la txalaparta de piedra, y al fondo San Salvador. / DAVID HERRANZ

El tercer y último pasaje o capítulo, de hora y cuarto para media docena de piezas, lo interpretaron en conjunto el quinteto musical vasco y el sexteto vocal mixto galo. El público de La Alhóndiga aportó sus palmas mientras los once oficiantes crecían en 'grooves' o ritmos hipnóticos propios de raves bailongas, con voces misteriosas y atávicas a veces a lo Vartina, otras morunas, otras turcas… En ocasiones se llegaba más allá del folk y del jazz fusión y hasta se entraba en trances psicodélicos, ya ven qué poco puristas sonaron los asociados.

Cada grupo aportó tres temas a la colaboración (se notó que en 'Laliseta' Oreka TX marcaban con disimulo ritmos simples al servicio de la fuerza vocal de los franceses), pero siempre existió la interacción trabajada e intensa, la gradación bien elaborada, el gancho internacional o universal (el jazz étnico pintoresco y las espirales insistentes en 'Txin'), el efectismo con más falsos finales que en una película de acción comercial actual ('La grande folie'), y el exigido bis con un 'Harria herria' que arrancó con los txalapartaris pétreos evocando el 'Tubular bells' de Mike Oldfield antes de desembocar en un groove vocal a lo Crystal Fighters orgánicos con el respetable dando palpas contento y participativo. Muy buena colaboración entre Oreka TX y San Salvador. A ver si se prodigan por estos pagos.

Teaser de San Salvador haciendo 'La grande folie'